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Award Season

'The Big Short' y sus lecciones de cómo usar un traje

Nominada a mejor película, esta cinta deja claro que saco y corbata todavía tienen mucho futuro.
26 Feb 2016 – 11:17 AM EST

Por Rodrigo Fábregas | @univisiontrends

A veces el traje y la corbata nos parecen de una época que ya terminó, pero lo cierto es que tienen por delante todavía muchísima vida.

Es verdad que no es el uniforme de esos héroes incuestionables que defienden países dentro y fuera de las fronteras, pero sí el de los que todos los días salen (salimos) a trabajar a una oficina.

El traje y la corbata han cosechado a sus propios héroes valerosos (no lo niegues: tú también has querido vestirte como Don Draper muchas veces), pero también millones de detractores.

Hay una vasta mayoría que odia los trajes y sobre todo a la corbata por considerarlos incómodos; también hay quienes ven en ese atuendo a villanos demasiado modernos como los que vimos (y padecimos) nominada en la categoría a mejor cinta en los Premio de la Academia, The Big Short.



Y es cierto: Ryan Gosling y Steve Carell, con sus sacos y pantalones perfectamente cortados, no representaron en esta película a personajes que nos gustaría imitar (lo mismo podemos decir de los shorts de Christian Bale y de las horribles camisas de Brad Pitt), pero al menos podemos sacar de su historia una lección a seguir: el traje, más que el aburrido uniforme del oficinista que muere de tedio, puede ser una manera inteligente y poderosa de hacerte notar.



Aquí te decimos cómo.

1. Parecerá obvio, pero para muchos no lo es: el traje tiene que estar cortado para quedarte a la perfección.
Aunque al comprarlo te parezca que así es, llévalo con tu sastre de confianza. Un traje de corte justo es siempre lo más importante, así que inviértele tiempo, dinero y esfuerzo.

2. Lo mismo hay que decir de las corbatas, que (y he aquí una revelación, colegas) también tienen diferentes cortes. Como la corbata se volvió una prenda larga con el objetivo de cubrir los botones de la camisa, las más elegantes suelen ser las que cumplen ese propósito a cabalidad, pero sin exagerar. Sin embargo, una regla siempre útil: mientras más delgado seas, más delgada debe ser tu corbata (y viceversa, amigos de huesos anchos).

3. Si te sientes inseguro de la combinación que estás armando (pistache y vino, camisa rosa y corbata de polka dots) o de los colores que elegiste (¿naranja para cerrar ese importante negocio?), pregúntate: ¿así vestido podrías ser el anuncio de una fuente de sodas? Si la respuesta es sí, aborta. La elección segura y clásica siempre son los colores sobrios: negro, blanco, gris, ciertos tonos de café y azul marino. Mantente en ese rango y todo estará bien.

4. Por cierto: camisa de color liso para juntas importantes, siempre.



5. A pesar de lo que te han dicho, negro y café sí pueden combinarse. El truco está en que el café no sea cualquier café, sino color camello o chocolate oscuro, y que no uses ambos colores en el mismo material (traje café oscuro y zapatos negros, sí; pantalones camello y saco negro, jamás).

6. Zapatos y cinturón deben ser del mismo color.

7. Para dandis: la mejor manera de hacer que cualquier traje de corte clásico se vuelva elegantísimo es integrándole un chaleco.

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