El secreto se llama Silimarina
Entre las principales sustancias activas que benefician el hígado y distintas funciones orgánicas, figuran la taxifolina, los ácidos linoleico y oleico, la tiramina, taninos, compuestos proteicos y unas fibras llamadas mucílagos. Pero su principal efecto hepatoprotector se debe a su riqueza en silimarina o sylimarina: un flavonoide que protege el hígado de la acción de compuestos que normalmente resultan tóxicos, fortalece las membranas celulares de esta víscera, mantiene sus funciones y estimula la secreción de la bilis y proteínas, una especie de "desinfectante intestinal". Parece ser que este flovonoide actúa protegiendo las células del hígado intactas o que no estén irremediablemente, mediante un mecanismo de fortalecimiento de sus membranas que dificulta la absorción de los tóxicos.
La silimarina también estimula la síntesis de proteínas en el hígado por lo que también podría tener un efecto regenerador de las células hepáticas. Se ha demostrado que el colapso grave del hígado producido por ingerir tetracloruro de carbono o setas venenosas, puede evitarse si se toma silimarina de inmediato o en las 48 horas siguientes. En Alemania, la silimarina se ha utilizado con éxito para tratar la hepatitis y la cirrosis. Estudios recientes demuestran la potencia del Cardo para contrarrestar la influencia nociva en el hígado de la absorción de metales pesados asociados a ciertos productos, como el plomo y el aluminio de las latas y envases, y el mercurio de los empastes dentales y ciertos cosméticos.
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© EFE
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