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Award Season

Premios Oscar: el año de la politización plena

La noche de ayer fue casi una convención política
29 Feb 2016 – 10:58 AM EST

Por Javier Martínez Staines | @univisiontrends


Cómete esta, Donald Trump: “Tengo mucha suerte de estar aquí, a diferencia de otros. A veces ocurre que no te escuchan, que sólo ven el color de tu piel. Qué oportunidad para las nuevas generaciones: qué bueno es liberarnos de todos los prejuicios, que el color de la piel se vuelva tan irrelevante como el largo de tu pelo”.

Pese al ascenso del volumen de la música para marcar que el tiempo de agradecimientos se había terminado, Alejandro González Iñárritu, el ya legendario "Negro", cerró así su discurso de aceptación de la estatuilla a Mejor Dirección, por The Revenant.

La segunda al hilo, luego de la del año pasado con Birdman.

Otra vez: el mejor director en el “sistema de la supremacía blanca “ de Hollywood es un mexicano, de acento pronunciado. Ya cuando los Golden Globes, decíamos que no se le podía pedir nada más, que simplemente siguiera haciendo películas y abanderara las causas latinas.

Este fue el año de la politización total en el Teatro Dolby, en una ceremonia cargada (sobrecargada, dirían algunos) de contenido político: como bien dice The New York Times, #OscarsSoWhite, meet #OscarsSoContrite, con ese monólogo inicial del comediante Chris Rock –se esperaba, evidentemente, el riesgo “calculado” de la Academia de invitar a alguien de color para intentar matizar el boicot afroamericano- en el que dio la bienvenida al “White People’s Choice Awards”, aludió a las “setentaytantas veces” que no hubo nominaciones a los afroamericanos en esta, la edición 88 de la ceremonia, aludió a Paul Giamatti como su actor favorito, sentenció que –en efecto- no todo tiene rostro de sexismo y de racismo y bromeó, durante toda la noche, con la polémica. Toda la noche. Su monólogo inicial lo puedes ver transcrito aquí.

Spotlight en los temas delicados

Luego del monólogo de bienvenida del señor Rock, los primeros gestos: Spotlight gana el Oscar a mejor guión original y The Big Short a mejor guión adaptado. En este último caso, al pasar al escenario, los guionistas lanzaron su mensaje: “No voten por un candidato que recibe dinero de las petroleras y del big business, ya lo saben, si no quieren otra crisis así”.

En Primera Plana (Spotlight), de Tom McCarthy, se llevó los máximos honores como Mejor Película. Se trata de un drama periodístico en el que un equipo de investigación de The Boston Globe, sacudido por un nuevo director del diario, destapa a una red de pederastas existente en las jerarquías de la Iglesia Católica. Su trama confirma de qué se trató la noche de ayer: contenido político en cada decisión, en cada reacción, en todos los micrófonos.

Si acaso faltaba algo que lo confirmase, y si bien se sabía de antemano que acudiría, el mismísimo vicepresidente Joe Biden apareció en la ceremonia, con un discurso agudo en contra de un problema que azota crecientemente a todo Estados Unidos: abuso y violencia sexual en los campus universitarios. Para hacer crecer la conciencia sobre este tema, Biden presentó a su amiga Lady Gaga, quien ha dado varias de sus actuaciones más poderosas últimamente, pero se reservó la más robusta para la 88ª Entrega de los Oscares: una canción conmovedora, en la que le acompañaron un piano blanco y un grupo de chicos universitarios, víctimas de violencia sexual. Aquí puedes revivir la memorable actuación de Lady Gaga.


Después vendría el Oscar a González Iñárritu, con el discurso antiracista ya comentado, indispensable en tiempos de Trump, y el triunfo de Spotlight como la mejor película.

Noche intensa, polémica, controvertida, de enunciados cargados de activismo político, algunos muy a la americana, otros más sutiles, con referentes entrelineados, pero desde el comienzo hashtagueado del #OscarSoWhite hasta la premiación de una película que reivindica al periodismo de investigación, ese que denuncia a costa de lo que tenga que ser , la edición 88 de los Premios de la Academia serán recordados siempre por ese coctel politizado.

Y también, claro, porque finalmente Leonardo di Caprio se llevó la anhelada estatuilla a mejor actor.


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