Donación de Organos

A quién se entrega el corazón después de la muerte

Casos como el de Liam Kowal y Daniela de Ávila representan las dos caras de un sistema de trasplantes que permite a la familia del donante decidir a quién quiere dar los órganos, aunque hay limitaciones.
8 Sep 2016 – 7:05 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Cuando Carolina de Ávila se enteró que una niña había muerto en la ciudad de Santa Ana, su hija Daniela tenía tres meses internada en el Hospital Infantil de Los Ángeles en espera de un corazón que le salvara la vida.

Era noviembre de 2015 y a su hija de 4 años de edad le habían diagnosticado una enfermedad conocida como cardiomiopatía restrictiva, la cual impide que el corazón se estire y limita la cantidad de sangre que bombea.

Para salvar la vida de la pequeña Daniela se requería de un trasplante de corazón.

Por eso, en su desesperación, a Carolina se le ocurrió visitar a los padres de esa niña que recién había fallecido para pedirles que le dieran el corazón para su hija Daniela.

"Pero los doctores me dijeron que las cosas no funcionaban así", comentó la madre.


La misma reacción que tuvo Carolina la tuvieron recientemente cientos de pacientes y familias desesperadas por un órgano cuando respondieron al llamado que hicieron los padres de Liam Kowal, un niño de 15 meses que murió tras ser atropellado por una conductora en estado de ebriedad.

Los Kowal publicaron en las redes sociales que buscaban receptores para donar los órganos de su hijo fallecido. La respuesta fue abrumadora.

Sin embargo, la elección de quién recibe el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado, las córneas, el tejido o cualquier otra parte del cuerpo que pueda trasplantarse, no es una decisión que se toma por el simple deseo de los familiares del fallecido, explicó Tania Llavaneras, representante de One Legacy, una organización que se encarga del proceso de donación en el sur de California y que forma parte de Done Vida.

Aunque la familia de un donante muerto puede decir a quién quiere que vayan los órganos de su ser querido, dijo Llavaneras, el destino final se determina principalmente por una lista de receptores compatibles.


Esa lista, una base de datos que la administra la United Network for Organ Sharing (UNOS), la integran alrededor de 120,000 personas que están en espera de un órgano.

Casi 100,000 de esas personas requieren de un riñón y poco más de 4,000 esperan un corazón.

Cuando en un hospital se declara la muerte cerebral de una persona y los órganos están disponibles para trasplante, se revisa la lista de UNOS para determinar la compatibilidad de los posibles receptores.


La selección se hace con base al tipo de sangre, tejido, talla, urgencia del paciente, tiempo que lleva en espera, expectativa de vida y algunos otros criterios médicos, establece la Red para la Adquisición y Trasplante de Órganos (OPTN), una entidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

Para los órganos que deben ser trasplantados en cuestión de horas, como el corazón o los pulmones, también se toma en cuenta la ubicación geográfica del receptor.

En el caso del niño Liam Kowal, dijo la representante de One Legacy, cientos de personas contactaron a los padres, quienes eligieron a dos receptores.

"Se siguió el protocolo, se hizo la investigación y se determinó que no eran compatibles", agregó. "Por ese se pasó a la lista de espera de UNOS y se eligió a una paciente que tenía más de dos mil días en lista de espera y que era compatible para recibir los riñones".

En el caso de la niña Daniela de Ávila, tuvieron que pasar ocho meses para encontrar un corazón que le fuera compatible. El trasplante de realizó con éxito y recientemente festejó su cumpleaños número cinco.


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