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Retorno a México: “Para alejar a mis hijos de las pandillas”

Retorno a México: “Para alejar a mis hijos de las pandillas”

Esta es la cuarta entrega de la serie "Retorno a México" sobre las historias de mexicanos que después de varios años en Estados Unidos decidieron de manera voluntaria regresar a su país.

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LOS ÁNGELES, California.- Sus sueños les trajeron a Estados Unidos en 1989 desde una pequeña localidad llamada Oacalco, en el estado mexicano de Morelos, pero pero los planes de la familia de Elvira Cambrón y Francisco Solís se truncaron por las malas influencias de las pandillas.

Llegaron "en busca de una mejor vida”, contó doña Elvira, que tenía tres hijos cuando se convirtió en inmigrante.

Durante más de una década vivieron en el Este de Los Ángeles y les iba muy bien en sus trabajos por lo que decidieron tener una hija más.

La vida se les empezó a complicar cuando el hijo mayor, que tenía 12 años, se involucró en una de las pandillas más peligrosas del vecindario, la Mariana Maravilla.

Los problemas por esas relaciones callejeras subieron de tono cuando varios pandilleros fueron asesinados y las visitas de la policía a su casa comenzaron a ser frecuentes.

Elvira Cambrón
Elvira Cambrón

“Las pandillas me quitaron la tranquilidad porque uno de mis hijos se metió a las drogas y a la pandilla, yo lo descuidé porque trabajaba todo el día”, mencionó doña Elvira.

Un día su esposo le propuso regresar a México argumentando que como ya uno de los hijos estaba metido en problemas de pandillas, podían seguir los demás.

“Recuerda que tenemos más hijos y ni todo el dinero que ganas podrá devolvérnoslos”, fueron las palabras que le dijo su esposo.

Doña Elvira dice estar contenta por haber regresado a su tierra en el año 2000, porque así evitó que sus hijos continuaran en problemas, quienes ahora ya están casados y con trabajo.

“Soy feliz en mi pueblo, siempre añoré volver a mi tierra, a mis raíces, es verdad que uno se acostumbra a vivir bien, pero es más importante la familia”, contó vía telefónica desde su natal Oacalco.

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Con el dinero que ahorraron en sus años de trabajo en Estados Unidos lograron construir una casa en su pueblo y comprar un taxi, que es el sustento de doña Elvira y su esposo, ya que cuando él no puede conducir, ella toma el volante.

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