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Salud Mental

Las infecciones tratadas con antibióticos en la infancia pueden aumentar los riesgos de enfermedades mentales

Estudios sustentados en grandes bases de datos aportan nuevas luces a la relación entre el microbioma intestinal (las bacterias que viven en nuestros intestinos) y la salud mental.
9 Mar 2019 – 1:50 PM EST

Según un estudio reciente publicado en JAMA Psychiatry con base en datos de jóvenes de Dinamarca de hasta 17 años, la hospitalización por una infección podría hacer que corras un mayor riesgo de tener enfermedades mentales.

Los autores también encontraron que el uso de antibióticos se asoció con un riesgo aún mayor de enfermedad mental. Se piensa que esta conexión se debe, en parte, a que los antibióticos afectan a las bacterias en el microbioma intestinal.

El estudio –que apoya las teorías emergentes sobre la interacción funcional entre la infección, el microbioma intestinal y las enfermedades mentales– es uno de cerca de 50 artículos publicados que utilizan datos del Registro de Investigación del Centro Psiquiátrico Danés desde la segunda mitad de 2018.

Este registro rastrea, por primera vez, los datos clínicos de más de un millón de personas, en este caso, desde 1995, sobre daneses que fueron tratados por enfermedad mental durante sus primeros 17 años de vida, ya sea en un hospital o como pacientes ambulatorios. Cada medida que se tomó en cuanto al estado de salud general y mental, incluidas las prescripciones y las historias familiares, se documentaron para cada individuo a medida que envejecía.

Antibióticos, autismo y depresión

El objetivo de este registro es proporcionar a los investigadores internacionales oportunidades sin precedentes para r esponder preguntas específicas sobre los vínculos entre la historia de vida y el estado de salud mental de los pacientes.


Se ha sugerido que el microbioma intestinal —la comunidad bacteriana enormemente diversa que alojamos en nuestros intestinos— envía señales al cerebro, modula nuestro estado de ánimo y, posiblemente, nuestra susceptibilidad a las enfermedades mentales.

Los estudios en animales ya han documentado la asociación entre las bacterias y la depresión. Un grupo de investigación mostró que los ratones tratados con antibióticos presentaron alteraciones en la diversidad del microbioma intestinal y se desempeñaron peor en las pruebas de memoria.

Los animales vaciados de bacterias intestinales utilizando antibióticos de amplio espectro mostraron cambios en varios trastornos, incluido el espectro autista, trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer y depresión.

En un importante estudio, muestras fecales de pacientes humanos que sufrían de depresión y que fueron transplantadas a ratas, confirieron síntomas similares a la depresión. En otro estudio, los trasplantes de pacientes con ansiedad produjeron ratones ansiosos.

Si bien estos estudios señalan el vínculo entre el microbioma y el estado de salud mental, la naturaleza o las bases moleculares de este vínculo siguen siendo desconocidas.

¿Bacterias como tratamiento para la depresión?

Una prometedora área de investigación, que tiene como objetivo definir los vínculos entre el microbioma y el cerebro humano, se centra en la identificación de compuestos neuroactivos producidos o consumidos por bacterias en el intestino.

En un trabajo publicado en Nature Microbiology en diciembre de 2018, Philip Strandwitz y sus colegas de la Northeastern University en Boston, estudiaron un tipo raro de bacteria intestinal con el nombre KLE1738. Estas bacterias comen ácido gamma-aminobutírico, también conocido como GABA. Un tipo diferente de bacteria –bacteroides– produce GABA, manteniendo viva la bacteria KLE1738 alimentándola.

Estos hallazgos subrayan cómo los diferentes tipos de bacterias trabajan juntas en el intestino. Esto nos importa porque GABA es un compuesto neuroactivo requerido para la función normal de nuestro sistema nervioso central. Los trastornos depresivos mayores se asocian con niveles reducidos de GABA.


Strandwitz planteó la hipótesis de que los microbiomas que contienen más bacterias productoras de GABA se asociarían con un huésped humano más feliz. En un pequeño estudio piloto de 23 pacientes, aquellos con niveles más altos de bacteroides fecales, las bacterias productoras de GABA, también tenían depresión relativamente leve.

Aunque los resultados no fueron concluyentes, la tendencia apoya un posible papel de las bacterias en la modificación de la gravedad de la depresión.

El vínculo entre los intestinos y la salud mental

Los resultados de este pequeño estudio piloto fueron ambiguos porque el número de pacientes era pequeño y el estudio no estaba controlado por los medicamentos que tomaron los sujetos. Un número significativo de estos pacientes tomaba antidepresivos de diversos tipos y se esperaría que tuvieran algún efecto.

Además del uso de medicamentos, se espera que otras características de cada paciente, como la edad, el género y los antecedentes genéticos, influyan en el diálogo que se produce entre el intestino y el cerebro.

Con su enorme dimensión, el registro de psiquiatría danés promete cambiar todo esto. Al documentar cada aspecto clínico en la vida de más de un millón de jóvenes que visitan el hospital por enfermedades mentales, brinda la oportunidad de aislar y estudiar cada variable clínica. Incluso después de ser clasificado en función de la edad, el sexo, el tipo de enfermedad mental, el historial de medicación o ciertas variantes genéticas, habrá un número suficiente de pacientes para permitir comparaciones significativas.

Debido a su tamaño, este registro podría hacer más para aclarar el vínculo entre el intestino y la salud mental de lo que se haya hecho antes.

Enlace con otras bases de datos a gran escala

El inmenso valor del registro puede ser verdaderamente revelador cuando se vincula con otros esfuerzos de gran magnitud, como los que estudian las interacciones bacterianas en el intestino o las variantes genéticas en pacientes con enfermedades mentales. Por ejemplo, el estudio piloto del microbioma intestinal en 23 pacientes descrito anteriormente podría revisarse utilizando una cohorte de pacientes mucho más grande y mejor definida, para generar resultados convincentes que pudieran traducirse en mejoras en la atención.

El potencial del registro de psiquiatría danés para mejorar el tratamiento de las enfermedades mentales ha inspirado a otros países a hacer lo mismo. En noviembre de 2016, por ejemplo, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría anunció el lanzamiento de un registro nacional de salud mental llamado PsychPRO.


Al igual que los daneses, los psiquiatras estadounidenses anticipan que un registro nacional ayudará a impulsar los futuros esfuerzos de investigación y también estimulará el desarrollo de nuevas y mejores formas de tratar y prevenir las enfermedades psiquiátricas.

* Christine Bear es profesora de la Facultad de Medicina, miembro de la Munk School of Global Journalism de la Universidad de Toronto.

Mitos sobre antibióticos todavía son muy comunes

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The Conversation

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