null: nullpx

El problema de ser 'color café'

Un tiroteo fatal en un centro comercial del estado de Washington muestra, otra vez, la horrible cara de los perfiles raciales.
Opinión
Laura vive en Nueva York. Se siente periodista entre los blogueros; bloguera entre los periodistas y ya no sabe de qué color tiene la piel.
2016-09-27T12:33:06-04:00

Habían pasado apenas unos minutos después de que un tirador solitario acabó con la vida de 5 personas en un mall de Burlington, en el estado de Washington, pero ya la policía local —y varios medios noticiosos— se referían al sospechoso como un 'un joven hispano de unos 20 años de edad'.

Y ¿cómo no iba a ser así? Según testigos, la propia policía de Burlington y varias imágenes captadas por las cámaras de seguridad, el origen étnico del susodicho se notaba 'a leguas': bajito, moreno, bigotón, cabello castaño oscuro… Hispano, pues.

Pues no.

Unas 24 horas más tarde, luego de ser capturado cerca de su casa, se supo que el sospechoso resultó ser Arcan Cetin, un joven de origen turco nacido en Adana, Turquía (según su propia página de Facebook) y residente de Oak Harbor, una localidad al norte de Seattle.

Al momento de escribir esta columna Cetin ya estaba en custodia de las autoridades, aunque poco o nada sabíamos acerca de sus motivos, de dónde consiguió el arma, o si en realidad su acto desquiciado fue resultado del rompimiento con su chica, como reportaron varios medios. Lo que la masacre sí dejó al descubierto fue —una vez más— ese complicado tema de identificar a un sospechoso con base en su supuesta raza, color o etnia.

No me lo tomen a mal. En lo personal, no creo que utilizar la descripción física de una persona sea necesariamente un gesto de discriminación racial (describir a alguien como una persona de cabello rubio o pelirrojo; tez morena; estatura baja; ojos azules, etc.). El problema es cuando la raza, color u origen de una persona se convierten en parte rutinaria del reporteo de una noticia o, peor, cuando se usan para describir a un supuesto criminal que ni siquiera ha sido identificado, como ocurrió con Cetin el viernes por la noche. Creo que la policía bien pudo haber descrito al sospechoso usando todo lo que tenía a la mano pese a la confusión inicial: su vestimenta, el color de su pelo, sus shorts, etc. Pero describirlo de inmediato como un joven hispano es harina de otro costal.

Y es que de cara a los últimos sucesos en Tulsa y Charlotte, por nombrar solo los más recientes, la tensión racial en este país es algo que no debe tomarse a la ligera. En pocas palabras, y como diría mi abuela, es que no está el horno para bollos.

La confusión inicial alrededor del origen de Cetin causó una pasajera pero furiosa controversia en Twitter, desatando la furia de muchos latinos que llegaron tan lejos como para exigir una disculpa de parte de las autoridades, los periódicos y los canales de televisión. Yo no quise montarme en ese tren pero sí envié un tuit el sábado por la noche, luego de ver que muchos medios importantes corrigieron su reporte original para aclarar que no se trataba de un joven hispano. (Mi tuit fue reproducido y citado la noche del sábado por varios medios noticiosos, incluyendo el propio Seattle Times, cuyo reporte inicial también se refirió a “un sospechoso hispano”).

A diferencia de aquellos que se tomaron el tema como una afrenta personal, yo sólo quisiera aprovechar el desatino del viernes para recordarle a medios y autoridades que —también como decía mi abuela— de noche todos los gatos son pardos y que no todos los bajitos morenos con bigote son hispanos, por más que se parezcan a nuestros tíos.

Así que ya lo saben: la próxima vez que anden a la caza de un tipo moreno, bajito, bigotón y de cabello oscuro, piénsenlo dos veces antes de tacharlo como 'hispano'; vaya, ni siquiera si las cámaras de seguridad lo muestran usando un colorido sombrero de mariachi, tarareando un reggaetón o bailando la cueca. ¿Estamos?


También ve:


Publicidad