Lo prepararon hace siete años: William y Kate sirvieron rebanadas de su pastel de bodas, en el bautizo del príncipe Louis

Siguiendo la tradición de la familia real, los duques de Cambridge dieron en el almuerzo de celebración las últimas rebanadas del histórico pastel, que se sirvió por primera vez en 2011.

Como parte del festejo del bautizo del príncipe Louis, el tercer hijo del príncipe William y Kate Middleton, se ofreció un almuerzo en Clarence House, la residencia del príncipe Carlos, que invitó a los 30 asistentes a la ceremonia, y según reporta el Daily Mail, hubo una sorpresa: los duques de Cambridge sirvieron a sus invitados una rebanada de su pastel de bodas.

Cada invitado recibió una porción del postre que se mantenía en conservación desde hace siete años. Según dicta la tradición de la familia real inglesa, los padres guardan un nivel del bizcocho que sirvieron en su boda para el evento de su primer hijo (así lo hicieron la reina Isabel II y el duque de Edimburgo, cuando fue el bautizo de su primogénito), pero William y Kate lo han hecho con todos sus hijos; en los respectivos bautizos de George y Charlotte también se sirvieron rebanadas de la misma tarta que se sirvió en el palacio de Buckingham el 29 de abril de 2011.


El pastel de bodas de William y Kate fue diseñado por la célebre repostera Fiona Cairns -que también diseñó la torta de Harry y Meghan-, y consistía en 17 pasteles individuales de fruta y vainilla y constaba ocho niveles -el último fue el que se preservó- y fue decorado con glaseado de crema y betún blanco con la técnica de Joseph Lambeth.

Para adornarlo, se hicieron 900 flores de azúcar individuales y un diseño de guirnaldas en el centro que coincidía con las guirnaldas arquitectónicas decoradas en la parte superior de la galería del palacio de Buckingham, la habitación en la que se exhibió la tartaleta durante el enlace nupcial.


El Sun de Londres reporta que el pastel fue congelado en el palacio de Kensington, tomando todas las precauciones para que no se echara a perder y las porciones que se han ido sirviendo en los bautizos, han sido regalos muy especiales, y que las servidas en esta ocasión, son las últimas que quedaban, por lo que -en caso de que llegaran a tener un cuarto hijo a futuro- ya no habrá más partes de este histórico dulce.

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