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Primer contacto: Rolls-Royce Wraith Black Badge 2020 en Miami, Florida

Mucho sentido tenía la invitación que recibimos de Rolls-Royce para conducir al Wraith Black Badge 2020 por las calles de Wynwood, Downtown y South Beach, pues para el fabricante británico, Miami representa su tercer mercado más importante en todo el mundo. Esto fue lo que descubrimos en nuestro breve contacto a bordo de uno de los vehículos más especiales y exclusivos por el Sur de la Florida.
20 Feb 2020 – 05:36 PM EST

Black Badge, el alter ego de la marca de súper lujo

Black Badge es un nivel de equipamiento que fue presentado en 2016 y que está dirigido, según así lo describe el fabricante, a los clientes más jóvenes, a aquellos que trabajan duro durante el día, pero que tienen el mismo compromiso de pasarla bien cuando cae la noche. Se trata de la expresión más audaz de Rolls-Royce para aquellos que nunca se conforman.

La insignia de Black Badge es sinónimo de más poder, más audacia y más espíritu. El Rolls-Royce Wraith fue el primer miembro de la familia en recibirla, pero ésta en la actualidad ya ha sido aplicada a otros modelos, tales como el Dawn y, recientemente, en la Cullinan, la nueva SUV de la firma británica.



En el Wraith, la metamorfosis inicia con uno de los elementos que más atención capta, la pequeña escultura del Espíritu del Éxtasis utilizada como adorno sobre el capó. Ésta no cambia en diseño, ni en postura, ni en material, sino sólo en color, pues adopta una tonalidad oscura de alto brillo muy acorde a la nueva naturaleza del vehículo.

Continúa con los emblemas de Rolls-Royce, al frente y en sus laterales, que invierten sus colores para ahora mostrar las letras en plateado y el fondo en negro. Esta transformación a una estética más oscura se extiende a ciertas superficies de cromo, incluido el borde de la parilla delantera, el finalizador de la tapa del maletero, los rines de aleación de aluminio de 21 pulgadas y los tubos de escape, entre otros elementos.


Su cabina es todo un mundo repleto de magia

La cabina del Wraith Black Badge es muy similar a la del resto de los modelos de Rolls-Royce, y como era de esperarse, repleta de clase, elegancia y espacio. Así que no importa si vas al volante o de copiloto o bien eres uno de los pasajeros en los asientos traseros, en cada uno de estos puestos se vive una experiencia única.

En nuestro recorrido por las conglomeradas calles de South Beach, nos percatamos que estar estancados en el tráfico a bordo de este cupé no es más que una oportunidad para dejarse envolver de su encanto y espectáculo sensorial, pues se ve, se escucha y se siente como muy pocos autos pueden. Es la atención a los detalles, la calidad de los materiales y la combinación de lo retro con lo moderno, lo que te hace sentir como en el penthouse más exclusivo del mundo, pero claro, sobre ruedas.


La filosofía Black Badge se ve aplicada en el interior del Wraith comenzando con la consola central, que deja a un lado la madera fina y adopta una superficie compuesta por fibra de carbono con aluminio de grado aeroespacial. Así también, las salidas de aire en el panel frontal y en la parte trasera fueron oscurecidas mediante un proceso de deposición física de vapor, lo que garantiza que las piezas no se decoloren ni se empañen con el tiempo.

Adicionalmente, a lado izquierdo del copiloto, se deja ver un nuevo reloj con agujas de puntas naranjas y el logotipo de infinito en su parte baja que no es más que una declaración de poder infinito y, ahora, un ícono de los modelos Black Badge.

Y como toque final, el techo negro estrellado que no sólo crea un ambiente atmosférico oscuro, sino que también le agrega magia al interior, en especial cuando, cada cierto tiempo y de manera aleatoria, se ve pasar una ‘estrella’ fugaz que te invita a pedir un deseo.


Una bestia vestida de etiqueta

Bajo su gigantesco y alargado capó, el Rolls-Royce Wraith Black Badge alberga un motor de iguales características: un V12 de 6.6 doble turbo con la capacidad de entregar 624 caballos de fuerza. Pero en comparación a la versión convencional, la Black Badge logra extraer 40 lb-pie de torque adicional para un total de 642 lb-pie.

Una transmisión automática de 8 velocidades se encarga de enviar la potencia a cada una de las ruedas. Esta caja de cambios se beneficia de lo que Rolls-Royce llama ‘Respuesta Intuitiva del Acelerador’ (ITR) que afina cuidadosamente su respuesta para reaccionar de manera más rápida a las acciones del conductor. El Wraith Black Badge también acelera a 6,000 rpm antes de cada cambio de marcha cuando el acelerador detecta que está 80-100% abierto. Esto proporciona una sensación de respuesta más directa del acelerador durante una conducción enérgica con una potencia máxima disponible con mayor frecuencia.


Por supuesto, el Wraith no es un auto que llevarías a la pista, pero con un peso estimado de 5,400 lbs (2,450 kgs) y que sea capaz de acelerar de 0 a 60 mph (98 km/h) en 4.4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 155 mph (249 km/h), no nos cabe duda de que se trata de una bestia vestida de etiqueta que puede ser atrevida cuando así se le pida.

El resultado es el Wraith más potente, ágil y centrado en el conductor que Rolls-Royce haya hasta ahora desarrollado y sin la necesidad de sacrificar el lujo que los propietarios exigen en este tipo de vehículos.


Precio a la altura de lo que es y representa

El Rolls-Royce Wraith Black Badge 2020 cuesta 380,000 dólares, es decir, 120,000 dólares más que el Wraith estándar. Mucho o poco, lo cierto es que su precio está a la altura de lo que es y representa. Sin olvidar que el comprador de este vehículo no tiene límites y haría lo que fuera por tener esta exclusividad en su garaje. ¿Vale la pena? Por supuesto que sí, una y otra vez.

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