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Alimentación del Bebe

Tu bebé podría necesitar fórmula antes que leche materna por una causa muy común

Publicado 1 Abr 2019 – 11:22 AM EDT | Actualizado 2 Abr 2019 – 07:26 AM EDT
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Susurros. Miradas. Comentarios por la bajo. La lista de todo lo que una madre puede generar en los demás al darle biberón a su bebé recién nacido es larga. ¿Biberón? Sí, alimentarlo con leche de fórmula o complemento.

Amamantar es lo mejor para un bebé, y si la lactancia exclusiva dura un mínimo de 6 meses es aún mejor, aunque es mucho más beneficiosa si se extiende hasta los 2 años. Afortunadamente, las campañas a favor de la lactancia materna están logrando que más madres escojan esta forma de alimentación. Sin embargo, también se está generando un efecto despectivo hacia otras opciones.

“Pobre, no debe tener leche”, es uno de los comentarios que más se escuchan seguido de un “O quizás su leche es mala”. Tampoco faltan las suposiciones como “Tal vez le importan más sus senos”, aludiendo a la caída de los pechos. Y jamás se quedan por fuera las sentencias, “Esa mamá no tiene apego con su bebé”, por ejemplo.

Las mamás que alimentan a su bebé con fórmula prefieren ocuparse de su pequeño antes que gastar energías en dar explicaciones, aunque tienen la mejor de las respuestas para callar los comentarios. En nombre de ellas, invitamos a reflexionar sobre si no es mejor un bebé alimentado a complemento o la nada, motivadas por la empatía.

Bebés con bajo peso y mamás con dificultad para amamantar

Es normal y esperable que un bebé pierda algunos kilogramos de peso después de nacer. Sin embargo, si la alimentación es exitosa, el bebé muy pronto gozará de un peso saludable para poder ir a casa.

Un peso sobre el límite de lo saludable o por debajo es un motivo para permanecer en el hospital. La vida del bebé puede peligrar si el descenso de peso es constante y no se revierte. Una razón por la que un recién nacido no recupera el peso perdido es una primera lactancia no exitosa.

Los bebés llegan a este mundo sabiendo buscar el pecho de su madre para recibir alimento. Es como si nacieran programados. Puede que la madre lo guíe con la mano para hacerle más fácil el camino, es lo mismo; todos los bebés saben tomar del pecho.

Con las madres no pasa igual. El primer contacto con el bebé se da con la ayuda del personal médico. En cuestión de pocos minutos, te explican cómo sujetar al bebé para amamantar y cómo acomodarlo al pezón. Es una situación un tanto incómoda. Te acomodan el pecho o te piden que te masajes los pezones, algo que jamás hubieses pensado hacer en público. El bebé se prende y ellos se van. Si tienes dudas, puedes pedir que una enfermera te socorra.

¿Dudas? Las dudas son muchas, porque te sientes tan agotada del parto o la cesárea que tu cerebro no pudo memorizar lo que te explicaron en el curso intensivo express cómo amamantar. Así que te quedas casi inmóvil sujetando a tu bebé, no vaya a ser que se le salga el pezón de la boca, y esperas a que termine sin tener la certeza de estar haciendo las cosas bien.

Crees estar haciendo todo bien, pero algo está mal

En una consulta obstetricia ideal, los médicos le recomiendan a las futuras mamás asistir a talleres de lactancia antes del parto para informarse. También, en un ideal, los médicos le revisan los senos a las embarazadas para detectar pezones invertidos o planos, dos características comunes y que hacen más difícil las primeras mamadas.

Si un médico nota que la futura mamá tiene pezones invertidos o planos le puede sugerir sencillos tips para estimular su salida para después del parto. De este modo, la madre llegará al gran día con la tranquilidad de que su bebé podrá alimentarse correctamente.

Sin embargo, de no estar al tanto de su condición, la mamá puede tener dificultades para amamantar, pues su bebé no podrá masajear el pezón con la lengua por más que esté bien acoplado al seno. Si un bebé no se puede alimentar satisfactoriamente, se verá privado de recibir los nutrientes del calostro y la leche. Y la falta de alimento lo podría dejar débil e inducir en un letargo del sueño.

Somnolencia profunda en un recién nacido

Que un bebé duerma varias horas de corrido puede ser muy deseable para una mamá cansada, pero puede ser mortal para un recién nacido. A un bebé que duerme más de 2.30 horas se lo tiene que despertar para alimentar. La cantidad de horas no responde al tipo de líquido (si es calostro o leche), ni a la consistencia (liviano o pesado), sino a la capacidad que tiene el estómago del bebé, que va de 5 ml el primer día a 27 ml el tercer día.

¿Por qué entonces se demora en amamantar unos 20 minutos en cada seno si el pequeño toma tan poco? Por la succión del bebé. Activar los músculos del rostro y la lengua para succionar suponen un gran esfuerzo.

La debilidad temporal hace que el bebé duerma de continuo y por eso le cuesta despertar para amamantar. Es aquí donde los neonatólogos deben intervenir para aconsejar a la mamá, que a estas alturas está muy preocupada por su bebé, y suministrarle complemento como parte de un plan de alimentación o lactancia mixta.

El plan consiste en alimentar al bebé por medio de una jeringuilla con la cantidad de complemento que necesita acorde a su tamaño y cantidad de días. Al mismo tiempo, la madre debe intentar despertar al bebé para cada toma y ponerlo al pezón para estimularlo.

Para revertir los senos invertidos o planos y que el bebé pueda tener un buen agarre al pezón, afortunadamente existen intermediarios para la lactancia que facilitan la succión del bebé y le permiten alimentarse correctamente.

Despertar al bebé parece fácil, pero exige mucha paciencia y motivación de parte de las mamás, sobre todo porque al bebé le comienza a ser más fácil alimentarse a través de una jeringuilla sin tener que succionar y le gana la pereza para despertar. Las mamás deben intentarlo, una y otra vez, hasta que finalmente el bebé despierte y se alimente sin quedarse dormido en el pecho. Si se quedara dormido, tiene que volver a probar despertarlo.

No es casualidad que el bebé, a medida que gana peso con ayuda del complemento, comience a despertar por sí solo y a buscar el seno materno. Precisaba fortalecerse y ahora lo está. Muy pronto se irá a casa.

Se puede saber si un bebé está recuperando peso con solo observar su aspecto. Cuán floja o ajustada le queda la pulsera de identificación respecto al primer día es una forma rápida de saber, por ejemplo.

Una vez que el bebé logró una rutina del sueño y se despierta para amamantar, es probable que el neonatólogo le retire el complemento y pase a alimentarse exclusivamente a pecho.

Empatía con otras mamás

Alimentar a un recién nacido con biberón no es lo que se imaginan la mayoría de las madres. Pero cuando la vida de su pequeño puede comenzar a correr riesgo, los ideales pasan a un segundo plano porque la única opción es la vida.

Aprender a amamantar lleva tiempo y el comienzo le puede costar a unas madres más que a otras. A veces surgen complicaciones que no se imaginaron o previeron en el embarazo y se necesitan tomar decisiones inesperadas. Que una madre amamante a su bebé es lo que se espera, pero no siempre se puede. Sería muy bueno que entre mujeres lo recordemos para no recriminarle a una madre por la forma que alimenta a su hijo.

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