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Adultos Mayores

Cuidar a un familiar de la tercera edad, una tarea para la que pocos hispanos se sienten preparados

Solo 30% de los hispanos dice estar listo para asumir la responsabilidad de cuidar a sus seres queridos durante la vejez, según la más reciente encuesta de Associated Press y el Norc Center for Public Affairs Research de la Universidad de Chicago.
16 Sep 2016 – 4:48 PM EDT

"Llevaba a mi mamá a casa después de una cita con el médico cuando me dijo que quería una silla de ruedas, algo que había rechazado durante años. No para moverse alrededor de la casa, aclaró, sino para salir: una de esas modernas que se pueden doblar y llevar en el carro. En ese momento recordé la andadera que tuve cuando era muy pequeño, con la que aprendí a dar mis primeros pasos. La vida es un círculo sin fin", dice Gerardo Cárdenas, un mexicano residente de Chicago que cuida a su madre Sarah, de 88 años.

Como tiene osteoporosis, su movilidad es muy limitada. También tiene un corazón débil, pues padece de una arritmia que necesita controlar con una combinación de medicamentos. Su hijo es apenas uno de los 42 millones de estadounidenses —11% de ellos hispanos— que cuidan a un pariente o amigo durante su vejez. Uno de cada tres hogares hispanos incluye un cuidador.

El asunto está en que solo un tercio de aquellos familiares y amigos que consideran que en los próximos cinco años van a tener que asumir esa responsabilidad se siente realmente preparado para hacerlo. La cifra es resultado de un estudio realizado este año por la Associated Press y el Norc Center for Public Affairs Research de la Universidad de Chicago llamado “Expectativas y planificación para el cuidado a largo plazo entre los hispanos en Estados Unidos” que incluyó entrevistas en inglés y español a 1,698 estadounidenses mayores de 40 años en 50 estados, incluyendo una muestra representativa de 400 hispanos.


Qué tan listos se sienten los hispanos para cuidar a sus seres queridos en la vejez
FUENTE: Associated Press y el Norc Center for Public Affair Research de la Universidad de Chicago. | UNIVISION

Ha habido, sin embargo, una pequeña mejora en la sensación de preparación entre los hispanos desde el año pasado, cuando solo 15% dijo sentirse bastante listo para asumir la responsabilidad, explicó a Univision Noticias Daniel Malato, del Norc Center for Public Affair Research.

Lo que trae consigo ser un cuidador

El temor de no estar listo para convertirse en un cuidador no es infundado. Las exigencias que recaen sobre los cuidadores suelen ser muy grandes, lo que los vuelve muy vulnerables al estrés y la tensión, especialmente si la persona de la que se están haciendo cargo tiene varios problemas de salud.


Investigadores de The Ohio State University, tienen más de una década, estudiando cómo el sistema inmunológico de los cuidadores puede debilitarse al punto de predisponerlos a contraer enfermedades, un efecto que puede durar hasta tres años después de que terminaran sus responsabilidades como cuidadores.


Se sabe que cerca de la mitad de aquellos que cuidan a un ser querido, lo hacen de alguien que tiene serias enfermedades mentales o Alzheimer, además severas limitaciones físicas. En un estudio reciente de AARP, 80% de los cónyuges que se ocupan de alguien con cinco o más condiciones médicas reportó no tener tiempo para sí mismos, en comparación con el 23% reportado por aquellos que cuidan a alguien con una o dos condiciones.

"Ser responsable del cuidado de un adulto mayor puede ser una experiencia muy gratificante, pero también puede ser agotador. Como cuidadores, damos y damos, por lo que no debería ser una sorpresa cuando nos fundimos de agotamiento", escribe Amy Goyer, autora del libro Juggling Life, Work, and Caregiving.

La culpa, añade Goyer, es una compañera constante. “Nos sentimos culpables cuando no estamos con aquellos que cuidamos porque estamos trabajando, cuidando de nosotros mismos, o pasando tiempo con otras personas. Inherentemente, además, el cuidado es un proceso de pérdida. Cuando nuestros seres queridos necesitan apoyo, nunca es por una buena razón. Incluso si es temporal, significa que están experimentando cambios que les impiden ser completamente independientes”, dice.

Qué hacen los cuidadores

Es común que los adultos mayores necesiten ayuda con las tareas del hogar como la limpieza, clasificación del correo, pago de facturas y reparaciones. También que requieran que alguien los lleve a hacer las compras, a actividades, o a las casas de amigos y parientes.


Un importante rol de los cuidadores es proveer asistencia con las tareas médicas y de enfermería, incluyendo la administración de medicamentos. Más de la mitad de los cuidadores, según un estudio de la University of Massachusetts en Boston, realizan actividades como cuidar de heridas, dar inyecciones, asistir en el tratamiento de la incontinencia y ayudar con la investigación de las condiciones de salud y las opciones de tratamiento.

Otro papel clave es proporcionar apoyo y compañía. Hacer frente a las frustraciones y ansiedades que las personas de tercera edad experimentan cuando sus capacidades se empiezan a ver afectadas. También ayudarlos a resolver problemas legales y financieros, que les permitan vivir la vejez con más tranquilidad.

Cómo prepararse mejor para ser un cuidador

Muchas personas esperan a que suceda una crisis para hablar con los adultos mayores de su vida sobre los valores y preferencias, deseos de cuidados de salud o detalles financieros. Sin embargo, aguardar hasta que un accidente, caída o diagnóstico serio tengan lugar, puede ocasionar que muchas de las decisiones importantes se tomen de manera precipitada. Hablar temprano y frecuentemente para aclarar las expectativas es fundamental.


Es de vital importancia organizar una red de parientes, amigos y personas de la comunidad con quienes el adulto mayor pueda contar y estar en comunicación con los médicos y proveedores de servicios de salud, para saber dónde el adulto mayor podría requerir mayor ayuda.

Existen numerosos grupos de apoyo para cuidadores, que pueden brindar ideas del tipo de situaciones que se pueden presentar como el National Alliance for Caregiving, Caring.com y The Alzheimer’s Association.

Otra cosa que se puede hacer por anticipado es adaptar la casa donde vive la persona, en especial para prevenir caídas que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en español) afectan cada año a 2.8 millones de personas mayores, que deben ser tratadas en salas de emergencia.

Algunos pequeños cambios pueden ser suficientes para disminuir los riesgos, como incorporar barras de apoyo dentro y fuera de la bañera, instalar asientos en la ducha, deshacerse de cosas con las que se podría tropezar y asegurarse de que la casa tenga suficiente luz.

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