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Moda

Desintoxica tu armario y dale espacio a una nueva estación

Llegó la primavera y, con ella, el momento de purificar tu clóset. 5 tips para optimizar espacio sin perder estilo.
25 Mar 2016 – 3:00 PM EDT

La estación cambió y con ella nuevos aires deben innundar la casa, tu vida y tu clóset. Sabemos que no es fácil deshacerse de cosas viejas, pesadas y que ya no usas, por eso creamos estos son cinco consejos fáciles y útiles para que empieces ese trabajo que aligerará tu vida y que hará posible que redescubrar cosas que nunca ves en tu clóset, simplemente porque todo está piñado y en desorden.



1. Vacía tu clóset. Sí, desocúpalo luego límpialo –aspiradora para el piso y los rincones difíciles de
acceder y paño y líquido limpiador para los estantes y cajones- y vuelca su contenido sobre la cama o el piso de tu habitación.

Todo esto podrá parecerte desmoralizante, sobre todo cuando veas montañas de ropa y zapatos que ni siquiera recordabas tener.

No entres en pánico: se trata de encontrar aquellos ítems que desaten tu “chispa de la alegría”, como pregona la gurú del orden Marie Kondo, autora de Spark Joy: An Illustrated Master Class on the Art of Organizing and Tidying Up.

Los artículos que te produzcan agobio –esos zapatos caros que nunca te quedaron, o ese vestido que heredaste de una tía y que te da pena dejar ir- deberán ser descartados –si piensas que puedes hacer dinero con algunos de ellos, adelante, hay varios sitios web que se dedican a la venta de artículos de lujo de segunda mano-.

Si, por el contrario, esa vieja camiseta de The Clash te sigue abrigando en las noches con buenos recuerdos, guárdala: está claro que esta prenda te hace feliz.



2. La ley de los dos años. Es importante que la cumplas. ¿De qué se trata? Si hace un par de años que no usas una prenda, calzado o accesorio, ya tienes la respuesta: tíralos o regálalos. Si esta normativa te resulta un poco vaga, van algunas precisiones:

· Materiales y cortes baratos: el vestido de diez dólares que compraste a las apuradas para irte a los Hamptons con una amiga. Los tacones con punta alargada de los 90, que no volverán a usarse. Esa blusa de nylon que brilla sospechosamente y te hace sudar como loca. Imitaciones de Louis Vuitton compradas en un mercado o la bijoux seudoétnica Made in China. Todos estos ìtems deben ser retirados de tu clóset.

Si están en mal estado, tíralos sin miramientos. Si le sirven a otra persona, apártalos para entregarlos a alguna organización de beneficencia.

· Ropa en malas condiciones: lana llena de pelotitas, camisas que supieron ser blancas, sandalias cuyo tacón o mediasuela no puede ser reparado… Ya entendiste: objetos que conocieron épocas mejores y que hoy en día nada hacen por mejorar tu apariencia –lo que es peor, te juegan en contra-, aconsejan Isabelle Thomas y Frédérique Veysset, autoras de Paris Streetstyle: A Guide to Efortless Chic. A la basura sin escalas, ordenan.

· Prendas que no te entran. Te entendemos: subiste varias libras y juraste bajarlas en un santiamén. Pero ya pasaron tres años, y tu cuerpo no da señales de querer entrar en ese pantalón acampanado que tanto te gusta. Adivinaste: regálalo a alguien más delgado que pueda disfrutarlo. Y tú cómprate uno más bonito aún, pero de tu talla.


3. Sé sincera: si decidiste guardar ese abrigo de tu padre, pero sabes que achicarlo te saldrá más caro que comprar uno nuevo, no hay otra que deshacerte de él. Lo mismo aplica para complicadas reparaciones de zapatos o bolsos que, muy en el fondo, sabes que jamás emprenderás.

Por otro lado, analiza tu estilo de vida: si trabajas desde casa, por ejemplo, no precisarás trajes sastre o tacones. Guarda un par, a lo sumo dos, y regala los que te sobren. Si, por el contrario, tienes demasiados pants y calzado deportivo y el tiempo que le dedicas a la actividad física es irrisorio, regala o descarta.

Por último, sé franca: si ese abrigo de leopardo no es tu estilo, no importa que sea costoso o herencia de tu madre: sabes que no te lo pondrás nunca y que es preferible donarlo a alguien que le dé uso.



4. Guarda y clasifica. Si tienes camisas de seda en buen estado, zapatos de piel fina o un abrigo añoso que no ha perdido su color ni su forma, guárdalos. Decide si necesitan un service de mantenimiento –tintorería, costura, etc- y si el costo se justifica.

Si están impecables, dóblalos y guárdalos de forma tal que no entren polillas, sol o humedad. Marie Kondo prefiere doblar las prendas y no colgarlas en un gancho. De hecho, tiene un sistema infalible para doblar camisetas y blusas: míralo aquí. Si necesitas cajas u organizadores para guardar mejor tus prendas, cómpralas.



5. Encuentra tu estilo. Una vez que hayas purgado tu armario de ítems de mala calidad, dudoso gusto o que directamente no iban contigo, es hora de que descubras aquellas prendas y accesorios que no sólo te quedan bien, sino que ponen de buen humor.

Esa camisa que no sólo disimula una incipiente barriga, sino que te hace lucir sofisticada. Esa bolsa hecha en Italia que levanta hasta el outfit más anodino o esas botas que te hacen sentir una reina del rock n´roll cada vez que andas en ellas.

¿Lo más importante? Con los tips que acabamos de darte, tu clóset no sólo ganará más espacio, sino que vestirte cada mañana se convertirá en un ritual a disfrutar y no en una fastidiosa tarea.

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