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Relaciones Internacionales

Panamá crea una comisión de la verdad para investigar la invasión estadounidense

Más de un cuarto de siglo después de la invasión sigue siendo desconocida la cifra exacta de muertos. La comisión intentará desclasificar documentos estadounidenses.
22 Jul 2016 – 11:17 AM EDT

El gobierno de Panamá ha creado una comisión para investigar la invasión estadounidense de 1989 que derrocó al dictador militar Manuel Noriega.

La comisión tiene la tarea de descubrir con exactitud cuántas personas murieron durante la operación e identificarlas. También evaluará si los familiares de las víctimas merecen compensación.

"Panamá está intentando curar sus heridas", dijo la vicepresidenta del país y ministra de Asuntos Exteriores, Isabel de Saint Malo. "No puede haber reconciliación si no se conoce la verdad", agregó, señalando que nunca ha habido un informe oficial sobre la invasión del 20 de diciembre de 1989.

Las cifras estimadas del número de muertos han variado ampliamente, desde 200 hasta varios miles. La investigación más completa hasta el momento, realizada por el grupo estadounidense Médicos por los Derechos Humanos, dijo que hubo al menos 302 civiles muertos, y hasta 3,000 heridos.

Veintitrés militares estadounidenses murieron, varios como consecuencia de fuego amigo, al igual que 150 combatientes panameños.


La invasión, cuyo nombre en clave era "Operación Causa Justa", fue elogiada durante años por las autoridades panameñas como el fin de la dictadura militar, en lugar de una tragedia sangrienta. Pero el año pasado el presidente Juan Carlos Varela firmó una orden ejecutiva declarando el 20 de diciembre como Día de Reflexión Nacional y ordenó que la bandera nacional ondee a media asta.

A pesar de los esfuerzos legales, muy pocos panameños recibieron una compensación por la pérdida de sus seres queridos.

"Estas comisiones pueden ser una forma productiva de sanar viejas heridas y permitirle a la sociedad avanzar segura de la verdad y tal vez incluso de que se hizo justicia sobre el pasado", dijo Gabriel Marcella, exdirector de Estudios Americanos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, y exasesor del Comandante en Jefe del Comando Sur de Estados Unidos en Panamá.

En El Salvador y Guatemala las comisiones de la verdad contribuyeron a la reconciliación de las fuerzas políticas opuestas después de las guerras civiles de la década de 1980. Otros países, como España, Italia y Argentina han optado por no reabrir viejas heridas.

Los esfuerzos para garantizar la compensación para las víctimas en Panamá no tuvieron éxito, en gran medida debido a los estrechos vínculos entre Washington y el gobierno panameño instaurado después de la invasión. Poco después de la invasión, el Congreso estadounidense aprobó un paquete de ayuda de 500 millones de dólares para Panamá, pero gran parte del mismo estaba destinada a ayudar a reestructurar su deuda externa.

Se reservó el dinero para darles hogar a 2,500 panameños que perdieron sus casas en el incendio que se extendió por el céntrico vecindario de El Chorrillo, que colindaba con el cuartel general de Noriega.

"Éste ha sido un tema políticamente sensible que ya tiene algunos años", dijo Orlando J. Pérez, un experto en Panamá de la Millersville University en Pennsylvania. Previamente, otra Comisión de la Verdad en Panamá solamente analizó las víctimas del régimen militar antes de la invasión, añadió.

No quedó claro inmediatamente si se le pediría a Estados Unidos que cooperara con los cinco miembros de la comisión, en su mayoría personas de la vida civil bien conocidas, entre ellas un respetado activista de los derechos humanos, un exministro, un abogado y un académico. "Invitamos a cualquier persona que tenga información, ya sea extranjera o panameña, a reunirse con nosotros", dijo Juan Planells, jefe de la comisión.



El Departamento de Estado no respondió a una solicitud de comentarios.

Panamá ha dicho que le pediría al gobierno estadounidense desclasificar los archivos relacionados con la invasión.

" Cualquier cosa que ayude a las familias de las víctimas a superar la situación es buena y probablemente esto se debió haber hecho hace mucho tiempo, pero tengo dudas de que se de a conocer mucha información nueva más allá de lo que ya sabemos", dijo Pérez. "Creo que es abrumadora la evidencia de que el número de muertes fue más cercano a la cifra de 500 que a la de miles que algunos han alegado. En cuanto a las compensaciones, dudo mucho que Estados Unidos vaya a ofrecerlas y por lo tanto tendrán que venir del gobierno de Panamá".

La invasión involucró a 27,000 soldados estadounidenses y más de 300 aviones y tuvo un rápido éxito en la captura de todos los objetivos estratégicos en Panamá. A Noriega no le quedó más remedio que ocultarse, mientras que un gobierno civil tomaba el poder. Algunos han cuestionado si el uso excesivo de la fuerza contra el débil ejército de Noriega contribuyó al número de muertos. También hay dudas sobre las acciones de algunos soldados estadounidenses que abrieron fuego contra víctimas inocentes en la confusión ocurrida durante el ataque a gran escala antes del amanecer dirigido por la 82 División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos.

"Hallamos que la conducta de las fuerzas estadounidenses durante los combates no respetó importantes compromisos consagrados en la Convención de Ginebra en lo que respecta al tratamiento de civiles", concluyó un informe de mayo de 1990 del grupo de derechos humanos Americas Watch. "En especial, las fuerzas estadounidenses violaron su deber siempre presente de minimizar el daño a la población civil en algunos de los campos de batalla más importantes", afirmaba.

El gobierno de Estados Unidos defendió la actuación de sus tropas en Panamá, diciendo que la operación militar se "limitaba a lo que era necesario y proporcionado, y se diseñó específicamente para minimizar (en lo posible) las lesiones y la pérdida de civiles y de propiedades civiles."

En virtud de la Ley de Reclamación por Agravios contra Extranjeros, está prohibida la compensación por daños "derivados directa o indirectamente de un acto del ejército de Estados Unidos en combate."

Después de refugiarse en la embajada del Vaticano, Noriega finalmente se rindió a las fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 1990 y fue juzgado en Miami por delitos relacionados con las drogas.

Ahora ya con 83 años, permanece en prisión en Panamá por haber ordenado la desaparición de disidentes durante su gobierno de 1983 a 1989.


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