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Psicología

¿Tu hijo cree en Santa Claus? No temas mentirle y alimentar la magia

La fantasía no es dañina. Al contrario: está asociada con una serie de resultados de desarrollo positivos. Y descubrir la verdad detrás del personaje simplemente es parte del proceso natural de crecer.
24 Dic 2018 – 9:31 AM EST

La Navidad es una época mágica del año, especialmente para los niños. Pero entre los elaborados montajes del duende del estante (Elf on the Shelf) y las evasivas ante las preguntas de los hijos sobre Santa Claus, los padres a menudo se preguntan cuánta parte de esa magia depende de ellos.

Muchos se preocupan por si deberían alentar la creencia de sus hijos en la realidad física de Santa o por el impacto potencial de mentirles y reflexionan sobre qué harán cuando sus hijos se den cuenta de que han sido "engañados".

Tengan la seguridad, padres, de que no depende de ustedes. De hecho , el mejor enfoque consiste en apoyar a sus hijos mientras lo resuelven por sí mismos. Lo harán y no será tan malo como creen.

Como científica del desarrollo, paso la mayor parte de mi tiempo investigando la confianza de los niños. Me interesa cómo se desarrolla la confianza y qué sucede cuando esta se rompe. Durante la temporada de vacaciones navideñas, paso mucho tiempo pensando en Santa.

Como orgullosa tía de tres niños menores de 4 años, mis reflexiones sobre Santa han cobrado un nuevo significado. Pero, a diferencia de muchos padres, veo el desarrollo de una creencia en la existencia física de Santa –y el eventual derrumbe de los mitos– como logros impresionantes que se deben celebrar, no temer.

La investigación en el campo de la psicología del desarrollo sugiere que tales creencias fantásticas no son realmente dañinas, sino que se asocian con una serie de resultados de desarrollo positivos: desde el ejercicio de 'habilidades de razonamiento contrafácticas' necesarias para la innovación humana, para impulsar el desarrollo emocional.

Cuestión de magia

La gran mayoría de los niños creerá en Santa Claus en algún momento. Mientras que muchos niños aprenden estas creencias en casa, el apoyo cultural a Santa es tan fuerte que los niños en hogares que no respaldan activamente el mito a veces lo darán por cierto.

Sin embargo, a pesar de la impresionante estrategia de mercadeo de Santa, la mayoría de los niños abandonará sus creencias a la edad de 8 años. Aunque muchos padres temen esta transición, es una parte inevitable del crecimiento.


Santa posee una mezcla de cualidades mundanas y mágicas. Es un hombre alegre vestido de rojo con una barba como nevada. También vuela con la ayuda de renos, visita a todos los niños del mundo en una sola noche y sabe si te has portado bien o mal.

Con la edad, el pensamiento de un niño se desarrolla hasta el punto en que comienza a notar que Santa hace cosas mágicas que los objetos físicos no pueden. Este nuevo conocimiento es evidente en los tipos de preguntas que hacen los niños.

Los niños más pequeños a menudo están interesados en los detalles generales sobre Santa, como: “¿Dónde vive?” Los niños mayores son más propensos a cuestionar las extraordinarias habilidades de Santa: "¿Cómo se mueve por todo el mundo en una sola noche?".

¿Alentar el mito?

Reconocer estas preguntas desafiantes por lo que son –el desarrollo cognitivo en acción– puede liberar a algunos padres de la carga de la creencia.

Si tu objetivo es ampliar la creencia de su hijo en la realidad física de Santa, puedes responder a las preguntas con explicaciones o pruebas plausibles. Aquí es donde NORAD, el rastreador en línea que muestra el progreso de Santa Claus alrededor del mundo en Nochebuena, puede ser útil.


Si por el contrario quieres dejar que tu hijo tome la iniciativa, puedes simplemente devolverle la pregunta, lo que le permitirá a tu hijo dar explicaciones: “No sé, ¿cómo crees que vuela el trineo?”.

Finalmente, si crees que es el momento de guiar a su hijo hacia la comprensión común que los adultos tienen de Santa como una entrañable figura de fantasía, puedes proporcionar evidencia y explicaciones diferentes y no confirmadas.

Mi mito de Santa fue destrozado poco después del descubrimiento de las etiquetas de los regalos de Santa en el bolsillo de la bata de mi madre. Independientemente de la estrategia que elijas, es inevitable que eventualmente la evidencia contra Santa sea abrumadora y la creencia se vuelva insostenible.

Mentiras con buenas intenciones

Si eliges extender la creencia de tu hijo en Santa Claus y tu hijo se da cuenta de que lo has engañado, ¿cómo responderán?

Probablemente bastante bien. En un estudio que examinó la reacción de los niños ante el descubrimiento de la verdad acerca de Santa Claus, los padres generalmente tomaron la noticia mucho más duro que sus hijos, quienes realmente asumieron positivamente el descubrimiento.


¿Y por qué no? Santa es una de las innumerables cosas que los niños aprenden a través del testimonio de los demás. Debido a que confiamos en los demás por mucho de lo que sabemos, los humanos estamos sorprendentemente bien equipados para la tarea. Evalúan tanto la fuente como el contenido de la información que han recibido, a la luz de su conocimiento existente y su memoria de interacciones pasadas con la fuente.

Esto significa que, cuando se compara toda la información confiable que los padres comparten con sus hijos sobre sus vidas, es altamente improbable que una sola mentira cause un daño irreparable.

Los niños también están descubriendo la verdad sobre Santa al mismo tiempo que están empezando a comprender que algunas mentiras, como las mentiras sobre Santa, se cuentan con buenas intenciones.

¿Santa para los regalos pequeños?

Creer en seres imposibles como Santa es un tipo especial de magia disponible solo para niños.

La investigación sugiere que las creencias fantásticas se asocian con una serie de resultados de desarrollo positivos. Por lo tanto, si tu hijo todavía es un creyente, eres libre de proteger esa creencia.

A medida que crezca, especialmente si hay hermanos menores en la casa, hay maneras creativas de mantener la experiencia de Santa positiva, incluso después de que su creencia en la realidad física de Santa haya sido abandonada.

Finalmente, recuerda siempre: a medida que los niños van descubriendo cómo funciona realmente el mundo, van a ir mirando a las personas y a las cosas que los rodean en busca de pruebas.

Puede ser una buena idea dar obsequios modestos de parte de Santa Claus y guardar los más grandes para los padres, porque no importa cuál sea el ingreso familiar, cada niño merece sentirse amado por Santa la mañana de Navidad.


*Kristen Dunfield es profesora asistente de Psicología de la Universidad de Concordia


The Conversation


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