Todas las mamás hemos sentido cierta ansiedad -a mí también me ha pasado- cuando nuestro hijo pequeño tiene una rabieta, una de esas en las que llora, grita, patalea y su rostro se pone rojo como un tomate. Queremos que se calme como sea, y muchas veces le gritamos o lo tratamos con malos modos, pero esas reacciones no son sanas para nosotras ni para él.
¿Tu hijo tiene rabietas? Esto es lo que deberías hacer para calmarlo
¿Te ha pasado? Esto es lo qué puedes hacer.
Entiende por qué se comporta así
Cuando un niño tiene una rabieta es generalmente porque no sabe expresar de otro modo su enojo, frustración o desilusión. Ocurre la mayoría de las veces cuando siente que se le impone algo, por ejemplo cuando lo obligas a vestir con una ropa que detesta, pero ante tu insistencia y enojo se pone a llorar.
¿Cómo podrías evitar una rabieta? Permítele elegir entre varias prendas, así podrá tener libertad de elección y más confianza de expresar su opinión.
Deja la ansiedad a un lado para que no te estorbe en su educación
Permitir que la ansiedad te invada cuando tu hijo tiene una rabieta solo hará que le grites y te sientas mal y que en el futuro vuelva a tener otra rabieta (es como un círculo vicioso). En cambio, si aplicas las estrategias adecuadas podrás ayudar a tu hijo a sentirse mejor (y a ti también).
Es necesario que guíes a tu hijo para que mejore su comportamiento. Cuando tenga una rabieta intenta hacer esto:
- Trata de entender qué le ocurre a tu hijo antes de regañarle, por ejemplo pregúntate: ¿será que no quiere ir a la escuela porque tuvo algún problema con sus compañeros y no sabe cómo decírmelo?
- Si te pones nerviosa, respira hondo varias veces para tranquilizarte.
- Recuerda que tu hijo está aprendiendo a controlar sus emociones (tú ya lo sabes hacer).
- Ofrécele opciones y alternativas para que sienta que puede decidir y tomar sus propias decisiones.
- Ayúdale siempre desde el cariño y el respeto.
Ya verás que después de leer este artículo te sentirás mucho más preparada para hacer frente a sus rabietas. Seguir leyendo: Ser padres permisivos tiene consecuencias en el presente y en el futuro, conócelas ahora










