null: nullpx
Entretenimiento

Las últimas semanas de Gonzalo Vega en su lucha contra el cáncer que lo derrotó

Fue uno de los actores más emblemáticos de su generación, rompió récords mundiales, pero su batalla más difícil fue contra una mielodisplasia que finalmente le quitó la vida.
18 Feb 2018 – 10:40 AM EST
¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte

Gonzalo Vega era un actor valiente. Eso lo puede atestiguar cualquiera que haya visto su trabajo en teatro, en cine o en televisión. No solo se trataba de un galán atractivo y varonil, también era un actor versátil y astuto que no le tenía miedo a nada, mucho menos, a la muerte, con la que tuvo una lucha mano a mano por años sin dejarse vencer hasta que llegó el último round.

Quizá uno de los ejemplos más claros de esto tuvo lugar en 1976, cuando a los treinta años de edad, Gonzalo Vega accedió a encarnar en una puesta en escena al ' Doctor Frank N. Furter', el encantador y maquiavélico cinetífico travestista de Transylvania, en la primera representación hecha en español de 'El show de terror de Rocky', célebre musical inglés de Richard O’Brien, traducido y producido por Julissa (a quien siempre le gustaron las cosas arriesgadas). Al anunciarse la obra muchos ojos se volvieron a él con azoro: ¿cómo Gonzalo Vega iba a hacer de travesti en un musical?, ¡Estaba loco! Ese era el final de su carrera.

De Presidenta a Tenorio: así fue la trayectoria de Gonzalo Vega

Loading
Cargando galería


Hasta ese punto Vega, de aspecto viril, abundante carisma y sonrisa pícara, se había distinguido principalmente en teatro — lo mismo clásico que experimental — y en cine, interpretando a personajes de gran fuerza y presencia: podía ser un soldado, o un caballero, un bruto o un semidiós. Pero nadie se habría imaginado, que se atrevería a aparecer en el desaparecido cabaret 'Señorial' del Hotel Regis (que se derrumbó durante el dramático sismo del 19 de septiembre de 1985), maquillado con labios carmesí y vestido con ligueros, medias de red, formidables tacones de plataforma y alzando la pierna como si fuera una 'showgirl' de Las Vegas — menos aún se esperaban la reacción de total disfrute del actor con este personaje que, literalmente, no tenía nada qué ver con él, pero le daba total libertad de expresión.

Vega cantaba (y a veces desafinaba, sin que esto medrara su interpretación) y se reía y junto con el resto del elenco — la propia Julissa, Héctor Ortega, Luis Torner, Aída Pierce — se soltaba el pelo todas las noches. Hubo quienes aclamaron su valentía — Angélica María fue al 'backstage' exclamando: “ ¡Qué huevos tienen, qué maravilla!” — donde otros le quisieron dar un terrible escarmiento por lo que consideraban "faltas a la moral" — un sujeto desconocido de algún lugar del norte de México esperó al elenco a la salida, agitando una pistola (descargada) en el aire, diciendo: “¡Me los voy a quebrar, bola de maricones!”. El elenco sobrevivió a estas reacciones y la obra tuvo gran éxito, pero sobre todo se recuerda este montaje por haber roto los paradigmas e imagen de sus protagonistas (Vega y Julissa), demostrando que eran capaces de atreverse donde otros solo miraban desde la barrera y esta, tan recordada aún hoy, es una de las muchas interpretaciones que Gonzalo Vega hizo clásicas.

El torero que quiso ser actor

Gonzalo Agustín Vega y González nació el 29 de noviembre de 1946, en la Ciudad de México, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Agustín Amador Vega, era español y había llegado a México siendo un adolescente a consecuencia del exilio provocado por la Guerra Civil Española. Su madre, Raquel González Medina, era mexicana y al casarse se convirtió en ama de casa y madre de tres hijos: Raquel, Guadalupe y Gonzalo, que era el único varón y, por ello, el consentido de su madre, según contaban sus hermanas.


Su padre era comerciante, y Gonzalo creció con un claro ejemplo de su trabajo: había veces que llegaba a laborar hasta 16 horas al día, pero había un ritual que padre e hijo compartían todos los domingos, desde que Gonzalo era pequeño: ir a la plaza de toros a ver corridas cada domingo por la tarde. Gonzalo se fue aficionando a la fiesta brava desde su niñez y a veces, cuando volvían su padre y él al domicilio familiar en la colonia Roma, el chico le decía a su padre que quería ser torero. Don Agustín (esto lo recordaría Gonzalo en una entrevista para la revista ' TVyNovelas', muchos años después) al oírlo decir esto se reía, le jalaba las orejas y le decía que fuera lo que quisiera, pero que primero le trajera un título universitario. La ilusión del padre derivaba en que su hijo sería el primero de la familia en ir a la universidad. A la larga, sus tres hijos se matricularon en la Universidad Nacional Autónoma de México, y los tres se licenciaron, para gran orgullo suyo.

Gonzalo aprendió un poco del arte taurino, pero nunca de un modo serio, aunque sí llegó a aventurarse al ruedo. Ya a los 17 años le había comenzado a llamar el teatro, y cuando ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras, pidió su cambio de carrera al Centro Universitario del Teatro, que en ese entonces acababa de formarse y tenía en su plantel como profesores a leyendas de la escena mexicana como Fernando Wagner, José Luis Ibáñez, el polémico Juan José Gurrola (que fue el primer director que escenificó un desnudo total en teatro en 1965 con una obra de Alexandro Jodorowsky) y varios más, que lo ayudaron a cimentar su carrera. Fue de ahí que se moldeó el carácter como intérprete de Gonzalo y su deseo de desafiar normas, algo que haría en lo profesional y lo personal, a los 21 años, cuando debutó oficialmente en teatro con la obra de Hugo Argüelles ' La ronda de la hechizada', misma que fue escrita para su protagonista: Ofelia Guilmáin.

Divas (y divos) que protagonizaron las mismas telenovelas, aunque no con el mismo éxito

Loading
Cargando galería


Aunque la Guilmáin era veinte años mayor que Gonzalo y madre de hijos adultos - el actor Juan Ferrara, y las actrices Lucía, Mona y Esther Guilmáin- y vivía en unión libre con el famoso actor colombiano José Gálvez (con quien estuvo de manera intermitente hasta la muerte de él, en 1978), entre ellos surgió un chispazo incendiario y durante casi un año causaron escándalo, no solo en las esferas teatrales sino también en la familiar del muchacho. Don Agustín y doña Raquel estaban desconcertados: ¿por qué su hijo, ya licenciado en arte dramático, siempre tan formal, estaba viviendo una relación con una mujer que podría ser su madre? No obstante, ya desde entonces Gonzalo dejó patentemente claro que no le tenía miedo prácticamente a nada: decía lo que pensaba y actuaba en congruencia con sus ideas y al diablo el "qué dirán". Sin embargo, la situación con don Agustín siguió siendo tirante, ya que no aceptaba que su hijo fuera actor y cortaron la relación durante cinco años. Gonzalo buscó varias veces una reconciliación en vano, por lo que decidió marcharse de su casa, mientras debutaba en cine en un papel pequeño en 'Los recuerdos del porvenir', cinta del director Arturo Ripstein, basada en la novela de la célebre escritora Elena Garro.

Para complicar más la situación - años más tarde, el propio Vega diría que parecía el argumento de una película- Gonzalo se enteró de que sería padre por vez primera. El 9 de octubre de 1968 nació su primera hija, Gabriela Tovar, producto de una relación efímera que Gonzalo tuvo en secreto con María Eugenia Tovar, una joven estudiante de medicina, a quien conoció en la universidad y con quien nunca tuvo nada formal. La noticia la recibió de mala manera, pero se tuvo que casar, para poco tiempo después divorciarse. Don Agustín, padre de Gonzalo, fue quien se hizo cargo de Gabriela consintiéndola, educándola y visitándola. La relación de Gabriela con su padre se fue dando con el paso del tiempo, y al final de sus días, era cercana y cálida, aunque no estuvo exenta de sinsabores mientras crecían, como padre e hija.

El precio de ser un romántico

Gonzalo Vega siempre fue un romántico y esta naturaleza lo llevó a tener relaciones intensas y complejas. La relación con Ofelia le trajo a Gonzalo una época de nulo trabajo. Vega supuso que era porque en aquella época había un rechazo hacia su relación con una mujer mayor; pero años después se enteró de que Ofelia no quería que trabajara, para no perderlo de vista; por lo mismo, aunque siguieron trabajando por muchos años y siendo amigos, la relación no prosperó, aunque eventualmente encontraría una de sus relaciones más significativas.


En el invierno de 1973, cuando ya era un actor reconocido, Gonzalo acudió a una consulta con un foniatra, y en la sala de espera conoció a una joven de 17 años llamada Bertha Elisa Noeggerath Cárdenas, oriunda de la ciudad fronteriza de Matamoros, que alcanzaría la fama en unos cuantos años, como cantante bajo el nombre artístico de Dulce. Coincidieron en varias ocasiones, y Gonzalo siempre se presentaba con la cara cubierta con un pasamontañas. Dulce platicaba con él sin saber quién era ese hombre misterioso, “...pero me gustaban sus ojos y su voz. Hasta que un día llegó sin pasamontañas y me saludó y yo me quedé con la boca abierta, porque lo había visto en cine y en televisión. Yo era su fan”, declaró Dulce en una entrevista televisiva en 2016, después de la muerte del actor: "Yo era muy jovencita, casi una niña, pero me enamoré como loca. Él me dio valor para abandonar mi hogar. Mi mamá se oponía a nuestra relación terminantemente, porque Gonzalo era casi 10 años más grande que yo".

En este giro irónico del destino, le tocó ser el seductor mayor, como unos años antes hubiera sido Ofelia Guilmáin con él. Sin embargo, Gonzalo también estaba profundamente enamorado de la joven de bella voz, que empezaba su carrera cantando en bares y centros nocturnos. Como no podía visitarla en la casa familiar, Gonzalo iba cada noche a dejarle una rosa en el portón y le gritaba: "¡Dulce, te amo!", antes de salir corriendo, so pena de que lo fueran a agarrar a golpes, o peor, provocarle un problema mayor a su enamorada. Al final de cuentas, en cuanto Dulce cumplió 18 años, se fue de casa a vivir con Gonzalo y durante varios años fueron pareja, dando rienda suelta a un amor desenfrenado: "Cuando él no estaba en casa, me encerraba a oler su ropa, era una locura de amor por ese hombre". Pero aún así desafiaron al mundo y estuvieron juntos, le pesara a quien le pesara, hasta que la carrera de ella, que comenzaba a despegar con rapidez, los separó: ella inició giras y grabó discos, incluso participó en una telenovela ('Muñeca rota', de 1978) y la relación se deterioró y acabó. Ese fue un dolor muy grande para ambos, que a él lo dejó muchos años en solitario, refugiándose en el cine: "Me volví como un ermitaño, solo me dedicaba a mi trabajo".

La versatilidad del riesgo

Fue en el cine que encontró vías de expresión artística que le dejaron mucha satisfacción, siempre siguiendo los riesgos que le gustaban: de este modo se aventuró a ser 'Pancho', un hombre violento que se involucra con un homosexual ( Roberto Cobo), en 'El lugar sin límites', de Arturo Ripstein, sobre una novela de José Donoso, que tanta controversia causó; fue también boxeador en dos grandes cintas: el “Kid” Orizaba en 'Ángel del Barrio ' (1981, de José Estrada) y ' Nocaut ' (1984, de José Luis García Agraz); fue un amoral simpático y sin pudor en la poco vista ' Las apariencias engañan', de Jaime Humberto Hermosillo —la censura no permitió que el público viera a Isela Vega como un transexual —, actuó con la diva francesa Isabelle Adjani en ' Antonieta' y con la formidable Alma Muriel en la demoledora ' Retrato de una mujer casada' y obtuvo un Ariel por ' Lo que importa es vivir' .

¿Cómo los prefieres? ¿Con o sin bigote?

Loading
Cargando galería


En televisión, fue por culpa de Valentín Pimstein, que no hizo mucha telenovela, ya que no era del agrado del superproductor, sin embargo, Ernesto Alonso lo cobijó y lo llevó al lado de Helena Rojo en ' La Traición' y posteriormente, sus dos mejores personajes surgieron de la pluma misteriosa de Carlos Olmos: como ' José Carlos Larios' en 'Cuna de Lobos ', era el primogénito atormentado, que resultó ser un antihéroe cuya nobleza trascendía incluso su deseo de venganza; hizo lo correcto aún si sus instintos le dictaban ser cruel y sólo por eso, su personaje era infinitamente superior a la vengativa y manipuladora Leonora Navarro, interpretada por Diana Bracho. Por otro lado en ' En Carne Propia ', fue ' Octavio Muriel', un verdadero monstruo con mano de hierro, capaz de torturar a su propia hija (Edith González), con tal de apoderarse de su fortuna. Por supuesto, estas dos sensaciones no fueron superadas por sus otros trabajos en televisión, aunque sí hizo mucho ruido, al dejar Televisa para hacer la versión masculina de la 'María Inés' de Angélica Aragón en ' La vida en el espejo'.

En teatro estableció un Récord Guinness por más de 2,600 representaciones de la farsa francesa ' La señora presidenta' (que debutó en el Teatro Manolo Fábregas el 8 de junio de 1991 y tuvo numerosas temporadas a lo largo de 17 años) y también fue perenne intérprete del 'Don Juan' clásico de Zorrilla en el Claustro de Sorjuana. Fue en una de esas ocasiones que en el otoño de 1981, conoció a la actriz española Leonora Sisto. Se enamoraron, pero ella estaba casada. Vega se presentó a hablar con Eugenio Sisto, padre de Leonora y exdirector del Museo Franz Mayer: “El hombre que sería mi suegro, me dijo: ' Tengo entendido que ella tiene interés en ti. Sólo les pido que se esperen hasta que ella se divorcie'. Así estuvimos pues, queriéndonos de lejos, por un año, hasta que nos pudimos casar".

Las estrellas del ayer

Loading
Cargando galería


El 14 de agosto de 1983 Gonzalo y Leonora se convirtieron en padres de su primogénita, Marimar: "Fue una niña deseadísima. Muy diferente a lo de Gaby, mi primera hija, con quien he hablado todo esto y nos hemos reído. Mis tres hijos, Marimar, Zuria (1989) y Gonzalo (1994) son fruto de un gran amor”, declaró a la revista ' Quién'. El matrimonio, tristemente, acabó en 1998, a consecuencia de una infidelidad suya, durante una gira de 'La señora presidenta': "Yo me equivoqué, me confundí y caí en las redes de una persona que no era bien intencionada, que no valía nada al lado de lo que tenía. Fuí infiel, no supe valorar el amor de mi mujer y de mis hijos y me cegó la vanidad. Cuando me vi descubierto, vino el divorcio. Fue muy doloroso. Según ella (Leonora) me perdonó, pero yo creo que no. Sufrí como un perro porque se fueron de casa los cuatro y me quedé muy solo”.

Hacia el año 2000, Gonzalo Vega conoció a una actriz estadounidense de nombre Andrea Sisniega Campbell, con quien llevó una relación hasta el final de sus días.

Mielodisplasia: la gran pelea

En los años de la década del 2000, Gonzalo Vega decidió llevar la vida con un poco más de calma: coleccionaba autos clásicos, creó negocios y, sobre todo, hizo las paces entre su vida y su trabajo. " Puedes retirarte de un oficio, pero no puedes retirarte de un arte", explicó, citando al dramaturgo Tennessee Williams, cuando le preguntaron por televisión, si estaba considerando el retiro. "No puedo dejar lo que hago, porque es una vocación. Pero sí puedo escoger más lo que quiero hacer".


El diagnóstico del síndrome mielodisplásico se le hizo en 2009 y en 2010 habló del tema públicamente en una entrevista con el diario ' Reforma', buscando crear una consciencia sobre este padecimiento. "El síndrome mielodisplásico es una enfermedad," explicó "en las tres líneas de la sangre, con sideroblastos en la médula ósea. Los síntomas son anemia, hematomas, infecciones que no se curan y cansancio crónico. Yo de pronto empecé a encontrarme siempre muy agotado, muy disminuído. Y no sabía lo que estaba pasando. Empecé a tomar medicamentos que solo me hacían sentir peor. Un doctor mexicano me recomendó arreglar mis cosas porque no iba a estar bien los próximos meses. Mis hijas me mandaron a Houston, era un dineral, pero queríamos tener una segunda opinión. Allá me diagnosticaron que mi enfermedad ya había evolucionado a Leucemia aguda mieloide. Yo quería vivir, nunca me quebré. Me aconsejaron que me trataran en México, por el costo, así que ingresé al hospital de nutrición en donde me dijeron que sólo tenía el 3% de células cancerígenas en la sangre, y no el 20% que me habían dicho en Houston”.

En efecto, Gonzalo no se dio por vencido y siguió adelante, aunque lucía desmejorado. Filmó su última película, ' Nosotros los Nobles', en 2013 y la cinta fue un éxito total, haciendo estrellas de Luis Gerardo Gómez y Karla Souza; además tuvo la satisfacción de ver cómo sus hijos se iban acercando a la misma profesión: Marimar y Zuria protagonizando obras de teatro, películas y telenovelas; y Gonzalo, el benjamín de la familia, dando sus primeros pasos, en papeles pequeños.

Zuria y Marimar Vega le dieron el último adiós a su padre, Gonzalo Vega

Loading
Cargando galería


" No podría estar más orgulloso de mis hijos", apuntó en una de sus últimas entrevistas, "han seguido su camino. Y se han llevado reveses y se han levantado y yo solo les he dado las herramientas y la educación y el apoyo, pero yo no les abrí ninguna puerta. Ellos han llegado con su propio esfuerzo".

Gonzalo Vega finalmente perdió su batalla con la mielodisplasia el lunes 10 de octubre de 2016. Estuvo cerca de él su hija Zuria, quien entonces tenía ocho meses de embarazo de su Lúa. Marimar, quien estaba rodando 'La boda de Valentina' ( filme que fue dedicado a la memoria de su padre) en Estados Unidos, no pudo llegar para sus últimos minutos. Sin embargo, todos los presentes, amigos cercanos y familiares, coincidieron en señalar que Gonzalo Vega se fue en paz, tranquilo, satisfecho de los logros obtenidos, y sintiéndose en plenitud todavía. Al morir, dejó un lugar que no podrá ser ocupado fácilmente. Actores hay muchos, pero con sus agallas, versatilidad e intrepidez, son pocos. Para la generación que lo vio surgir y establecerse, que lo vio lo mismo boxear que agitar una boa de plumas, que vio su mano de hierro o sus desconcertantes gestos de ternura siendo un hombre duro, recordará siempre que Gonzalo Vega fue un actor enorme y un hombre muy valiente.

También te puede interesar:


¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte
RELACIONADOS:EntretenimientoMuertesTragediasCancer

Más contenido de tu interés