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¿Te fuiste de vacaciones y engordaste? Estas son las razones...

A todos nos pasó eso de tomarnos vacaciones y volver con algunos kilitos extra, ¿o me equivoco? Este fue mi caso hace un par de meses: cuando volví de mi descanso noté amargada que había engordado bastante.

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En su momento, no pude detectar las causas, pero este tema quedó dando vueltas en mi cabeza y, hoy, finalmente pude encontrarle una explicación para evitar que me vuelva a suceder.

¡Trataré de evitar tomar estas decisiones en mi próximo descanso!

Ir a un restaurante con hambre

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Evita ir a almorzar o cenar con hambre; antes, consume una fruta o toma agua para no excederte con la comida.

Abusar del alcohol

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Es muy común, sobre todo los viajes en crucero que estemos mucho tiempo en el bar bebiendo tragos. Pero esta tendencia está lejos de ser la más saludable y tampoco representa el único camino para la diversión.

El alcohol le aporta a tu organismo muchas calorías vacías. Para que tengas una idea, un vaso de vino tinto tiene 160 calorías y un vaso de ponche de huevo, unas 233. Por este motivo, es importante que moderes tu ingesta de alcohol.

Porciones muy grandes

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Durante las vacaciones, no medimos la cantidad de comida que ingerimos y solemos servirnos porciones muy grandes que luego nos obligamos a terminar.

Para que esto no ocurra, evita saturar tu plato de comidas. También, procura servirte primero la ensalada y ocupar buena parte de tu plato con ella. ¡Le harás un gran bien a tu cuerpo!, y te ahorrarás unas cuantas calorías.

NADA de ejercicio

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Para muchos, unas buenas vacaciones consisten en ver las horas pasar en una buena reposera en la playa o en el sillón frente a la tele. Pero lo cierto es que el movimiento también puede representar una excelente fuente de disfrute. Aprovecha tu tiempo libre para salir a caminar, jugar con tu mascota, salir a bailar... ¡Tu imaginación será el único límite!

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¡Relájate en lugar de comer bocadillos!

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Unas buenas vacaciones nos relajan y esto suele implicar que bajemos la guardia respecto a lo que llevamos a nuestra boca. Ahora bien, ¡trata de no descarrilarte por completo! Todos tenemos el derecho (y la obligación) de darnos esos deliciosos gustitos, pero sin sacrificar nuestro bienestar. Sigue la regla del 80/20: haz que el 80% de tu alimentación sea rica y saludable y resérvate ese 20% para satisfacer esos antojos que te dan tanta felicidad.

Si te empeñas en mantener este equilibrio, te aseguro que estarás en las mejores condiciones para aprovechar tus vacaciones al máximo. Tendrás mucha energía y ¡nada de culpa!

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