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The Danish Girl: Un vestido para cambiar de género

La relevancia del vestuario en la cinta The Danish Girl, nominada al Oscar a Mejor película.
25 Feb 2016 – 2:38 PM EST

Por Jeannine Diego| @univisiontrends

A través de su vestuario para The Danish Girl , la cinta nominada a Mejor Película en los Premios Oscar 2016,
el diseñador español, Paco Delgado, nos transporta de lleno a la Europa de finales de los 20 y principios de los 30, (de 1926 a 1931).

Para crear el espíritu de la época, el maestro vestuarista—quien ya antes había hecho dupla con el director británico Tom Hooper en la premiada cinta Les Misérables—, se inspiró para esta cinta en los diseñadores más emblemáticos de los años veinte: la paleta de Lanvin, el orientalismo de Paul Poiret, los atrevimientos de Madeline Vionnet y la austera elegancia de Coco Chanel.


Estos fueron tiempos no sólo de cambios económicos, sino del quebrantamiento de las normas que hasta entonces habían regido los roles de género: las mujeres se rebelan contra la tiranía de sus fajas y largas cabelleras, fluye el alcohol, fuman y bailan en público, se relaja la moralidad alrededor de las costumbres laborales y sexuales.

No es difícil imaginar cómo una ebullición que se sentía en el jazz, y en las declaraciones estilísticas de libertad y emancipación, pudo dar pie a miles de historias que marcaron el inicio de la época moderna.

The Danish Girl es una película acerca de la transformación del artista nacido barón y bautizado como Einar Wegener, en Lily Elbe, el primer transgénero de la historia.

Su vida en pareja con la pintora Gerda Wegener en Copenhague, su encuentro con su verdadero yo femenino, y su valiente cruzada para finalmente encontrar en Berlín a un médico dispuesto a practicarle una de las primeras cirugías de reasingación sexual de la historia determinan la trama de esta cinta nominada a Mejor Película.


Toda esta revolución empieza con un vestido. Un día, Einar parece despertar de un letargo cuando se trasviste para
sustituir a la modelo cuyo retrato Gerda está por terminar: una fuerza inexplicable en su interior lo imanta hacia la feminidad.

Los antecedentes, los pasos que a lo largo de su vida lo fueron llevando al momento de la conciliación y finalmente a la aceptación de Lily, apenas se nos develan en forma de recuerdos remotos sin mayor trascendencia, narrados por Einar a Gerda: un beso furtivo con un compañero de escuela, el papá que los pilla... nada muy lejos de la experimentación sexual de una infancia común y corriente.


Es innegable que la transición de Einar hacia Lily es magistral, así al menos parece reconocerlo los Jurados de la Academia que ha nominado nuevamente al actor Eddie Redmayn a la categoría de Mejor Actor.

La verosimilitud de la metamorfosis de su personaje en The Danish Girl es un logro actoral que sólo un artista con la profundidad de Redmayne, merecidamente laureado con un Óscar por su papel el The Theory of Everything , pudo alcanzar.

Por otra parte, si bien el de Gerda Wegener no es el personaje más emblemático de The Danish Girl, la actriz Alicia Vikander supo hacerlo el más complejo, el más contradictorio, en suma: el más humano.


La propia narrativa de la metamorfosis del personaje tiene su espejo en la transformación del vestuario masculino al femenino, en esa meticulosa selección de vestidos de cintura caída y recta, sin corsé que encarnaban en si mismo una herramienta que estaban usando las mujeres mismas para liberarse de los yugos que socialmente le imponían los aparatosos vestidos del pasado.

Así como The Danish Girl parece labrar firme su camino hacia una estatuilla, la otra narrativa del filme, la de los colores y texturas de la época, merece su propio homenaje.

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