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Relaciones Personales

Por qué la amistad entre hombres y mujeres es tan distinta

Somos distintos y eso se refleja en la manera en que entendemos la amistad
9 Mar 2016 – 7:33 PM EST

Por Julia Santibáñez | @UnivisionTrends


Escena 1
Caso A

Cuatro amigas se reúnen una vez al mes para cenar, como desde hace muchos años. Se van turnando para encontrarse en casa de una de ellas y así platicar más a gusto. La dinámica es que cada una actualiza con detalle las noticias del trabajo y la familia pero, sobre todo, de los hijos y la pareja (o las parejas). Esta vez, apenas se sientan, todas le preguntan a una de ellas cómo va la situación con su pareja, tensa desde meses atrás. Ella hace una descripción gráfica de lo ocurrido hace una semana, cuando acordó separarse del papá de sus hijos, mientras las demás escuchan, opinan, reaccionan. Alguna la pone la mano en el hombro, otra le trae un kleenex. Luego le dan un abrazo. Cómo la reconforta sentir cerca a sus casi-hermanas.


Caso B

Cuatro amigos se reúnen una vez al mes para cenar, como desde hace muchos años. Se encuentran en un bar donde de inmediato sale a relucir la baraja. O el dominó. Da igual. Relajados, juegan e intercambian chistes, hablan de futbol y, acaso, una alusión a la noticia política del día. Uno de ellos se ve particularmente callado. Los otros le hacen bromas, que él aguanta sin más. Tras un par de horas se despiden y cuando van camino a la salida, uno de ellos le pregunta si todo está bien. Él responde que acaba de separarse de su pareja. El amigo contesta: “Uy, compadre, qué mal, pero ya vas a ver que luego resulta mejor estar solo que mal acompañado”. Luego se dan un abrazo. Cómo lo reconforta sentir cerca a sus casi-hermanos.

Y hay más. Dos hombres pueden discutir, pelearse, incluso darse de golpes. Y luego siguen siendo tan amigos como siempre. Dos mujeres pueden discutir, pelearse y pasar meses antes de volver a hablarse. Eso, si acaso vuelven a dirigirse la palabra.

Escena 2

Caso A

Un hombre le comenta a otro mientras lo abraza “Oye, ¿qué te pasó? ¿Hace cuántos kilos que no te veo?” y los dos sueltan una carcajada. O le bromea: “Ay, como que la edad se te vino encima”, mientras los demás amigos celebran el comentario. Incluso, sí, el aludido. O le señala: “Jubilaste al cepillo, ¿verdad? Mira nada más qué pelos traes hoy”. Y el despeinado se alisa el cabello con la mano, como si nada, y contesta: “¿De verdad?”.


Caso B

Una mujer le comenta a otra mientras la saluda: “Oye, ¿qué te pasó? ¿Hace cuántos kilos que no te veo?” y se hace un silencio como si la Tierra se hubiera detenido. Y el planeta entero cayera a un abismo. O le bromea: “Ay, como que la edad se te vino encima”, mientras las demás amigas pasan saliva amarga no libre de pasmo, mientras se oye un quedo “tssssss”. O le señala: “Jubilaste al cepillo, ¿verdad? Mira nada más qué pelos traes hoy”. Y hay más de un muerto que lamentar. Con un tacón hundido en la cabeza, por cierto.

Lo mismo si se trata de un pantalón “pasadísimo de moda” o de una pareja “de lo peor que te he conocido”, ¿por qué hay tantas cosas que los amigos pueden decirse con cariño, pero son impensables entre amigas? Quizá tiene que ver con que unos y otras entienden de manera distinta la amistad. A ellas les parece que a los hombres les da miedo abrirse, que son superficiales porque no establecen verdaderos vínculos de amistad. Por eso, porque son hasta cierto punto insensibles, no toman ningún comentario a pecho. A ellos les parece que las mujeres hacen mucho drama, que se la pasan todo el tiempo hablando de su vida privada porque son de naturaleza metiche. Por eso, por escandalosas, se tiran al piso ante una broma. Quizá la verdad radica en que ambos sexos entienden distinto la cercanía.


Diferencias fundamentales

Según el sitio PsychologyToday.com, hay varias diferencias fundamentales entre las amistades masculinas y femeninas. En líneas generales pueden centrarse en dos:

1. Como ellos son educados para competir y no para compartir, les gusta involucrarse con amigos en actividades que implican un cierto desafío, pero que no tocan la esfera íntima. En cambio, ellas se sienten cómodas compartiendo emociones y sentimientos, por lo que sus relaciones de amistad se centran en establecer vínculos muy cercanos.

2. En tanto ellos no requieren mucho contacto y pueden pasar meses o incluso años sin verse ni hablarse, ellas invierten mucho tiempo en estar cerca, en estar al tanto de cada detalle.

Claro, estas generalizaciones no aplican en todos los casos, son una mera referencia, pero reflejan diferencias de base.


Esto lo refuerzan las investigaciones. Tanto de acuerdo con el estudio Sex Differences in Same-Sex Friendship, realizado en la Universidad de California como con el Holy Cross Student Survey realizado en Worcester, Massachusetts, las chicas tienden a preferir un grupo pequeño de amigas, con quienes suelen platicar de problemas y temas personales. En cambio, a los hombres les molesta expresar sus sentimientos, por lo que se involucran con amigos al realizar actividades del gusto de ambos, preferentemente deportes. Sin embargo, la amistad es igualmente importante para jóvenes de ambos sexos y ninguno de los dos esquemas de relación resulta mejor o más efectivo que el otro, aunque alguna corriente del feminismo ha querido argumentar que la amistad entre mujeres es superior.


Lo que es un hecho es que si los hombres se arriesgan un poco para establecer vínculos de amistad más fuertes y si al mismo tiempo las mujeres aprenden del sentido del humor y la ligereza masculina, todo el mundo puede salir ganando. Así, quizá, un día las conversaciones entre hombres puedan incluir temas personales. Y en las reuniones de amigas se acepten bromas sobre el peinado.

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