Violencia Sexual

Así encaró una víctima a su agresor sexual: "Me robaste mi voz, hasta hoy"

El desgarrador testimonio que una joven de 23 años víctima de un abuso sexual en la Universidad de Stanford leyó a su agresor en el juicio en el que él recibió una pena mínima. El caso ha generado tanta polémica que piden la renuncia del magistrado.
7 Jun 2016 – 7:45 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- El caso de la agresión sexual en la Universidad de Stanford y su controvertida sentencia, por la que el atacante, un atleta de 20 años llamado Brock Turner, fue sentenciado a solo 6 meses de cárcel, dejó una víctima de 23 que se sintió ultrajada dos veces. Físicamente la noche del crimen en enero de 2015 y judicialmente, cuando conoció la pena impuesta al acusado.

El día de la sentencia, el pasado jueves 2 de junio, la muchacha pidió la palabra para decirle a Turner a la cara lo que le ha hecho pasar y sentir durante más de un año. Doce páginas de testimonio del que destacamos aquí algunos pasajes.

En un mensaje a la estación KTVU de San Francisco, la víctima aseguró este martes que deseaba "permanecer en el anonimato" para proteger su identidad.

"Por el momento, yo soy cada una de las mujeres", dijo la joven que indicó que no necesitaba "etiquetas, categorías" para probar que "merecedora de respeto".

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"Tú no me conoces, pero has estado dentro de mí, y por eso estamos aquí hoy".

Una noche de tragos

"Presentarte aquí, bajo juramento, e informarnos a todos, que sí, yo lo quería, sí lo permití y que tú eres la verdadera víctima… es enfermizo, es demente, es egoísta, es estúpido. Demuestra que estabas dispuesto a cualquier cosa para desacreditarme, invalidarme, y que fue justificado hacerme daño. A costa mía, intentaste salvarte y rescatar tu reputación".

"Tú dijiste en tu declaración: 'Quiero mostrarle a la gente que una noche de tragos puede destruir una vida'.

"Destruir 'una' vida, solo una, supongo que la tuya. Te olvidaste de mi vida. Déjame reformular tu declaración… una noche de tragos puede destruir dos vidas. Tú y yo. Tú eres la causa, yo soy el efecto. Tú me has arrastrado por este infierno, me has retornado a esa noche una y otra vez. Tumbaste las torres, la tuya y la mía. Los dos colapsamos al mismo tiempo. Tus daños fueron concretos: perdiste tus galardones, tus títulos, tu lugar en la universidad. Mis daños fueron internos, invisibles, y cargo con ellos. Me robaste mi valor, mi privacidad, mi energía, mi tiempo, mi seguridad, mi intimidad, mi confianza, mi voz. Hasta hoy".

“Tú has sido condenado por violarme, de forma deliberada, por la fuerza, sexualmente, con malas intenciones, y solo eres capaz de admitir que consumiste alcohol. No hables de la manera triste que ha cambiado tu vida ‘porque el alcohol te hizo hacer cosas malas’. Encuentra la manera de asumir la responsabilidad de tu propia conducta”

"En la noche no puedo dormir sola o sin la luz encendida, como si fuera una niña de cinco años. Tengo pesadillas de que alguien me toca y no me puedo despertar. Muchas veces tuve que esperar hasta el amanecer para poder dormir en paz. Por tres meses, me iba a la cama a las 6 de la mañana".

Sin remordimiento

"Le dije al agente de libertad condicional: 'No quiero que Brock se pudra en la cárcel'. Eso no significa que no mereces estar detrás de las rejas. El agente recomendó un año o menos en prisión, lo cual es una burla a la seriedad del asalto y al dolor que me tocado sufrir. También le dije al agente que mi verdadero deseo es que Brock sea capaz de entender y admitir su culpabilidad".

"Desafortunadamente, luego de leer las declaraciones del convicto, estoy sumamente decepcionada y pienso que ha fracasado en mostrar un remordimiento sincero o asumir la responsabilidad por su conducta. Completamente respeto su derecho a ser enjuiciado, pero aún después de ser declarado culpable de tres delitos graves, por 12 jurados y de manera unánime, él solo ha sido capaz de admitir que consumió alcohol. Una persona que no puede asumir la responsabilidad de sus acciones no merece una sentencia reducida. Es sumamente ofensivo que intentó hacer insinuaciones sobre la promiscuidad para disminuir la gravedad de una violación. Por definición, la violación carece de la promiscuidad. La violación carece del consentimiento. Y me perturba profundamente que él es incapaz de entender esas diferencias".

"El agente de libertad condicional tomó en cuenta que el convicto es joven y no tiene un historial criminal. En mi opinión, él es lo suficientemente mayor para saber que lo que hizo está mal. Cuando cumples 18 años en este país puedes ir a la guerra. Cuando tienes 19 años, puedes pagar la pena por haber intentado violar a una persona. Él es joven, pero es suficientemente adulto para saber lo que hace".

"El hecho que Brock era un atleta estrella en una universidad prestigiosa no debe servir como una indulgencia, al contrario debe servir como una oportunidad para enviar un fuerte mensaje cultural que el asalto sexual es contra de ley sin importar la clase social".

Tras la agresión

"Lo primero que recuerdo es estar sobre una camilla en un pasillo. Había sangre seca y vendas sobre mis manos y un codo. Pensé que tal vez me había caído y estaba en una oficina administrativa del campus. Estaba calmada y quería saber dónde estaba mi hermana. Un policía me explicó que había sido asaltada. Aún mantuve la calma, segura que el oficial hablaba con la persona equivocada. Yo no conocía a nadie en la fiesta. Cuando finalmente se me permitió usar el baño, me bajé los pantalones (que me había dado el hospital) y cuando busque mis calzones, no encontré nada. Todavía recuerdo la sensación de tocar mi piel y no encontrar algo más. Miré hacia abajo y no había nada. La tela fina, la única cosa entre mi vagina y cualquier otra cosa, no estaba allí y todo dentro de mí fue silenciado. Todavía no tengo palabras para explicar esa sensación. A fin de continuar respirando, se me ocurrió que tal vez los policías habían cortado mis calzones y los habían recolectado como evidencias".

"Después de unas horas, me permitieron darme una ducha. Bajo la corriente del agua, examiné mi cuerpo y decidí, “ya no quiero a mi cuerpo”. Mi cuerpo me aterraba, no sabía quién había estado dentro de él, no sabía si estaba contaminado, no sabía quién lo había tocado. Deseaba “quitarme” el cuerpo como si fuera una chamarra y dejarlo en hospital con todo lo demás".

"Esa mañana, me dijeron que me habían encontrado detrás de un contenedor de basura, que posiblemente había sido penetrada por un desconocido y que debería repetir la prueba de VIH ya que el virus a veces no se detecta en los primeros resultados. Me dijeron que regresara a casa y retomara mi vida normal. Imagínate reingresar al mundo con sólo esa información. Me dieron abrazos y salí del hospital, vestida con la ropa que me habían dado, ya que sólo me dejaron quedarme con mi collar y mis zapatos".

"Mi hermana me recogió, con su rostro mojado de lágrimas y marcado por la angustia. Por instinto y de inmediato, quería quitarle el dolor. Le sonreí, le dije, “mírame, estoy aquí, estoy bien, todo está bien, estoy aquí. Mi cabello está limpio, me dieron un champú extraño, cálmate, mírame. Mira estos nuevos pantalones y esta sudadera, parezco una maestra de educación física. Vamos a casa, vamos a comer algo”. Ella no sabía que debajo de la ropa tenía rasguños y vendas sobre la piel, no sabía que mi vagina estaba dolorida y tenía un color extraño y oscuro a causa de todas las inserciones, no sabía que mi ropa interior había desaparecido. Y yo me sentía demasiado vacía para seguir hablando. Yo también tenía miedo y estaba devastada. Ese día regresamos a casa y durante muchas horas mi hermana me sostuvo en sus brazos".

"Traté evitar los pensamientos sobre el incidente, pero resultó tan agobiante, que no quería hablar, no quería comer, no quería dormir, no quería relacionarme con nadie. Después del trabajo, buscaba lugares aislados para poder gritar. No hablaba, no comía, no dormía, no me relacionaba con nadie y me alejé de mis seres más queridos. Durante la semana después del incidente, no recibí ninguna llamada o actualizaciones sobre lo que me había pasado esa noche. La sudadera que me dio el hospital era mi única prueba de que el incidente no había sido sólo un mal sueño".

"Un día, mientras estaba en el trabajo, leyendo las noticias en mi teléfono móvil, encontré una historia. Al leer esta noticia, aprendí por primera vez cómo fui hallada inconsciente, con mi cabello en desorden, mi collar enrollado alrededor de mi cuello, mi sostén arrancado fuera de mi vestido, mi vestido arrebatado de mis hombros y alzado sobre mi cintura, estaba desnuda de la cintura hacia abajo, mis piernas estaban abiertas y había sido penetrada por algún objeto y por alguna persona desconocida".

"Sentada en mi escritorio, leyendo las noticias en el trabajo, así fue como supe lo que me había sucedido".

"Aprendí lo que me ocurrió al mismo tiempo que todas las personas en el mundo. Fue entonces cuando entendí por qué había hojas de pino en mi pelo. No cayeron de un árbol como había supuesto. Él me había quitado los calzones, sus dedos habían estado dentro de mí. Yo ni conocía a esta persona. Aún no conozco a esta persona. Cuando leí el relato, no quería creer que se trataba de mí. Esa no puedo ser yo. No podía ingerir o aceptar la información. No podía imaginar a mi familia leyendo esta historia en el internet. Continué leyendo la nota. En el próximo párrafo leí algo que jamás podré perdonar. Según el inculpado, lo que pasó me 'había gustado', 'me había gustado'. Una vez más, me faltan las palabras para explicar lo que sentí."

Mensaje a otras víctimas de abusos

"Y, por último, a todas las muchachas, yo estoy con todas ustedes. En las noches que se sientan solas, yo estoy con todas ustedes. Cuando las personas duden de ustedes, yo estoy a su lado. Batallé cada día por ustedes. Así que nunca dejen de luchar. Yo les creo.
Espero que el haber hablado hoy les haya brindado un poco de luz, un poco de certeza que sus voces no pueden ser calladas, un poco de satisfacción que se ha hecho justicia y un poco de esperanza que estamos progresando. Espero que sepan, sin duda alguna, que son sumamente importantes, que son intocables, que son hermosas, que deben ser valoradas, respetadas cada minuto de cada día. Todas son poderosas y nadie les puede despojar su poder. A todas las muchachas, en todas partes, yo estoy con todas ustedes. Gracias".

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