Moda

La tradicional bolsa con la que vas al mercado se vuelve la cartera de la temporada

Del mercado de Lagunilla en México a las más coloridas plazas tailandesas sale la nueva referencia que inspira a Balenciaga para crear su costoso diseño de 2,200 dólares.
15 Ago 2016 – 5:16 PM EDT

¿Puede una bolsa del mercado, esas que se usan en todos las plazas de mercado populares de Latinoamérica y Asia convertirse en el nuevo bolso trending de la temporada? Pues el nuevo diseñador de la marca Balenciaga, Demna Gvasalia, parece responder con un contundente sí.

En la colección otoñal 2016 que Balenciaga recientemente puso en venta en sus tiendas se puede apreciar que las modelos llevan consigo unas enormes carteras que aunque están hechas en fino cuero de cordero parecen replicar con exactitud esas bolsas de plástico o yute que pululan igual en el mercado de Lagunilla en México como en las coloridas plazas de Thailandia en donde se les conoce con nombre propio: ‘sampheng bag’.


Buscando nuevas fuentes de inspiración, la moda suele sorprendernos al retomar objetos que consideramos anodinos e insignificantes y que al redescubrirlos y ponerlos sobre una pasarela cobran un nuevo valor y, por su puesto, un nuevo precio.


Así, las bolsas que la marca pone de moda para la temporada están en el orden de los 2,200 dólares las más grandes y por encima de 1,5000 las más compactas, mientras que en el mercado, esas bolsas para cargar la compra no superan los 3 dólares.


Claro, el material hace la diferencia, y también que la marca estampe sus doradas letras en ellas, pero sobretodo la hace que ponga sus ojos en un objeto regular para volverlo uno de deseo colectivo. Así, mientras a muchos les hubiera parecido un exabrupto aparecer en las semanas de la moda con uno de estos costales coloridos al hombro, hoy en día ya hay más de una sofisticada bloguera que se cuelgan unas de estas carteras encima.

Muchos críticos y consumidores han leído en el gesto del diseñador una copia barata de un objeto que está metido profundamente en la cultura popular y cuyo rapto por la alta moda no es más que digno de burlas y desafíos como los que provocó en las redes en donde varios jóvenes tailandeses se retrataron con sus bolsas del mercado alardeando de que ellos “también podían tener su propio Balenciaga”.


Para los más asiduos seguidores de la moda, este atrevimiento, sin embargo, no es más que una prueba de cómo la calle y la cultura popular cada vez más son el terreno en donde la moda se define y se cocina.

Lo que hizo el creador de Balenciaga lo hizo también en su momento la diseñadora Rei Kawakubo que se inspiró en la forma como se vestían los indigentes de las calles de Tokio y quien puso a desfilar harapos y vestidos hechos de cobijas sobre las pasarelas. Lo hizo también Marc Jacobs para la colección 2007 de Louis Vuitton inspirándose en las bolsas de plásticos y de cuadrícula café tan insignias de Chinatown. Un gesto que no hizo más que inspirar a Celine, otra marca, a usar ese estampado en toda la ropa de una colección.


Después de ver estas iniciativas no queda más que preguntarse ¿qué es el lujo hoy? Quizás la respuesta sea que el lujo es ser único y a veces esa condición se encuentra en los lugares más cotidianos como las plazas de mercado. Al final, muchos pueden atreverse a llevar una bolsa de plástico de las baratas e invocar con eso los mismos aires de sofisticación.

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