“Fuera nicas”: la llegada de refugiados nicaragüenses a Costa Rica se topa con una escalada de xenofobia

El sábado, la policía detuvo a 44 personas en una inédita manifestación contra inmigrantes y contra la política de refugio del gobierno costarricense que acabó con disturbios. La llegada de 23,000 nicaragüenses en los últimos meses huyendo de la violencia política de su país ha aumentado el sentimiento xenófobo en Costa Rica.
19 Ago 2018 – 12:53 PM EDT

SAN JOSÉ, Costa Rica.- Una manifestación en varios puntos de San José contra el ingreso de ciudadanos nicaragüenses que piden refugio en Costa Rica culiminó el sábado con disturbios y más de 40 detenidos. Con gritos de "¡Fuera nicas!" y banderas nacionales, los participantes, que fueron convocados a través de las redes sociales, se concentraron principalmente en el céntrico parque de La Merced, frecuentado por migrantes del país vecino.

El parte de los disturbios lo daría el ministro de Seguridad, Michael Soto, después de una reunión de emergencia convocada por el presidente Carlos Alvarado por el suceso: 44 personas capturadas, 13 cuchillos, un bate de béisbol, y ocho bombas caseras listas. Entre los detenidos hay miembros de grupos radicales, de barras organizadas de equipos de fútbol y otros que tienen antecedentes delictivos. Sobre la identidad de los organizadores no hay noticia pública. Sobre el estado de las autoridades sí: preocupación.

La escalada de la xenofobia contra nicaragüenses ha aumentado desde que Costa Rica decidió recibir las solicitudes de refugio de todos los nicaragüenses que se declaren perseguidos por fuerzas asociadas al gobierno de Daniel Ortega, en medio de una crisis que ya se ha cobrado más de 300 muertos. La discriminación siempre ha existido en este país donde viven unos 400,000 nicaragüenses con diversos estatus migratorios, pero nunca había alcanzado para tanto. Los manifestantes improvisaron canciones en que llamaban “asaltantes” a los inmigrantes y alguno gritó que iban a soltar perros rottweiler, en alusión a dos animales que en 2005 atacaron hasta la muerte a un nicaragüense sin que nadie lo ayudara.


De esa sensación del aumento del rechazo de los nicaragüenses hablaban a principios de semana dos ciudadanos de ese país que conversaban precisamente en una banca de la plaza La Merced, rodeados de decenas de compatriotas -quizá cientos-. Hablaban del clima hostil que estaban sintiendo de parte de los costarricenses, sin prever que esta misma semana acabaría con una manifestación xenófoba inédita, cánticos de odio y conatos de agresiones que no pasaron a más porque intervino la policía.

“Ya no nos quieren tanto”, decía Olman Martínez, uno de los 23,000 solicitantes de refugio que esperan buenas noticias en Costa Rica, mientras ven pasar el tiempo sin trabajo y reciben noticias de otros conocidos que también llegan huyendo de la represión gubernamental en Nicaragua. “Un día van a venir aquí, a este parque, y nos van a querer echar como perros”, comentaba a su amigo Rafael este lunes, sin saber que ya circulaba en redes sociales una ráfaga de noticias falsas xenofóbicas y una convocatoria que a la que acudieron cientos de personas para marchar este sábado contra los migrantes nicaragüenses, para insultarlos y agredir a algunos de ellos.

Xenofobia azuzada por las 'fake news'

El gobierno lamentó los actos de este sábado y el presidente Alvarado anunció un mensaje público para este domingo. La posición oficial costarricense hasta ahora sido crítica contra la manera como el gobierno de Daniel Ortega reprime las protestas y de apertura ante los solicitantes de refugio, lo que convierte a Costa Rica en un “santuario”, como decía antes de estas manifestaciones xenófobas Marcela Rodríguez, representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La presidenta del Congreso, Carolina Hidalgo, calificó la manifestación fue “repudiable” y prometió impulsar un proyecto de ley que sanciones las todas las formas de racismo.


Mientras, en las calles y redes sociales cunden las noticias falsas que alientan el rechazo a los nicaragüenses (que quemaron una bandera de Costa Rica o que reciben privilegios estatales, por ejemplo), así como rumores sobre supuestas intervenciones de grupos sandinistas en Costa Rica con el objetivo de crear caos o perseguir a opositores nicaragüenses, aunque el ministro Soto lo ha desmentido en varias ocasiones.

También varios medios de comunicación subrayan la nacionalidad nicaragüense de los sospechosos de crímenes recientes, como el asesinato de una turista española el 4 de agosto en Tortuguero, en el norte de la costa caribeña.

En otro caso criminal, una serie de especulaciones surgieron alrededor de la muerte de un joven identificado como Juan Carlos Díaz Sevilla, de 26 años, quien vino de Nicaragua hace tres semanas, solicitó refugio y fue asesinado a balazos este viernes en un barrio marginal al este de San José. Testigos contaron a la prensa que dos hombres llegaron en motocicleta al campo de fútbol donde él jugaba y le dispararon en la cabeza. Las hipótesis policiales apuntan en principio a una venganza por un conflicto entre grupos de narcotraficantes, según una fuente interna de Seguridad Pública.

Miles de nicaragüenses intentan buscar un empleo informal que les permita mantenerse mientras les resuelven la solicitud de refugio, un trámite que puede llevarse hasta un año. En los meses recientes han ingreso en mayor cantidad jóvenes universitarios que participaron en protestas en Nicaragua y ahora se sienten perseguidos, informan en Migración. Hay dispuestos dos albergues, pero la mayoría de los nuevos inmigrantes se hospedan en casas de familiares o allegados, han detectado funcionarios Acnur. Hay una mayor concentración en la zona norte del país, cercana a la frontera. La preocupación es la falta de empleos y el impacto social que pueda provocarse, lo que podría elevar el rechazo de un sector de la población.

El parque “La Merced”, en el extremo oeste del casco capitalino, amanece cerrado este domingo, por decisión del Ministerio de Seguridad. No podrán reunirse ahí cientos de nicaragüenses que por años lo han utilizado como centro de reunión. Olman Martínez cambia de planes y pretende quedarse en la casa de los amigos donde se hospeda. “Ahora sí estamos preocupados. Es mejor no salir y evitar reunirnos entre nosotros en las calles. Siento que ahora sí puede ser peligroso”, dice por teléfono.

📷 Las historias de los refugiados que llegaron a Costa Rica huyendo de la persecución en Nicaragua

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