Familia y Hogar

El reto de los papás latinos para ponerle nombre a su bebé en EEUU

Escoger un nombre cuando eres inmigrante es un dilema: tienes que pensar que se pronuncie bien en dos idiomas y que represente a la vez tu cultura y tus creencias.
13 Ago 2016 – 10:59 AM EDT

Habían pasado 48 horas después de que naciera mi hijo y aún no tenía nombre. En el hospital nos advirtieron que no podíamos irnos sin que el bebé estuviese inscrito en el seguro social. Fue en ese momento, después de 40 semanas y cuatro días, que decidimos cómo se iba a llamar nuestro pequeño.

Desde que me enteré que iba a tener un varón no podía imaginar cómo le íbamos a llamar. Es una decisión muy difícil porque el nombre ayuda a definir la personalidad de un niño. Es lo primero que el mundo va a saber de él. Nuestra escogencia como padres lo va acompañar el resto de su vida.

De hecho —le decía a mi esposo— que escoger su nombre fue casi más difícil que decidir tener un hijo.


Somos inmigrantes venezolanos y vivimos en Miami. No es sencillo buscar un nombre que los 'gringos' puedan pronunciar sin machacarlo. Mi nombre no es nada común y el de mi esposo tampoco. Ambos sabemos las consecuencias de la creatividad bien intencionada de nuestras madres. En la primaria ni los profesores lo pronunciaban bien.

Escoger un nombre cuando eres inmigrante es todo un dilema. Tienes que pensar en que no tenga un significado inconveniente en otra lengua, que se pueda pronunciar bien en varios idiomas, que “pegue” con el apellido, que represente tu cultura y tus creencias.

Quieres un nombre que te recuerde tus raíces, pero que no le genere muchas burlas en el colegio.

Lo que queda son nombres bíblicos: Daniel, David, Samuel. Pero ¿qué pasa si no te gustan? ¿qué pasa si quieres algo único? Bueno, entonces, atente a las consecuencias.

Es momento de asumir que se van a burlar de tu hijo en el colegio -si no es por su nombre seguro será por cualquier otra razón. Es tiempo de enseñarle a enorgullecerse de esa palabra que tanto lo define, a defenderla con todo y a adueñarse de ella.

Acostúmbrate a que todos van a opinar y que no a todos les va a gustar el que escogiste. Es tu hijo, es tu decisión.

Y con todas estas cosas en la cabeza preparamos una lista corta para cuando naciera nuestro bebé. Llegó el día esperado y después de once horas de parto por fin lo conocimos. Al verlo era evidente que ninguno de los nombres de la lista era para él.

El día que nos dieron de alta mi esposo me miró y dijo, “¿Qué tal si le ponemos Ilan?”. El balance entre Ikira y Alain. Significa árbol, con raíces firmes y ramas que abrazan al cielo. Era perfecto.


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