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La noche que murió Viridiana: el trágico final de una estrella enamorada de Jaime Garza

Ella era una auténtica princesa dentro del medio del espectáculo, hija de una gran estrella y con un futuro promisorio. Él era un joven y temperamental actor. La tragedia los separó y los marcó para siempre.
12 Nov 2017 – 1:33 PM EST

Nació princesa. Esa es la verdad y no hay quien pueda discutirlo: Viridiana Alatriste Pinal vino al mundo el 17 de enero de 1963 y desde el momento mismo de su nacimiento fue admirada y querida por cuantos la conocieron.

Era como si en ella se hubiesen vertido los dones de sus padres, Silvia Pinal, la actriz más famosa de México en ese momento, y Gustavo Alatriste, un joven y visionario contador público que había creado un emporio, prácticamente de la nada, y era en ese momento uno de los empresarios más exitosos de México.

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Desde que se habían casado, Silvia y Gustavo fueron una superpareja: él le había cumplido a su rubia debilidad el sueño de producirle películas de prestigio, nada menos que al mando de Luis Buñuel, para demostrar que Silvia era mucho más que solo una cara bonita o un cuerpo tentador. Era una mujer con ambición artística, que se vio coronada con su participación estelar en dos de las mejores películas del maestro del surrealismo: ' Viridiana' (1961), misma que causó furor en el Festival de Cine de Cannes y posteriormente ' El ángel exterminador' (1962), la magistral cinta en la que Silvia interpretaba el enigmático rol de 'La Valkiria'.

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Don Luis, a quien se le atribuye la célebre frase "Soy ateo gracias a Dios", se presentó en la parroquia de la Santa Cruz del Pedregal una soleada mañana de febrero para sostener a la pequeña en brazos, cuando ésta recibió el bautismo en la pila, llevando por nombre Viridiana, como la atormentada novicia que su madre encarnó de modo exquisito en la pantalla de plata; su madrina Jeanne Buñuel solía relatar, fascinada, que le impresionó que a diferencia de otros recién nacidos que suelen llorar al ser bautizados, la pequeña de grandes ojos castaños se mantuvo serena durante todo el ritual, como si fuera una persona mayor.

Nace una estrella

Viridiana tuvo todo lo que una niña pudiera desear, aún si su estabilidad familiar fue más bien complicada, ya que tan solo tenía tres años de edad cuando Gustavo le fue infiel a Silvia con una modelo y actriz aspirante llamada Sonia Infante, hija mayor de Ángel Infante, uno de los muchos hermanos del célebre cantante Pedro Infante. Silvia Pinal nunca tomó a bien una infidelidad por parte de un consorte -en repetidas ocasiones se ha narrado, incluso por boca de ella misma, que puede perdonarlo todo excepto la violencia y la 'puesta de cuernos'- así que, apenas enterarse, tramitó un divorcio rápido y la exitosa dupla se extinguió, aunque Alatriste y la Pinal siguieron teniendo una relación de verdaderos amigos.

De este modo, ' Viri', como la conocían en casa, creció en la señorial mansión de El Pedregal - uno de los barrios más exclusivos del sur de la capital de México- al cuidado de su madre y su abuela María Luisa Hidalgo, a quien todos llamaban afectuosamente 'Marilú' y quien fuera la matriarca por décadas, ocupándose de cada detalle doméstico para que Silvia pudiera seguir adelante con su rutilante carrera artística que muchas veces la sacaba de la cama a las seis de la mañana, para devolverla en la madrugada siguiente, con rodajes, televisión y teatro o cabaret.

La familia de Viridiana fue, también, particular. Tuvo muchos hermanos por parte de Alatriste - algunas fuentes suman casi 20, entre legítimos y no reconocidos-, mientras que por parte de su madre, al nacer, tenía una hermana 13 años mayor, Sylvia Pasquel, que también sería actriz. Cuando Viridiana tenía cinco años, su madre se casó intempestivamente con Enrique Guzmán, un cantante juvenil de rock and roll varios años menor que ella, con quien engendró a Alejandra y a Luis Enrique. Stephanie, la hija mayor de Silvita, su hermana, se crió con ellos.


Sin tener un lugar definido en la dinámica familiar (no era la mayor ni la menor, pero tampoco la rebelde), Viridiana desarrolló una feroz independencia que su abuela Marilú le ayudó a mantener. "No le gustaba andar en grupitos", recordó su madre alguna vez: prefería tomar su bicicleta y pasear con alguna amiga, o pasar horas leyendo o pintando en espacios de la casa. Pronto descubrió una afinidad para el teatro y se lo comunicó a su madre, cuando tenía ya 13 años y Silvia, que acababa por fin de terminar su borrascosa relación conyugal con Enrique, la miró divertida.

"He decidido que quiero ser actriz como Silvita y tú", le anunció mientras Silvia peinaba su rubia cabellera y se preparaba para una cena, al tiempo que echaba una mirada al guión del musical 'Anita es un tiro', que iba a presentarse en temporada en unos meses, en el Teatro de los Insurgentes.

"¿De verdad?" le dijo su madre, mirándola: una muchachita de rizos oscuros, aún a medio camino entre la niña y la adolescente, muy seria y con ojos graves, vestida con un pantalón de mezclilla y camiseta, ya que detestaba los vestidos con listones y encajes. "¿Estás segura?".

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Viridiana dijo que no le cabía duda, que había leído la obra, esa misma que su madre tenía abierta en su tocador, frente al espejo, y que estaba segura de que podía actuar. Silvia le propuso que se presentara a audicionar para ver si conseguía un papel pequeño en la compañía. Si lo obtenía, su madre no intervendría para favorecerla. "Tú tendrás que trabajar muy duro para conseguir lo que te propongas. Yo no te voy a prohibir que seas actriz; si no lo hice con tu hermana (Silvita), menos aún contigo. Pero eso sí, si no te gusta, no me vengas a llorar".

Viridiana cumplió -y con creces-, dejando a su madre impresionada. Su disciplina era férrea y su entrega en el escenario era notoria. De ese modo, no le quedó más que consentir que Viridiana estudiara, pues, arte dramático y se preparara para ser una actriz seria. Además, conforme crecía, Viridiana se iba convirtiendo en una bella joven, de facciones clásicas y ojos profundos, al punto que se podía decir sin temor a equivocarse, que era la más bella de la dinastía de las Pinal y, que de hecho, rivalizaba con su propia madre en ese rubro.

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En 1980 se dio el momento clave para Viri: sus primeras oportunidades profesionales. Ernesto Alonso, íntimo amigo de su madre, la invitó a participar en algunos capítulos de la telenovela 'Honrarás a los tuyos', protagonizada por Irma Lozano y Enrique Novi. Igualmente, el director de teatro José Luis Ibáñez la seleccionó para ser parte del reparto de su puesta 'La fierecilla domada', de William Shakespeare, en la que encarnó a 'Blanca', la hermana menor de 'Catalina', el personaje titular, que encarnaba Julissa. Juntas fueron muy aclamadas. Para cerrar, también debutó en cine, esta vez al lado de su verdadera hermana, Sylvia Pasquel, en la película ' Discotheque: Fin de semana' (También conocida bajo el título de ' La seducción') en la que es una joven precoz que experimenta sexualmente con un hombre mayor, interpretado por Gonzalo Vega.

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El mundo la había descubierto y Viridiana comenzaba a brillar. Luis de Llano Macedo, el hermano de Julissa que la conocía desde niña, pero no la había visto de nuevo, sino hasta que la encontró actuando en 'La Fierecilla Domada' y el montaje 'Isabel de Inglaterra' (con Ofelia Guilmáin como la reina Isabel I y ella haciendo el papel de 'Lady Penelope Gray', su dama de compañía) tuvo una idea y la invitó a formar parte del elenco que estaba reuniendo para un programa de comedia de situación que estaba planeando; el título original iba a ser 'Preparatoria Nacional', pero eventualmente fue cambiado por '¡Cachún-Cachún Ra ra!', uno de los programas más emblemáticos de la década que comenzaba.

Ilusionada, Viridiana le habló a su madre de este proyecto. Silvia la escuchó y le hizo la reconvención de que no debía abandonar los estudios. No era lo mismo actuar en una temporada teatral o en teleteatros, como ' El jardín de los cerezos' que hizo bajo la dirección de Miguel Sabido, que comprometerse de lleno a un programa semanal o una telenovela. Sin embargo, Viridiana fue convincente y su madre accedió.

En enero de 1981 comenzaron los trabajos para crear el programa: escribirlo y castearlo. De Llano y su socia, Patti Juárez, sabían que querían a algunos actores y actrices específicos para el programa. Entre ellos estaban Fernando Arau y Alma Delfina y, naturalmente, Viridiana, a quien se le creó un personaje a la medida: 'Viri', una chica de clase media, entusiasta de la escuela y de las fiestas -algo que realmente ella no había sido antes- y con un novio ridículamente celoso, llamado ' Alberto', e interpretado por Alejandro Ciangherotti Jr.

Entre los actores que audicionaron, y de hecho, aparecieron en el mítico programa piloto, grabado en la primavera de 1981, estaba Jaime Garza, primogénito del periodista Ramiro Garza y la poetisa Carmen Alardín, quien ya tenía una carrera notable en cine y cuya inteligencia llamó la atención de Viridiana, que era ocho años menor que él, aunque su trato entonces fue más bien breve.

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Éxito televisivo

'¡Cachún-Cachún Ra ra!' se estrenó en septiembre y tuvo un éxito sin precedentes. Para promoverlo, de Llano creó un espectáculo musical que recorría toda la provincia, llevando al elenco que cantaba y bailaba, acercándolo más al público, que los tomó como auténticos ídolos. Viridiana regresó exhausta e impresionada después de su primera gira con el elenco.

"Se sentía como una estrella de rock", recordó una de sus compañeras de entonces para un programa de TV en 2005, y "sentía que no había razón que garantizara semejante cantidad de atención. Sí, le gustaba '¡Cachún-Cachún Ra ra!', porque era divertido y había un buen ambiente, pero sus ambiciones eran las de ser una actriz seria. Entre sus planes, al cumplir veinte años, estaba el actuar en 'De repente, en el verano', la obra de Tennessee Williams, y también irse a Londres, a seguir estudiando arte dramático y prepararse más".

Su hermana Sylvia Pasquel declaró en una entrevista: "Si Viridiana hubiera vivido... si hubiera seguido sus planes, seguramente hubiera llegado a ser la mejor actriz de su generación en México. No estaba nunca satisfecha con lo obtenido. Quería un reto más y otro más. En eso era tan parecida a mi mamá, que era impresionante. Solo quería crecer más y aprender más. Por eso solo le interesaba el teatro clásico. Sabía que para tener solvencia y ser independiente, había que hacer tele, porque paga bien, pero su corazón, su verdadera vocación, estaba en el teatro".

En cuanto podía, Viridiana viajaba a Nueva York para ver teatro; fue así que ella y su madre vieron, en diciembre de 1981, una obra teatral llamada 'Agnes of God', de John Pielmeier. En esa obra los personajes principales son tres mujeres: una psiquiatra escéptica, una madre superiora de una abadía católica y una joven novicia quien, sin poder explicárselo, da a luz en su celda sin haberse percatado nunca de su embarazo y accidentalmente mata a su propio bebé.

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La obra cautivó totalmente la imaginación de Viridiana y su madre accedió a comprar los derechos para hacer que se tradujera al español y producirla, para actuar ellas en los roles de la psiquiatra y la joven, mientras que el papel de la superiora pensaron ofrecerlo a Carmen Montejo o Amparo Rivelles, ambas monumentales damas de la escena. Viridiana estaba feliz: éste seria su primer rol protagonista en la escena, y decidieron que la fecha para estrenarla sería hacia el cierre de 1982.

En tanto, siguió trabajando en '¡Cachún-Cachún Ra ra!' y con sus primeros sueldos adquirió otro símbolo de su independencia: un Volkswagen Atlantic color azul cielo, mismo que pagó de contado. No era un regalo, no era un préstamo: era el primer bien adquirido con su trabajo. Enormemente orgullosa de sí misma, Viridiana llegó con el auto a casa de su madre, donde aún vivía, y las primeras personas a las que sacó a pasear en él fue a su abuela Marilú, a sus hermanos Luis y Alejandra, y a su sobrina Stephanie, llevándolos a todos a comer un helado y a dar una vuelta por el circuito escultórico olímpico. Años más tarde, Alejandra y Stephanie, entonces de 13 y 11 años, lo recordarían como uno de los días más alegres de su infancia.

Aburrida del programa de comedia, en el que su personaje no se desarrollaba, Viridiana aceptó una propuesta de su madre: ésta había sido nombrada productora en Televisa, y Emilio Azcárraga Milmo le había dado carta blanca para desarrollar el proyecto que le apeteciera. Ella había encontrado el libreto de un serial titulado 'Mañana es primavera', de la pluma del aclamado dramaturgo argentino Juan Gené, quien había huido de la dictadura de Videla y estaba refugiado en Venezuela, donde escribía telenovelas para subsistir - su obra solía ser mucho más política-.


En la telenovela, se planteaba la problemática de ' Amanda Serrano', un ama de casa madura, cuyo esposo la abandona por una mujer más joven y debe salir adelante sola, encontrando apoyo en un artista más joven que se enamora de ella. Esto hoy en día suena como un tema de trama común, pero en el panorama de la televisión mexicana de esa época, se trataba aún de un tema espinoso - divorcio, infidelidad, un romance libre con alguien más joven, al margen de la sociedad -. En la trama, figuraba el personaje de ' Laura', la hija menor de la familia Serrano, una joven inteligente y compasiva, el principal apoyo de su madre en su momento de crisis, y a través de quien 'Amanda' tiene su despertar feminista. Silvia quiso que éste fuera su debut como productora, y le ofreció el papel de 'Laura' a Viridiana. En cuanto terminaran de grabar la telenovela, podrían iniciar los ensayos de la obra teatral, ahora traducida como ' Ausencia de Dios', y esto aseguraría una constante de trabajo para la joven.

Al mismo tiempo, Miguel Sabido, que ya la había dirigido en una adaptación a TV de la obra de Anton Chekhov, 'El jardín de los cerezos', la invitó a formar parte del elenco de ' Tartufo', la exquisita comedia de Moliére, en la que ella intrerpretaría a ' Marianne', al lado de Sergio Corona, como el impostor 'Tartufo'. Viridiana accedió a actuar en la temporada, llevándose excelentes críticas. Ese verano, antes de empezar a grabar ' Mañana es primavera', se despidió del elenco de '¡Cachún-Cachún Ra ra!' y su personaje, quizá de modo premonitorio, si se toma en cuenta lo que ocurrió después, abandonó la escuela para irse a estudiar al extranjero, que, al fin y al cabo, era uno de los muchos planes e ilusiones de Viridiana.

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Surge la historia de amor entre Viridiana y Jaime Garza

Fue al presentarse en el foro de San Ángel para grabar los primeros capítulos de la telenovela, que Viridiana se reencontró de nuevo cara a cara con Jaime Garza, quien intepretaba a ' Martín', el mejor amigo de ' Eduardo Serrano', hijo mayor de la familia, que sería interpretado por Rafael Sánchez Navarro (a su vez el benjamín de Manolo Fábregas, íntimo amigo de Silvia). En la trama, 'Martín' se enamora, al principio de manera platónica, de 'Laura' y conforme consta en el guión original, juntos van desarrollando una relación madura, que complementa la trama principal, invirtiendo los roles: mientras la madre experimenta inseguridades románticas como si fuera una adolescente, la hija adolescente tiene la oportunidad de cultivar una relación seria.

La vida no tardó mucho en imitar al arte: entre Jaime y Viridiana surgió un romance que fue creciendo conforme pasaban los días. Ninguno de los dos realmente lo habría considerado como algo serio, salvo por el hecho de que grababan todas las mañanas y tardes, luego, él iba a cuanta función de 'Tartufo' podía, y algunas noches salían a bailar en grupos que incluían a futuras estrellas como Laura Flores, Erika Buenfil, Humberto Zurita, Rebecca Jones o Sergio Goyri, a discotecas como ' Bandasha' o ' Pashá', que estaban muy de moda en esa época dorada de los 80.

El romance entre ellos no había alcanzado los niveles de seriedad que la leyenda urbana luego le atribuiría (nunca hubo un anillo de compromiso, por ejemplo, ni tampoco tenían planes de vivir juntos). De hecho, señalan los que la conocieron, lo más probable es que la relación hubiese cumplido su ciclo y la joven, toda vez concluidas las grabaciones de la telenovela materna y sus temporadas teatrales seguidas (ya estaba empezando a prepararse para 'Ausencia de Dios') , hubiera seguido con su plan de estudiar en la Royal Academy of Dramatic Arts.

La noche que cambió todo había una fiesta en el condominio en la zona de Olivar de los Padres, no lejos de Televisa, donde Jaime vivía con unos amigos.

La noche trágica

Era un lunes, 25 de octubre. No había función del 'Tartufo', ni grabación de '¡Cachún-Cachún Ra ra!', por lo que los amigos pudieron reunirse. Aunque Viridiana estaba renuente a ir, según se cuenta (no por problemas con Jaime, sino porque tenía llamado para grabar escenas de la telenovela en la mañana), finalmente asistió, después de cenar con algunos compañeros en un restaurante.

Esa noche, Gerardo González, Ariane Pellicer, José Flores (también ya fallecido), y varios más, cenaron ahí con Viridiana, que llegó en su Atlantic azul. Llevaba pantalones vaqueros, una blusa clara y chamarra de cuero, atuendo informal y cómodo. Cenaron todos juntos y se habló de ir a la fiesta en cuestión, donde Jaime esperaba a Viridiana.

"Estoy cansada," dijo Viridiana, según recordó Gerardo González años más tarde en TV, hablando de esa noche, aunque accedió a llevar a algunos al lugar de la fiesta y a quedarse solo un rato.

Mucho se ha especulado acerca del consumo de drogas esa noche, sin embargo, todos los testigos aseguran que Viridiana no consumió (le tenía aversión a los estupefacientes, más aún después de ver de primera mano cómo éstos afectaban el carácter de las personas; basta recordar cómo su padrastro Enrique Guzmán y su padre, Gustavo Alatriste, tocaron fondo por su adicción a las drogas), ni bebió alcohol.

Tampoco hubo una discusión agria con Jaime Garza, algo que él mismo después de años, se encargó de desmentir, si bien en su juventud él era conocido por su temperamento y por defender siempre su postura. Simplemente, coinciden todos, llevaba más de doce horas de trabajo y estaba cansada.


Al borde de la medianoche, Viridiana se puso detrás del volante del Atlantic y emprendió el camino a casa. Jaime la vio irse desde el balcón. Ella hizo sonar su bocina solo una vez y se alejó por la avenida. Fue la última vez que alguien la vio con vida.

No se sabe la razón específica del accidente; pero el auto volcó y la muerte de Viridiana, que no llevaba cinturón de seguridad -en aquél entonces no era obligatorio- fue instantánea, aunque se encontraba en una zona aún no del todo urbanizada y, por lo mismo, tardaron en encontrarla y en identificarla.

Cuando Silvia Pinal recibió la noticia, fue un impacto brutal: ella misma había tenido una cena antes y no había alcanzado a despedirse de su hija más que en el foro de 'Mañana es primavera'. Devastada, Silvia pidió que se dispensara la autopsia (algo que solo sirvió para encender rumores) y que su hija fuese depositada en el panteón familiar lo más pronto posible.

Así, con su ropa de la noche anterior - un traje pantalón color burdeos, un abrigo de piel de zorro y gafas oscuras para ocultar el llanto, inútilmente, Silvia se presentó tratando de evitar a los fotógrafos, siendo muy criticada por no presentar un 'luto riguroso', aunque como años después puntualizó en su libro de memorias 'Esta soy yo', Silvia acababa de perder a una hija, ¿de dónde iba a sacar cabeza para estar consciente de su atuendo?

La noticia fue impactante, devastadora. Viridiana solo tenía 19 años y estaba llena de sueños por cumplir. 'Ausencia de Dios', su proyecto soñado, finalmente se estrenó hasta enero de 1984, dirigida por Enrique Gómez Vadillo, con otra producción y protagonizada por Marga López, María Teresa Rivas y con el debut teatral de Blanca Guerra, en el papel que iba a interpretar Viridiana. Silvia nunca quiso ver la obra.

La salida de Viridiana de la telenovela también fue caótica. Su personaje era crucial e iba en secuencia. Finalmente, los adaptadores decidieron solo 'mandarla de viaje'. Silvia, simbólicamente, hizo una escena en la que 'Amanda Serrano' encuentra una paloma en la habitación de su hija y la deja emprender el vuelo. Jaime Garza eventualmente dejó la producción, cuando su personaje fue enviado a 'alcanzar' a 'Laura Serrano' en el extranjero y su subtrama fue cambiada. Él siguió trabajando, fue protagonista de otras telenovelas, y tuvo relaciones serias y tormentosas con Alma Delfina, Victoria Ruffo y Rosita Pelayo. En 2010 sufrió un derrame cerebral que mermó mucho su salud y en 2015 perdió una pierna a causa de la diabetes, sin embargo, permanece activo en la actuación y en su faceta como poeta.

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Silvia Pinal sigue siendo la actriz más notable de su generación y la última auténtica diva de México. Distanciada de su hija Sylvia Pasquel al momento de la muerte de Viridiana, por una traición amorosa - Silvita se había relacionado con un novio de su madre, Fernando Frade- se reconcilió con ella cuando la hija que Sylvia tuvo con Frade, también llamada Viridiana, murió en 1987 a los dos años de edad, ahogada accidentalmente en una alberca.

Han transcurrido 35 años y el mito de Viridiana Alatriste, la princesa que lo tenía todo y lo perdió abruptamente, permanece, generando una intriga por saber más de ella, aún entre aquellos que ni siquiera habían nacido en el momento de su breve pero gran esplendor, que se acabó en un coche volcado, que había sido su gran orgullo apenas unos meses antes de morir.


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