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Coronavirus

Los trabajadores del sector alimenticio tendrían acceso prioritario a una vacuna contra el covid-19, pero ¿cómo deben prepararse los estados?

Ante la posibilidad de que los trabajadores del sistema alimentario tengan acceso de forma anticipada a una futura vacuna contra el covid-19, expertos recomendaron a las autoridades estatales y locales comenzar a contactar a la comunidad para superar las barreras del idioma y lograr la confianza y el acceso que podrían reducir la aceptación del antídoto.
11 Nov 2020 – 06:43 PM EST
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Muchos estados han dado prioridad a los trabajadores agrícolas y del sector del procesamiento de alimentos para un acceso prioritario a la vacuna contra el covid-19, muestran los borradores de los planes presentados a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) a mediados de octubre.

Una potencial vacuna podría estar disponible a principios del 2021 para los grupos de población de mayor prioridad, como los trabajadores médicos en la primera línea de la batalla contra la pandemia. Aunque es probable que ese plazo cambie y se defina según las recomendaciones del nuevo grupo de trabajo para combatir la pandemia conformado esta semana por el presidente electo, Joe Biden.

El tema ha unido a los activistas laborales, a la industria alimentaria y a los expertos en salud pública, quienes coinciden en que los trabajadores del sistema alimentario deben figurar entre los primeros en vacunarse. Pero las autoridades necesitarán utilizar distintas herramientas para llegar a los trabajadores de un sector que ha sido duramente afectado por el virus.

72,500 infectados

Según el monitor del covid-19 de FERN, hasta el 9 de noviembre, más de 72,500 trabajadores del sistema alimentario se contagiaron con coronavirus —incluyendo más del 9% de los trabajadores del sector del procesamiento de carne del país— en más de 1,400 brotes en los lugares de trabajo. Han fallecido al menos 327 trabajadores.

La confianza es un problema importante, pues a algunos trabajadores les preocupa no recibir información suficiente sobre la seguridad o los efectos secundarios de la vacuna antes de que se la ofrezcan. Los trabajadores agrícolas son especialmente cautelosos con la seguridad de las vacunas debido a las condiciones y los riesgos con los que ya han estado lidiando durante meses, dice Edgar Franks, director político del sindicato de trabajadores agrícolas Familias Unidas por la Justicia.

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Casi 300 trabajadores de una planta empacadora de carne dan positivo al coronavirus

Dudas al momento de vacunarse

"Si aún no estaba claro, ya lo está, estos trabajadores sienten que son prescindibles y que simplemente los están utilizando por su trabajo", dice Franks. "Definitivamente no quieren volver a encontrarse en esa situación si llega una vacuna", añadió, explicando el temor que prima de que "la probarán en ellos para asegurarse de que sea segura para todos los demás".


A los activistas laborales también les preocupa que vacunar a los trabajadores pueda considerarse una panacea para abordar la gama de riesgos de exposición en los lugares de trabajo, a pesar de la falta constante de mascarillas, los abarrotados entornos laborales y el acceso irregular a las pruebas. Una vacuna no debería reducir la presión y la urgencia para que los empleadores adopten estas medidas básicas para proteger a sus trabajadores, dicen.

"Las protecciones son importantes, y eso incluye una vacuna", dice Alexis Guild, directora de políticas y programas de salud de Farmworker Justice (Justicia Campesina). "Pero, además, una vacuna no significa que no deba haber protecciones en el lugar de trabajo para proteger a los trabajadores del covid-19", agregó.

El plan para administrarlas

Una vez que esté disponible una vacuna, los estados planean asignar las dosis usando un enfoque de tres o cuatro fases, en el que los trabajadores de la salud con alto riesgo de exposición tendrán la máxima prioridad. En la mayoría de los planes de los estados revisados por FERN, los trabajadores agrícolas y del sector de procesamiento de alimentos recibirían la vacuna en la primera o segunda fase.

Eso incluye los principales estados procesadores de carne como Nebraska, Carolina del Norte y Arkansas; y estados que han tenido brotes significativos de covid-19 en el sector alimentario, como California, Iowa, Colorado, e Indiana. En algunos estados, los trabajadores de los alimentos con condiciones preexistentes, que viven en viviendas compartidas o que tienen más de 65 años también podrían recibir la vacuna con carácter prioritario.

La industria alimentaria ha presionado a los funcionarios federales y estatales durante meses para que sus trabajadores obtengan acceso anticipado a una vacuna contra el covid-19. En una carta en junio, 15 grupos de la industria alimentaria, incluyendo el North American Meat Institute y la United Fresh Produce Association, le escribieron al presidente Donald Trump pidiéndole que "los trabajadores de la agricultura y la alimentación tengan la siguiente prioridad más alta para recibir la vacuna, detrás de los trabajadores de la salud de nuestra nación, los socorristas y los personas con mayores riesgos".

Y de acuerdo con los registros públicos del condado de Mecklenburg, Carolina del Norte, obtenidos por el proyecto Documenting COVID-19 de The Brown Institute for Media Innovation y revisados por FERN, Smithfield Foods le envió una carta al director de salud pública del condado el 30 de septiembre alentando la priorización de vacunas para sus trabajadores.

Héroes

"Los trabajadores de la agricultura y la alimentación son héroes. Han estado en la primera línea de la pandemia, garantizando que los estadounidenses tengan acceso a alimentos seguros, nutritivos y asequibles, y también deben estar al frente para una vacuna contra el covid-19", escribieron el presidente de Smithfield, Ken Sullivan, y el director de operaciones, Dennis Organ, en la carta.


"Esta priorización garantizará que nuestros empleados se mantengan lo más saludables y seguros posible para que los estadounidenses sigan teniendo alimentos", agregaron.

Los ejecutivos también señalan que la compañía ha "tomado medidas extraordinarias por iniciativa propia para mantener a nuestros empleados lo más saludables y seguros posible" y exhortan a los funcionarios gubernamentales a "hacer lo mismo" con la prioridad de las vacunas. FERN ha contado más de 2,700 casos y 8 muertes por covid-19 en las plantas de Smithfield desde que comenzó la pandemia.

Los planes de vacunación de los estados fueron reportados en parte por un informe emitido en octubre por las Academias Nacionales de Ingeniería, Medicina y Ciencia. El informe pidió que los trabajadores de la agricultura y la alimentación tengan prioridad para recibir una vacuna poco después de los trabajadores de la salud y los socorristas porque su "trabajo es vital para la función de la sociedad y la economía" y porque tienen un mayor riesgo de contagiarse con coronavirus.

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Toda una familia contagiada y gran parte de un pueblo: consecuencias del brote de covid-19 en una planta de carne de Iowa

Mayor riesgo

"Hay muchas razones por las que los trabajadores del sistema alimentario corren un mayor riesgo de infección y enfermedad, incluyendo el contacto cercano y prolongado con los compañeros en los lugares de trabajo, el contacto frecuente en la comunidad con los compañeros de trabajo, la movilidad de la fuerza laboral (por ejemplo, los trabajadores migrantes), el transporte compartido hacia y desde los lugares de trabajo, la falta de licencia remunerada por enfermedad y situaciones de vivienda colectiva", dice el informe.

El informe también recomendó que la vacuna se les proporcione a todos los trabajadores independientemente de su estado migratorio.

"No todos los trabajadores en riesgo crítico son ciudadanos estadounidenses o poseen tarjetas verdes; algunos pueden haber venido a Estados Unidos como refugiados o pueden ser indocumentados", dice el informe. "Todos los trabajadores de este grupo de población deben recibir la vacuna y se deben hacer esfuerzos especiales para llegar a estos trabajadores de manera que se les aliente a vacunarse".


El informe se basó en los aportes de expertos en alimentos y trabajo agrícola, incluyendo Guild de Farmworker Justice y representantes de la Alianza Nacional de Campesinas y el Proyecto Nacional de Leyes del Empleo. En las observaciones que les hizo a las Academias Nacionales, Guild enfatizó en la necesidad de que los Departamentos de Salud Pública identifiquen "mensajeros confiables" en las comunidades de trabajadores que puedan difundir información precisa sobre la vacuna. Pero también hay otros temas.

"¿Pueden tener acceso a la vacuna sin costo? ¿Qué pasa si no tienen seguro médico? ¿Y si son indocumentados?", dice ella. "Asegurar que cualquier estrategia para la asignación de vacunas incluya todas esas piezas diferentes es extremadamente importante", explicó.

Escepticismo

La contribución de la comunidad también es vital para garantizar que la vacuna tenga aceptación por parte de los trabajadores, afirmó Adrienne Hollis, científica principal de justicia climática y salud de la Union of Concerned Scientists.

"Si se habla de trabajadores esenciales, ¿quiénes representan a esa población? ¿O, quiénes de esa población deberían incluirse?", dijo. "Las comunidades deben hablar por sí mismas. No se puede decir que uno tiene más conocimientos y experiencia que alguien que tiene que ir a trabajar en esas condiciones", precisó.


Las notas de una reunión en septiembre del Comité Asesor de Vacunas contra el covid-19 de Carolina del Norte, obtenidas mediante una solicitud de registros públicos del condado de Mecklenburg, muestran que los funcionarios estatales y los expertos en salud pública ya están considerando cómo abordar los obstáculos para la aceptación de la vacuna entre los trabajadores del sistema alimentario.

" Muchos trabajadores agrícolas y del sector de procesamiento de carne no hablan inglés y tienen bajos índices de alfabetización en sus propios idiomas", dice un comentario en el chat de Zoom donde se efectuó la reunión. "La mejor forma de comunicarse son videos cortos en Facebook con muchos gráficos en los idiomas que habla esta población", agregó.

Otro participante informó que a algunos trabajadores agrícolas y de las empacadoras de carne les preocupaba que se les cobrara por la prueba del covid-19 o por una vacuna contra la enfermedad. "Quieren asegurarse de que estamos controlando los mensajes para garantizarles a las personas que no se les cobrará", dijeron.

El grupo propuso realizar actividades de difusión y compartir información mediante estaciones de radio en español, materiales educativos impresos y grupos de activistas locales.

Además de estas consideraciones, los activistas laborales coinciden en que los funcionarios estatales aún deben trabajar para implementar protecciones más rigurosas en los lugares de trabajo para los trabajadores del sistema alimentario, incluso aunque se disponga de una vacuna en los próximos meses. Administrar una vacuna sin los estándares del lugar de trabajo que la acompañan es "como tratar los síntomas y no el problema", dijo Hollis.

"La gente necesita trabajar", agregó. "Pero nadie tiene que trabajar en condiciones que puedan provocarle su muerte o la de su familia", acotó.

Esta historia fue producida por la Food & Environment Reporting Network, una organización de noticias sin
fines de lucro.

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