Reino Unido expulsa 23 diplomáticos rusos luego de considerar culpable al gobierno de Putin del intento de asesinato de un exespía

Theresa May señaló a Moscú tras el envenamiento de Serguéi Skripal y su hija y dio una semana para que salgan los diplomáticos. Además anunció la suspensión de los "altos contactos bilaterales planeados" y la cancelación de la presencia de miembros del gobierno británico y la familia real en el Mundial de fútbol Rusia 2018.

Theresa May, la primera ministra británica, consideró que Rusia es "culpable" del intento de asesinato de un exespía ruso en territorio inglés y ordenó la expulsión de 23 diplomáticos, el mayor número de los últimos 30 años. May dio un plazo de una semana para abanonar el país a los que calificó como "agentes de los servicios secretos encubiertos".

Este profundo deterioro de las relaciones entre Londres y Moscú se produce luego que Sergei Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, fueran envenenados con un agente nervioso a principios de marzo. Los dos fueron inconscientes en un centro comercial en Salisbury, ciudad a unas 90 millas (145 km) al suroeste de Londres.

Skripal es un exmilitar de inteligencia ruso que fue sentenciado en 2006 a 13 años de prisión en Moscú por trabajar como espía para el MI6, el servicio secreto de Reino Unido.

En una declaración ante el Parlamento, la jefa del Ejecutivo británico consideró que Rusia ha reaccionado "con un completo desprecio" ante la "gravedad" del incidente ocurrido el pasado día 4, pese a que este país les ofreció una "oportunidad" de que proporcionaran una explicación. May se refería al ultimátum dado por su gobierno para que Moscú diera explicaciones, un ofrecimiento que fue ignorado por Rusia.

May lamentó que el presidente ruso "haya elegido actuar así" y acusó a Moscú de ser el responsable del gran deterioro de las relaciones entre los dos países. "Muchos de nosotros miramos la Rusia post-soviética con esperanza. Queríamos una mejor relación y es una tragedia que el presidente Putin haya decidido actuar así", recalcó May.

Además de la expulsión de los diplomáticos, Londres tomó ya sus primeras medidas contra Rusia: la suspensión de los "altos contactos bilaterales planeados" y la cancelación de la presencia de miembros del gobierno británico y la familia real en el Mundial de fútbol Rusia 2018.

En su declaración, la líder conservadora lamentó que el Kremlin haya dado una versión "creíble" sobre lo sucedido y reprochó que no haya explicado el porqué "cuenta con un programa de armamento químico contraviniendo la legislación internacional".

Controles a rusos

El incidente en Salisbury representa "un uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido", según May, que anunció que este Gobierno incrementará el número de controles a ciudadanos rusos que vengan al país.

Además, anunció que Londres congelará " los activos del Estado ruso donde sea que exista evidencia de que podrían ser empleados para amenazar la vida o propiedad de ciudadanos o residentes en el Reino Unido".

May ha pedido también al Consejo Nacional de Seguridad, en un encuentro celebrado este miércoles, que acuerde " medidas inmediatas para desmantelar la red de espionaje rusa en el Reino Unido" y ha cancelado la invitación cursada al ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, a este país.

"Un acto hostil", según Rusia

La reacción de Moscú no se hizo esperar. La embajada rusa en Londres criticó duramente las medidas tomadas por May.

"Consideramos este acto hostil como totalmente inaceptable, injustificado y corto de miras", dijo la embajada en un comunicado.

El martes, el Kremlin negó su participación en el intento de asesinato del exespía. " Rusia es inocente y está dispuesta a cooperar" en la pesquisa, se defendió de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cuando explicó que "hemos exigido con una nota oficial acceder a esta sustancia y (...) a todos los hechos de la investigación porque una de las víctimas es la ciudadana rusa Yulia Skripal".

Cientos de agentes y militares siguen trabajando en Salisbury a fin de investigar los hechos e identificar a los responsables del ataque.

Hasta 36 personas, además del exagente y su hija, han sido atendidas hasta ahora por servicios médicos por posible exposición al agente nervioso, todos ellos sin síntomas aparentes, excepto el policía Nick Bailey, que continúa grave, aunque su estado ha mejorado en las últimas horas.

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