Una revolución verde está teniendo lugar en las calles de La Habana, pero es más por necesidad que por diseño.
En Cuba, donde escasea el combustible, el triciclo eléctrico es el rey
Ante la grave crisis de combustible, que se intensificó después de que Estados Unidos impusiera un bloqueo petrolero de facto a Cuba el mes pasado, los taxistas están abandonando sus vehículos y transportando a los pasajeros en triciclos eléctricos.
Ante una grave crisis de combustible, que se intensificó después de que Estados Unidos impusiera un bloqueo petrolero de facto a la isla el mes pasado, los taxistas están abandonando sus automóviles y transportando a los pasajeros en triciclos eléctricos.
"Debido a la situación de la gasolina y el petróleo, hemos tenido que recurrir a esta alternativa", explicó Eduardo Romano, padre de dos hijos, a la AFP, mientras esperaba a sus clientes en un parque del centro de La Habana.
Cuba, que ya lleva años lidiando con una grave escasez de combustible, ha llegado a un punto de ruptura después de que el presidente Donald Trump decidiera bloquear los envíos de petróleo a la nación comunista.
El flujo de crudo procedente de su principal aliado, Venezuela, se agotó después de que Estados Unidos derrocara a su líder, Nicolás Maduro, y Trump ha amenazado con imponer aranceles a cualquier otro país que intervenga para llenar el vacío.
Para ahorrar energía, el gobierno cubano ha anunciado una serie de medidas de racionamiento de combustible y ha recortado el transporte público.
A medida que pasan los días y se agotan las reservas de combustible, el número de taxis que circulan por las calles de La Habana ha disminuido.
Los pocos conductores que quedan repostan a un precio desorbitado de 5 dólares por litro en el mercado negro, lo que ha triplicado las tarifas.
"Es una situación difícil para la gente", afirma Romano.
Los triciclos eléctricos de seis y ocho plazas, que cuestan alrededor de un tercio de la tarifa de un taxi, se han convertido en un salvavidas para los cubanos con pocos recursos.
"En este momento, los triciclos son los reyes de la carretera", bromea Romano.
Sin embargo, hay un inconveniente.
Los vehículos tienen que recargarse, lo que supone un constante quebradero de cabeza en una ciudad que sufre cortes de electricidad de hasta 12 horas al día debido a la falta de combustible para las centrales eléctricas.
Al igual que los aún más omnipresentes patinetes eléctricos, los propietarios de triciclos eléctricos tienen que esperar a que vuelva la luz para arrancar sus motores, o enchufarlos en casa de algún amigo o familiar que tenga un generador o paneles solares.
Vehículos de dos y tres ruedas
La escasez de transporte público es otro clavo más en el ataúd de la economía en crisis.
" Hay personas que incluso han tenido que dejar sus trabajos porque no pueden permitirse el transporte", afirma Ignacio Charon, un empleado de 48 años de un taller de reparación de neumáticos.
Se ha visto desbordado por los clientes que quieren que les arreglen sus viejas bicicletas.
Roselia López, una dentista de 54 años que esperaba un triciclo eléctrico para llevar a su madre a una cita con el cardiólogo, describió la situación del transporte como "desastrosa".
"Ofrecemos una alternativa", dijo Ariel Estrada, de 54 años y propietario de un triciclo, al tiempo que reconocía que la flota de vehículos de tres ruedas de La Habana era muy insuficiente para las necesidades de los cubanos.
Junto a su tienda hay un estacionamiento para biciricksaws, otro medio de transporte a prueba de crisis.
Ante el bloqueo petrolero de Estados Unidos, algunos propietarios de bicitaxis se han apresurado a instalar motores eléctricos en sus "carros", como ellos llaman a sus vehículos.
Orlando Palomino, de 44 años, que pedalea hasta 70 kilómetros al día llevando a gente de un pueblo a otro, se jactaba de tener trabajo "de lunes a lunes".
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