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Will Smith

La violencia y el humor machista de los Óscar llegan en el peor momento posible

La bofetada de Will Smith la noche de los Óscar llega en el peor momento posible, en un mundo que tiembla ante la violencia de una guerra que ha pillado por sorpresa tras dos años de pandemia. Es también un ejemplo de machismo de manual, masculinidad tóxica, falta de regulación emocional y de un humor que traspasa los límites para convertirse en agresión.
Publicado 30 Mar 2022 – 11:33 AM EDT | Actualizado 31 Mar 2022 – 11:28 AM EDT
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No solo fue el bofetón. También las bromas del comediante Chris Rock, las risas de los espectadores en sus butacas, el argumento de Will Smith en su discurso al recoger el Óscar o la reacción de una parte de la sociedad que celebra el tortazo.

Todo ello en un espacio que debería ser un ejemplo, si no de civismo, al menos de pacífica y tranquila distracción en un momento de enorme tensión a causa de la guerra en Ucrania, con la amenaza de un conflicto más allá de sus fronteras y cuando la industria y la sociedad intentan reponerse del golpe de una pandemia que ya va para más de dos años.

Machismo de manual: no tiene gracia

La respuesta de Smith fue la del macho protector, y responde a una masculinidad trasnochada y tóxica que asume la defensa de la pobre consorte.

Pero no solo eso.

Un momento antes de hacer la broma sobre la alopecia de Jada Pinkett Smith, Rock se refiere a “Javier Bardem y su esposa”, como si Penélope Cruz no hubiese reunido en su carrera méritos suficientes para referirse a ella por nombre propio (entre muchos otros, el Óscar). Además, Rock planteó que "ella" se enfadaría si ganaba su esposo, y que Bardem estaba "deseando perder" para mantener la paz conyugal.

Es decir, Rock hizo bromas con el estereotipo de mujer pesada, celosa del talento de los demás y con poco que ofrecer por sí misma.

Los límites del humor

De los límites del humor se ha escrito largo y tendido; baste decir aquí que en un momento en que lo políticamente correcto estrecha cada vez más los límites del humor, rechinan particularmente los chistes hirientes que convierten el humor en agresión.

Especialmente cuando el centro de la broma es el body shaming”, o la burla por el aspecto, en este caso algo tan doloroso para la autoestima como la alopecia en la mujer. Es un humor que parece haberse normalizado con el expresidente Donald Trump, que contribuyó a llevar al país a altos niveles de polarización.

"Que un humorista de la talla de Chris Rock se mofe de las secuelas físicas de una persona enferma ante más de 15 millones de espectadores no le deja en muy buen lugar que digamos. Es llamarle a alguien 'cuatro ojos' en el olimpo de la comedia y esperar, encima, que te ovacionen", escribe José A. Pérez Ledo en el diario.es.

Esta falta de tacto no condona, por supuesto, la acción de Smith, que paradójicamente lleva 35 años trabajando como actor y es uno de comediantes negros más destacados del país.

La nueva masculinidad

Como escribe Octavio Salazar en un artículo titulado "Will Smith, otro hombre que no deberíamos ser" en el diario El País, el acto de Smith “encierra todos los elementos que nos permiten identificar un modelo de masculinidad que hoy por hoy sigue siendo el principal obstáculo para construir un mundo sin desigualdad de género y en el que la violencia deje de estar legitimada. Una violencia que está vinculada a la idea de poder, a la omnipotencia en la que los varones hemos sido socializados y a la asunción de que no hay mejor manera de gestionar los conflictos que recurriendo a la fuerza. De esta manera, la violencia se convierte todavía hoy para muchos en un mecanismo de reafirmación de la virilidad y hasta de restauración del honor supuestamente perdido”.

Como señala Salazar, la gestión emocional y la autoregulación cuando llega un momento delicado es una de las asignaturas pendientes de la nueva masculinidad.

El amor te hace cometer locuras”, dijo Smith después del tortazo, cuando recogió su Óscar. Pero con esta defensa la hemos escuchado muchas veces para justificar episodios de maltrato físico y psicológico. “No, el amor NO nos hace cometer locuras, SÍ nuestra forma de seguir confundiendo el amor con el apego”, escribe Nicko Nogués, fundador del Instituto #demachosaHOMBRES.

“Aquí, además, se percibe claramente esa ‘competición’ para determinar quién es más hombre, en la visión de masculinidad que se asume como hombre protector y que tiene la violencia como forma recurrente para resolver conflictos”, continúa Nogués.

¿Y si la propia Jada Pinkett se hubiese levantado para levantar la voz y protestar? En realidad bastaba ver su cara de disgusto. "Es tiempo de sanar", dijo el martes en Instagram. Will Smith también se disculpó con un comunicado emitido el lunes en que dijo que “la violencia, en cualquiera de sus formas, es venenosa y destructiva. Mi comportamiento anoche fue inaceptable e indefendible”.

¿Y si todo es una gran farsa?

Desconocemos si el incidente estaba de algún modo guionizado, como sugieren algunos articulistas y numerosos usuarios en redes sociales. Lo que sí es cierto es que la polémica ha dado a la 94 gala de los Óscar la audiencia que buscaba, aunque por las razones equivocadas. Y a Rock todo esto le ha venido bien: las entradas para sus próximos espectáculos de comedia se han disparado. Rock vendió más entradas en una noche que en el último mes combinado.

Y un último apunte: no está claro todavía si lo ocurrido tendrá alguna consecuencia e, incluso, le costará el Óscar a Smith. La Academia ha anunciado una investigación para estudiar posibles acciones contra el actor. Por el momento, una agresión en vivo y directo retransmitida a millones de personas en el mundo se ha saldado con un tibio comunicado.

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