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Vicente Fernández: Un gigante que dijo 'adiós'

Su voz retumbó en la ciudad de Phoenix, Arizona, donde este grande de la música dio un concierto que para muchos será inolvidable, y para él fue el último.
23 Jul 2012 – 10:48 PM EDT
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El público no dejaba de aplaudir, y él no dejaba de cantar.

Apareció con cabello cano y una figura aún erguida a pesar del peso de los años y de la presión que es estar al frente de miles y miles de personas; al frente de un público que espera lo mejor de él.

Pero Vicente Fernández tiene un arma que aún con el pasar del tiempo no lo decepciona, ni a él ni a su público: su voz.

Esa voz retumbó dentro y fuera del US Airways Center en Phoenix, Arizona, donde este grande de la música dio un concierto que para muchos será inolvidable, y para él fue el último… al menos en este lugar.

“¡Chente, Chente, Chente!”, coreaba su público al salir al escenario. Sabían que tal vez este sería el último encuentro que tendrían con el cantante.

‘El Charro de México’ comenzó sin preámbulos y directo a la música. Abrió con un popurrí mexicano que ‘calentó los motores’ y las gargantas de los presentes.

Cantó “La Ley Del Monte”, “Nos Estorbó La Ropa”, “El Hijo Del Pueblo”, “Las Llaves De Mi Alma”, y todos sus éxitos.

Con cada melodía tocó cada uno de los corazones de los que esa noche habían asistido para despedirse.

Personas como Nadia Jiménez que viajó desde Chihuahua, Chihuaha, sólo para ver al astro de la canción ranchera por última vez.

“A mí me llega ‘Viejo Mi Querido Viejo’, me recuerda a mi padre y claro que lloro”, dijo la joven de 27 años de edad. “Se nos va ‘Chente’ pero nos queda toda su música, todas sus películas y los recuerdos”.

Así era el sentimiento general del lugar. La música, la compañía, los tragos, todo era parte de una noche que se estaba convirtiendo en inmortal. El concierto era como un sueño del que muchos no querían despertar.

Pero llegó la hora de despedirse y las lágrimas invadieron el rostro del ‘gigante’ mexicano.

Vicente Fernández agradeció a su mariachi, a su hijo Vicente (quién abrió su concierto), y por supuesto, a su público. Ese público que lo ha acompañado por décadas y décadas, que lo ha vivido en fiestas, que lo ha llorado en borracheras cuando un amor se va y que, si por ellos fuera, no dejarían de aplaudir con tal de que ‘Chente’, de que ‘El Hijo Del Pueblo’, nunca dejara de cantar.

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