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La tragedia de Pina Pellicer: la estrella que se mató por soledad

Era una de las más notables actrices de su generación; bella, talentosa, admirada en México y Hollywood, pero nada pudo evitar que buscara el fin por su propia mano.
18 Mar 2018 – 10:37 AM EDT

Son pocas las mexicanas que han pasado por el mundo del cine con una filmografía tan corta y dejado una huella tan honda como es el caso de Pina Pellicer. Solo trabajó en un puñado de cintas, unas cuantas intervenciones en televisión, y mucho teatro... sin emabargo, su legado es una leyenda triste y memorable.

Nacida Josefina Yolanda Pellicer López de Llergo en la Ciudad de México, el 3 de abril de 1934, era parte de una dinastía dedicada a las artes: su tío paterno era el gran poeta tabasqueño Carlos Pellicer, y su hermana es Pilar, destacada actriz y símbolo sexual de una era. De una sensibilidad exacerbada, con apenas 30 años, Pina dio la espalda a un mundo cuyas mecánicas jamás logró entender, y dejó abiertas dolorosas interrogantes con la decisión de poner fin a su existencia por su propia mano durante la noche del 4 de diciembre de 1964.

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En una de las páginas de su diario, la actriz dejó un críptico mensaje, que no estaba fechado: " Seres como yo deberían tener la libertad de morir en el momento en que la tristeza empezara a invadirlos porque, los seres como yo, somos seres débiles, incapaces de decirle no a la tristeza, no a la vida, nos dejamos llevar, nos dejamos morir por la tristeza". Y es esa aura de pesar, que la rodeó en las últimas semanas de su vida, lo que muchos recuerdan de ella.

Actriz extraordinaria.


Más allá de la marca que dejó su repentino e inexplicable deceso, Pina era una extraordinaria actriz, que tan solo en cinco años de intensa carrera, cuando era apenas una veinteañera, protagonizó la única cinta dirigida y actuada por el legendario Marlon Brando (' One-Eyed Jacks', que ganó varios premios en el Festival de San Sebastián en 1961, incluido mejor actuación femenina); fue admirada y requerida por Alfred Hitchcock (apareció en uno de los mejores capítulos de su serie 'La hora de Alfred Hitchcock'), y que, en México, actuó en dos cintas fundamentales del cine nacional: ' Macario' (1960), cinta nominada al Oscar de la Academia a Mejor Película de Lengua Extranjera y el clásico moderno ' Días de otoño' (1962), ambos filmes dirigidos por el enorme Roberto Gavaldón

Pina surgió del teatro universitario y en 1953, formó la agrupación Poesía en Voz Alta, de la UNAM, movimiento que transformó la escena teatral en México; junto con otras personalidades, acudían a escenarios a hacer recitales de poesía. Entre ellos estaban el poeta Luis Rius, la actriz Ofelia Guilmáin, Enrique Rambal, Manolo Fábregas y más. Pina destacaba por su aspecto distinguido, su elegancia natural, la gracia de su dicción. Poco a poco adquirió mayor experiencia como declamadora, interpretando poemas en Radio Universidad en un espacio semanal.

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Formalmente, inició sus actividades artísticas en 1959, apareciendo en teleteatros y en una puesta en escena de ' La Dama de las Camelias', que llamó la atención del público y fue esa actuación, precisamente, el factor principal para que el propio Marlon Brando la invitara a trabajar a su lado, en Hollywood.

Brando iba a dirigir su primer -y a la postre, único- largometraje: un western completamente sui-generis, en el que Pina interpretaría el papel de Louisa, una joven de ascendencia mexicana, de la que el personaje encarnado por Brando se enamora locamente, cuando ella lo rechaza sexualmente, pero corresponde a su amor en un nivel emocional, algo extraño y lleno de simbolismo que a la actriz le resultó fascinante.

Sin embargo, rodar la película fue una experiencia agotadora física y mentalmente para ella. Brando tuvo problemas con el estudio y entre ambos la relación fue complicada -él quiso tener una aventura con ella y Pina no quiso, recelosa de que él estuviera casado con la actriz hindú Anna Kashfi-, por lo que volvió a México con una experiencia agridulce en la Meca del Cine, el sueño dorado de toda actriz, excepto ella. No obstante, le siguieron llegando ofertas: de las películas interpretadas por la joven actriz, tres se realizaron en el exterior. Además de la ya mencionada en Hollywood, participó como el personaje titular en ' Rogelia', con Fernando Rey, filmada en locaciones de Oviedo, Asturias, y en ' Cada Amor Tiene su Angustia', en Colombia, hacía apenas dos meses antes de su muerte y que, desafortunadamente, sería su actuación póstuma.

Si no hubiera muerto, Pina habría destacado más en los Estados Unidos. Su última aparición en Hollywood fue en un episodio de 'La Hora de Alfred Hitchcock' dirigido por el propio mago del suspenso que quedó gratamente impresionado con su profesionalismo y su aura de misterio; en una nota periodística de 1964, publicada por Héctor Pérez Verduzco, se reseña la admiración del director inglés por la actriz mexicana, inclusive, Pina estaba en los planes de Hitchcock para tener un papel en ' Cortina rasgada', que filmó en 1965, con Paul Newman y Julie Andrews. Este rol que había imaginado el legendario cineasta para la enigmática actriz que lo cautivó, al final, lo encarnó la estrella franco-rusa Lila Kedrova.


Tan solo en siete películas intervino Pina Pellicer en su corta y fructífera carrera cinematográfica, pero el empeño y dedicación a ese oficio, dejó huella en su patria y en el extranjero. Con su mezcla de la belleza tórrida de las mujeres del sureste de la República Mexicana y la sofisticación intelectualizada al estilo de Audrey Hepburn, pensaba que era " preferible participar en una película excepcional que en veinte filmes mediocres" y así lo dijo en más de una ocasión.

En México rodó las tres películas que redondean su filmografía: es la compañera de Ignacio López Tarso en ' Macario', que llevó a su director, Roberto Gavaldón a ser nominado al Oscar; con ambos repitió en 'Días de otoño', y 'El gran pecador', con Arturo de Córdova y Marga López. Fue merecedora de diversas distinciones en festivales fílmicos en los que se llevó el premio a mejor actriz. Pero ni aún así logró evadir los embates de melancolía que acabarían con su vida.

Es muy posible que su mejor filme, ' Días de otoño' diera una idea de su estado interior; en la cinta interpreta a una joven provinciana que llega a la ciudad de México a trabajar en la pastelería de postín que administra un viudo, don Albino ( López Tarso). Solitaria y un tanto fría con sus compañeras de trabajo, Luisa sueña con casarse de blanco y adora a los niños. Justo cuando don Albino demuestra interés en ella, Luisa anuncia que se casará en quince días con el chofer de una casa rica a quien conoció poco tiempo atrás. El día de la boda, los sueños matrimoniales de la chica se deshacen cruelmente cuando el novio la deja plantada al pie del altar. Incapaz de aceptar la verdad, Luisa miente a todos y a sí misma, afirmando que el matrimonio sí se llevó a cabo y que espera su primer hijo. A pesar de que sus compañeras de la pastelería sospechan que algo anda mal en su vida, Luisa logra mantener la farsa, hasta que su ilusión termina por atraparla a ella también, llevándola a una tomar una decisión desesperada.

Por su propia mano.


La última carta que Pina envió en su vida, fue para su íntimo amigo, el entonces actor y despés productor Salomón Laiter, a quien le envió un sobre el 4 de diciembre de 1964. En una hoja azul, perfumada con Arpège (que era su fragancia favorita) redactó sus últimas líneas:


Querido Chalo: Sé que entenderás perfectamente mi cansancio; ya no tengo fuerzas… Tal vez nunca hubiera llegado a la desilusión total; creo en los seres humanos, creo sobre todo en los que me quieren y siento defraudarlos, pero no puedo más.


Salomón recibió la carta el 9 de diciembre; inmediatamente después de darle lectura, pensó que algo malo ocurría. Llamó a Pina y al no obtener respuesta, salió a todas prisa de su departamento, ubicado en la colonia Anzures, rumbo al de Pina, en el 131 de la calle Pachuca, de la colonia Condesa. Ahí acordó encontrarse con Lonka Bécker, la representante y apoderada de Pina, que lo esperaba en la entrada del edificio, muy angustiada.

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Las sospechas de Salomón se confirmaron cuando tras de llamar varias veces a la puerta del número 1, en la planta baja, nadie le abrió. No creía que Pina se hubiera ausentado; en ese momento el joven actor imaginó lo que había sucedido, según dijo después. Habló con la portera del edificio, María Cruz González, para saber si su amiga había salido de casa. La respuesta de la mujer le heló la sangre a Lonka y Salomón; desde hacía seis días no veía a la actriz.

Angustiados al saber esto, los amigos de Pina decidieron que la circunstancia obligaba a forzar las cerraduras; lo hicieron y minutos después, descubrieron el cadáver de su amiga en su habitación, En su departamento todo estaba en orden. Un retrato al óleo presidía la sala de estar; en la mirada penetrante quedaba captada su incurable melancolía. En la cama, colocada junto a una amplia ventana, Pina Pellicer parecía estar dormida, vestida con un pijama blanco de dos piezas, como una niña.

El silencio fue roto por el herido grito de dolor de Lonka Bécker, que desde el marco de la puerta de la recámara, lloraba, mientras que Salomón permanecía de pie junto al lecho de Pina; volvió a verla, sin atreverse a tocarla. Cabizbajo, con los ojos arrasados de lágrimas y caminando lentamente salió para llamar por teléfono a la policía.

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En el diario 'La Prensa', con fecha del 11 de diciembre, se informaba que un médico legista dictaminó que Pina había fallecido hacía varios días. En la habitación de Pina la policía encontró tres frascos vacíos; dos de Valium y otro con cápsulas de Nembutal, un poderoso barbitúrico que ya ha sido retirado del mercado . Se supone que la actriz ingirió todas las pastillas que había en dichos frascos. La noticia en los diarios fue comparada con la del suicidio, 11 años antes -en 1955-, de la legendaria y bella Miroslava Stern.

Si Salomón Laiter sabía el porqué del cansancio de Pina y si estaba enterado de todos los problemas por los que atravesaba la actriz, no quiso revelarlos en absoluto. Su hermana Pilar, en aquél entonces vivía en París y acababa de dar a luz a su hija Ariane -que seguiría los pasos de ambas siendo actriz en el legendario programa 'Cachún Cachún Ra-Rá'- tampoco quiso hablar de las causas que orillaron a la artista a buscar ese fin. "Mi hermana y yo nos escribíamos todas las semanas y estábamos en contacto", dijo Pilar años más tarde en el programa Tras la verdad: "Pero el año en que ella murió, yo acababa de ser madre y vivía lejos. No me di cuenta de que podría estar sufriendo tanto" y agregó que una teoría que se manejó mucho en aquellos días fue que los productores mexicanos de cine, teatro y televisión la habían llevado a la puerta falsa porque jamás le concedieron el lugar que merecía y que ganó a pulso en el extranjero, donde, además de elogios, conquistó un significativo sitio dentro de la cinematografía mundial.

A decir de su hermana, Pina consideraba que en cierta forma, había fracasado en México, cuando veía cerradas las puertas de los despachos de los productores y eso la destrozó moralmente. "Mi hermana sufría una fuerte depresión, ya que había trabajado en el extranjero con mucho éxito y en nuestro país no la llamaban para representar un papel en el cine, teatro o televisión. Eso la desmoralizaba".

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Pina fue sepultada el viernes 11 de diciembre de 1964. Aquellos que la conocieron íntimamente, quienes tuvieron la oportunidad de descifrar en mínima parte su enigmática mirada y de penetrar en su rostro, dejaban entrever su desconcierto y tristeza. Junto con Pilar, estuvieron sus otras hermanas, Ana y Taide, estremecidas por la pérdida. También estuvo su tío Carlos, el célebre poeta, que recién había recibido el Premio Nacional de Literatura y Lingüística. Menos de un centenar de personas acudieron al panteón francés de la Ciudad de México ese día frío y solitario. Doña Pilar López de Llergo Caballero, su acongojada madre, no pudo asistir, ya que se encontraba delicada de salud a raíz del conocimiento de la tragedia. Pero hubo figuras destacadas, como Ignacio López Tarso, Emilio “El Indio” Fernández, Julio Bracho, Roberto Gavaldón, Rita Macedo y su hija Julissa, así como el agregado cultural de la Embajada de Francia y otros más, quienes comentaban en voz baja la sorpresa que se había revelado en la capilla en la que se veló el cadáver.

Algo que había causado auténtica conmoción fue el que se comprobó que Pina estuvo casada, prácticamente en secreto, con el hotelero Ramón Naves. Fue un matrimonio que duró apenas unos meses en 1963, ya que, según se supo, Pina no logró adaptarse a la vida matrimonial y en cuanto tuvo oportunidad, se separó sin dar explicaciones. Tan discreta había sido, que nadie, salvo su amigo Salomón y sus hermanas, se dieron por enterados del fugaz enlace.

Sin embargo, y pese a su soledad, la actriz, visitaba con frecuencia a sus padres y a sus hermanos. Fue un golpe muy fuerte para ella el deceso de su progenitor, César Pellicer Cámara, hacía ocho meses. Esa muerte la afectó mucho, ya que su padre, un abogado brillante, era valioso consejero para ella.

Su hermana Ana que cincuenta años después de su muerte publicó un libro sobre ella, señaló lo siguiente: "Lo que la familia deseaba era no poder entender por qué se suicidó, sino el aprender a no poder tenerla; saber que nunca tuvo el amor, que nunca pudo ser totalmente feliz. Pina vivió muy poco; fue una actriz magnífica con una belleza singular, pero con una tristeza y melancolía tremendas. Hizo grandes cosas en cinco años, y dejó una huella, y una de las ideas que la movía, era dejar el impacto de su vida".

La última, inquietante coincidencia

El último programa de televisión donde actuó Pina Pellicer fue el teleteatro de misterio ' Pacto de Medianoche', que se presentaba por Canal 4, el jueves 12 de noviembre de 1964 a las 22:00 horas.

En la pieza, con guión de Vicente Leñero, basada en un relato del famoso narrador estadounidense Ambrose Bierce, Pina interpretaba a Elsa, una muchacha que se pensaba suicidar en una noche de invierno y escribía una carta. El primer actor Manolo Fábregas hacía el papel de un hombre misterioso que la disuadía de hacerlo, con un pensamiento reflexivo sobre el suicidio. La joven desistía y entonces el espectador descubría que el hombre era un fantasma que en la noche del aniversario de su suicidio volvía al mismo puente, a disuadir a otros de hacer lo mismo.

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Unos días después de la muerte de Pina, Manolo, vivamente emocionado, relató al periódico Excélsior, que durante los ensayos de ' Pacto de Medianoche', Pina se mostró sumamente nerviosa, tanto así que muchas veces la tuvo que calmar, porque se daba cuenta de que le temblaban las manos y sudaba mucho, sin embargo, al hacer su presentación -que era en vivo ante las cámaras-, hizo un trabajo excepcional. El famoso actor y productor, se mostró conmovido por la tremenda noticia y dijo que lamentaba profundamente la desaparición de una joven culta, ambiciosa y profesional en su carrera artística, a quien sus amigos apreciaban, y resaltó la inquietante coincidencia del contenido de la obra, en que su personaje, ya muerto, lograba hacer que la joven se entregara de nuevo a las ganas de vivir: "Es una gran pena que no hayamos podido, ninguno de los que la conocíamos y queríamos, salvarla de un destino tan triste, pero que nadie más que ella eligió para sí", concluyó Manolo.

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