El desfile de Chanel en La Habana y el renacer de viejas décadas de estilo en la isla

En los años 20 y 30, Cuba era sinónimo de refinamiento, y no hubiera parecido descabellado pensar que un "little black dress" de Chanel se paseara por sus calles. Hoy con el desfile Crucero 2017 de la casa francesa, la isla se pone de nuevo en el centro del gusto mundial.
3 May | 12:16 PM EDT

A Coco Chanel le gustaba el mar. Fue en sus visitas a la playa en donde redescubrió los trajes de los pescadores, esos hombres sencillos ataviados con camisetas de rayas azules y blancas. Ella volvió esa combinación que era emblema de los “pobres” en la más elegante que todas las señoras de París deseaban tener.

Fue ella, también, la que lanzó en las tierras costeras francesas de Deauville el primer vestido de baño femenino, hecho de lana, de esa misma que se usaba para coser los trajes de los señores. Su propósito fundamental, el de regalarle movimiento y libertad a las mujeres no podía estar completo si ellas no podían disfrutar, por sus trajes pesados y complicados, de las bondades del mar. Chanel les dio la libertad de nadar e hizo que las mujeres mostraran en público más piel de la que nunca se pensó permitido.


A Chanel le gustaba el mar. Por eso, aunque Karl Lagerfer, el káiser de la moda que asumió los destinos de la marca creada por Coco desde 1983, suela decir que ella se retuerce en su tumba con todo lo que él ha hecho de su marca, no es difícil sospechar que su más reciente aventura, la de llevar toda la parafernalia de su colección Crucero 2017 a La Habana, Cuba, antes que un agravio es un regocijo, una cierta redención para Coco Chanel, en donde quiera que esté allá en las estrellas.


¡Nadie en la isla podría comprar un vestido de 10.000 dólares! Exclamarán muchos indignados ante este atrevimiento. Pero solo como Coco Chanel lo sabía, la moda no libera solo porque se pueda llevar de una manera u otra, la moda libera porque hace pensar el movimiento de otra manera, porque le da la apertura a mundos soñados y los vuelve ropa, porque inspira y levanta un espíritu que todas las mujeres llevan adentro: el de adornar y domar su cuerpo.

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Una foto publicada por CHANEL (@chanelofficial) el


Antes del arribo de Fidel Castro al poder, al ser Cuba una tierra de viajeros era una tierra de elegancia moderna. Las últimas modas fundadas en el seno de París o Nueva York rápidamente llegaban a la isla exótica, incluso antes que a otros lugares de Latinoamérica. Imperaba entre sus calles una cierta elegancia caribeña consignada hasta nuestros días en cuadros y sones.

Aunque hoy parezca un imposible, en la década de los 20, los 30 y los 40 Cuba era sinónimo de refinamiento, y a nadie le hubiera parecido descabellado pensar que hasta las carísimas chaquetas de tweed de Chanel o su emblemático "little black dress" se hayan paseado por sus calles.

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Hoy, a las 6:30 p.m., los leones del Paseo del Prado rugirán para darle la bienvenida a un desfile que vuelve a situar a Cuba en el centro del gusto mundial. Si Barack Obama, Mick Jagger y Coco Chanel (encarnada en Karl Lagerfeld) aterrizan todos en un mismo año en la isla, es porque ella vuelva a cobrar otra vida.


Si sus calles, que llevan detenidas durante décadas, seducen hoy a la importante fotógrafa Annie Leibovitz para inmortalizarlas en las páginas de Vanity Fair, si Rihanna, Adriana Lima, la revista W y Marie Claire vuelven a mirar hacia la isla haciendo pomposas editoriales de moda, después de tantos años, de tantas décadas en las que Cuba fue solo un mito, un nombre, es porque algo se cocina en sus entrañas.

Mujeres extrañas y diversas como Tilda Swinton, Langley Hemingway, Gisèle Bündchen, Géraldine Chaplin, Alma Jodorowsky y Caroline de Maigret -invitadas de Karl Lagerfeld al desfile- caminarán hoy por la isla y con sus vestidos y sus maneras harán que el espíritu rebelde de Coco Chanel, incorrecto y desafiante, vuelva a apoderarse de su casa de modas. Porque si bien a Cuba le hace le hace falta un poco de Chanel, a Chanel, también el viene bien un poco de Cuba.