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El destino nos alcanzó: probamos la I-Pace, la primera camioneta eléctrica de Jaguar

Con una tonelada de potencia disponible en todo momento el primer auto eléctrico de Jaguar llega rompiendo paradigmas y buscando cambiar percepciones.
25 Jul 2018 – 4:21 PM EDT

Jaguar sabe lo que hace. Cuando diseñó la nueva I-Pace, su primer vehículo eléctrico, no solo le dio una autonomía práctica para la vida real de 240 millas por carga de batería, el lujo y el diseño elegante que se espera de un vehículo de esa marca y 394 caballos de fuerza, potencia más que suficiente para renovar sus créditos deportivos. También le dio forma de camioneta, el tipo de vehículo que los compradores de automóviles en todo el mundo han favorecido en los últimos años. En el papel la nueva I-Pace luce como el vehículo del futuro, pero lo que queríamos saber es cómo funciona en un escenario real.

Nos trasladamos al hermoso Algarve portugués donde nos esperaba la línea completa I-Pace para su evaluación. Ese territorio, lleno de increíbles vías en una topografía muy diversa adornada con increíbles paisajes y un clima ideal, es también el hogar de una fantástica pista de carreras. Eventualmente tendríamos oportunidad de poner la nueva I-Pace a prueba en todos estos espacios.

Esta es la nueva Jaguar I-Pace

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Poder eléctrico.

Entre la superlujosa I-Pace HSE First Edition, la intermedia SE y la deportiva I-Pace S, la diferencia radica en el equipamiento y la apariencia, ya que todas las versiones de la I-Pace comparten el mismo tren motriz. Y es en ese tren motriz eléctrico donde radica la genialidad de este modelo. Dos motores eléctricos de imán permanente, cada uno instalado en cada eje de ruedas, le proporcionan tracción integral, y más importante aún, unas brutales 512 lbs-pie de torque disponibles desde el instante en que se aprieta el acelerador. Esta es una característica que da una gratificante sensación de poder inmediato pero que también requiere de cierto ajuste mental, prudencia y buen juicio. Todas las versiones de la I-Pace son capaces de acelerar de 0 a 60 millas por hora en solo 4.5 segundos.


Todo este portento eléctrico es alimentado por una batería de iones de litio de 90 kWh que pesa 1,300 libras y ocupa la superficie del suelo del compartimiento de pasajeros, dándole estabilidad y firmeza de marcha a la camioneta. Pero es en este mismo atributo donde radica la principal desventaja de la I-Pace, una falta atribuible más a la infraestructura de recarga para autos eléctricos que el auto mismo. En un cargador de 50kW, el más potente prevalente en la infraestructura actual, una batería vacía puede recuperar el 80% de su carga en unos interminables 85 minutos mientras que en un enchufe hogareño el auto tarda 13 horas en cargar la batería completamente. La I-Pace puede recibir un cargador de 100 kW, y le deseamos buena suerte a quien trate de conseguir uno de esos. En todo caso, estas son inconveniencias de las que los compradores de autos eléctricos están totalmente conscientes y con las que están dispuestos a vivir.

Cabina adelantada.

El equipo de diseño de Jaguar aprovechó la ausencia de un motor delantero para alargar la cabina hacia delante, colocando la base de las columnas delanteras sobre el arco de las ruedas, las cuales en sí mismas fueron empujadas hacia los extremos laterales del vehículo. Este truco, que en diseño automotriz se llama cabina adelantada o ‘cab forward’, permite aumentar el espacio interior de un vehículo sin aumentar su tamaño total. La cabina de la I-Pace es sorprendentemente voluminosa y no podemos dejar de preguntarnos por qué Tesla no hizo lo mismo con sus sedanes, desaprovechando una ventaja obvia e inherente a la arquitectura de los autos eléctricos. De hecho, la cabina del Jaguar I-Pace es más generosa en espacio que camionetas con dimensiones externas similares y al igual que en los modelos de Tesla, la vestigial trompa alberga un cubículo de carga el cual complementa al espacioso maletero y a una generosa provisión de cuchitriles interiores.


Poder del futuro, lujo tradicional.

El interior de la I-Pace es un lugar hermoso y lleno de detalles que recuerdan que estamos en la presencia de un vehículo extraordinario tanto en lujos como en tecnología. Es difícil serle indiferente a primera vista. Asientos de cueros con costuras contrastantes, hermosas maderas o acabados en fibra de carbono y una infinidad de apliques el aluminio liso y tallado adornan una cabina cuyo diseño es moderno sin ser raro. Para los más ecológicos, y estamos seguros que van a sobrar entre los clientes de la I-Pace, Jaguar ofrece asientos cubiertos en tela creada por el fabricante danés de textiles Kvadrat.

La cabina de la I-Pace tiene un sabor sorprendentemente tradicional para un vehículo eléctrico, acentuado por el hecho de que normalmente los fabricantes de vehículos eléctricos tienden a diferenciarlos visualmente de los autos con motores de combustión interna. El panel de instrumentos, aunque moderno y orientado al conductor retiene la distribución clásica de sus componentes con los instrumentos, es este caso totalmente digitales, frente al conductor y una pantalla de usos múltiples de 10 pulgadas sensible al tacto situada en el centro del tablero, exactamente a lo que los compradores potenciales de la I-Pace está acostumbrados. Una tercera pantalla, (la que muestra los instrumentos sería la primera) de 5.5 pulgadas está colocada directamente debajo de la pantalla principal y aunque también es multiusos, es fácil ver como la mayoría de los conductores la usarán principalmente como control del sistema climático para lo que parece ideal por su tamaño y situación. Los sistemas computarizados de la I-Pace pueden ser actualizados vía wifi sin necesidad de acudir al concesionario. Como ya es de esperar en un vehículo moderno de lujo la tecnología está presente en una gran cantidad de los aspectos de la I-Pace. Su conectividad extrema permite pre-acondicionar la cabina antes de un viaje a través de una aplicación remota en el smartphone, ofrecer conectividad a través de un punto WiFi 4G dentro del vehículo e interacción con dispositivos como Alexa y otros sistemas conectables en el hogar.

Manejo.

La verdadera sorpresa de la I-Pace es un manejo asombrosamente tradicional y competente. Su maniobrabilidad controlada y predecible, dos atributos deseables en una camioneta de 5 pasajeros, hace un gran trabajo gerenciando la gran cantidad de potencia disponible a toda instancia. La posición de la batería en el suelo del vehículo y una separación del asfalto similar de la de un automóvil regular resultan en un centro de gravedad bajo que provee estabilidad, y en consecuencia también seguridad. La suspensión de aire puede subir en vehículo dos pulgadas para labores todoterreno, o bajarlo 0.4 pulgadas para mejorar su aerodinámica en manejo a velocidad a fin de tomar la máxima ventaja posible de un ejemplar coeficiente aerodinámico de 0.29. Como es de esperar, la I-Pace también está equipada con la batería usual de sistemas de ayuda a la conducción, de seguridad activa y de protección pasiva.

Si alguna palabra describe exactamente la sensación de manejo general que transmite la I-Pace, esa es aplomo. Uno de los elementos que contribuye más a esa percepción es la desaceleración regenerativa de energía inmediata que se siente al levantar el pie del acelerador y que hace posible manejar a la I-Pace con un solo pedal a menos que haga falta dar un frenazo. Para eso afortunadamente aún existe un pedal de freno el cual se siente natural y nunca, aun manejando en pista, se resintió ni mostró modulación excesiva.


Y hablando de pistas, Jaguar sintió la confianza suficiente como para dejarnos dar unas vueltas en el joven Circuito Internacional del Algarve, también conocido como el Circuito Portimao, inaugurado hace solo 10 años y que es utilizado en una gran variedad de eventos de la serie Le Mans, Serie GP2 y pruebas de Fórmula 1. Allí probamos la versión Sport en la que nos sentimos seguros y con confianza para explorar los límites del vehículo, aunque lo más importante en términos prácticos es lo que no sentimos y eso fue ninguna degradación de la potencia del vehículo. El modelo que probamos en la pista estaba equipado con rines de 20 pulgadas que proporcionaban más aplomo aún a la marcha en sacrificio de algo de suavidad.

Jaguar ni pide ni necesita excusas por el funcionamiento de la I-Pace, lo cual no solo es un logro para el fabricante, sino que le proporciona una tonelada de credibilidad al futuro mismo del auto eléctrico. Un futuro al favor del cual no podemos dejar de apostar.

La I-Pace es construida por Magna Steyr en la ciudad austriaca de Graz, en la misma fábrica donde se construye la Mercedes-Benz G-Class y donde proximamente se construirán el Toyota Supra y el BMW Z4. Los precios iniciales para las tres versiones son de 69,500 dólares para la I-Pace S, 78,850 dólares para la I-Pace SE y 80,500 dólares para la I-Pace HSE. Las primeras Jaguar I-Pace 2019 comenzarán a llegar a los concesionarios de la marca en Estados Unidos en el segundo semestre de 2018.


* Jaguar corrió con nuestros gastos de viaje hasta Faro en Portugal, así con los gastos de alojamiento y comida mientras duró la prueba del vehículo.


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