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Muertes

Arrestan a uno de los dueños del parque en el que un niño murió decapitado en un tobogán de agua

Justo el viernes, la justicia acusó a la empresa dueña del parque de homicidio involuntario y varios cargos de agresión agravada tras el fallecimiento del pequeño de 10 años.
26 Mar 2018 – 08:40 PM EDT
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Uno de los dueños del parque de diversiones en el que un niño murió decapitado en un tobogán de agua fue detenido este lunes en Texas, reporta el diario local The Kansas City Star.

Según las autoridades del condado de Cameron, el más sureño de Texas, el arresto fue realizado en cumplimiento de una orden judicial tras la acusación por el homicidio involuntario y agresión agravada del pequeño Caleb Schwab, de 10 años. El niño falleció en 2016 decapitado en la atracción del parque de diversiones Schlitterbahn, en Kansas City, y las otras dos mujeres que iban con él en la balsa sufrieron graves heridas.


"Al considerar las acusaciones de la imputación del viernes, no estamos sorprendidos por las acciones tomadas por el fiscal general para acusar a Jeff", se lee en el comunicado de Winter Prosapio, vocero del parque, citado por el medio. "Como compañía y como familia pelearemos estas acusaciones y confiamos en que una vez se presenten los hechos quedará claro que lo que pasó fue un accidente imprevisible".

Henry, de 62 años, en copropietario del parque con sus hermanos. Junto a su socio comercial, John Schooley, fueron los encargados de diseñar el tobogán de agua Verruckt, aunque ninguno es ingeniero.

En la acusación de 47 páginas se explica que la empresa y sus ejecutivos buscaban impresionar con el tamaño del tobogán, que fue incluido en el libro de récord Guinness como el más alto del mundo. El documento señala que no tenían la "experiencia necesaria" para construir este tipo de atracciones y que no se respetaron los cálculos matemáticos.

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Así funciona el tobogán ‘Verruckt’ donde murió Caleb Schwab

Según los investigadores, la empresa sabía que el tobogán no era seguro pero se apresuró a abrirlo al público. Una vez inaugurado, dice la acusación, hubo reportes de lesiones de diversa gravedad previas a la muerte del niño, pero la empresa mantuvo la atracción abierta.

El tobogán Verruckt permitía que las personas se desplazaran en unas balsas que subían hasta una altura de 168 pies (51 metros), es decir, como un bloque de 17 pisos, y que se deslizaban a una velocidad de 70 millas por hora en su trayecto. Consistía en una bajada que volvía a ascender a otra loma para acabar en una piscina. Una persona cercana a la investigación, citada por la agencia AP, confirmó que el niño murió decapitado en ese trayecto. Otras dos mujeres que viajaban en la misma balsa resultaron heridas en el rostro y necesitaron ser atendidas en el hospital.

La atracción se abrió al público en 2014 y cerró el 7 de agosto de 2016, cuando Schwab murió. En ese tiempo operativo, el tobogán registró al menos 13 heridos.

"Este niño murió y el rápido aumento de la lista de heridos era un resultado previsible y esperado", dice la acusación. "Los diseñadores y operadores de Verruckt sabían que tenía un riesgo sustancial e injustificable de muertes y heridos", agrega. Además, asegura que hubo esfuerzos para ocultar los casos de heridos anteriores.

La familia del niño recibirá cerca de 20 millones de dólares después de llegar a un acuerdo judicial, según se conoció este jueves.

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