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Trump vs. Amazon: analizamos las medias verdades del presidente, quien sigue atacando al gigante del comercio en internet

No es la primera vez que el mandatario se enfrenta a la compañía de Jeff Bezos, quien además es dueño del diario The Washington Post, muy crítico de la gestión del presidente republicano.
29 Mar 2018 – 01:20 PM EDT
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Jeff Bezos, CEO de Amazon, y el presidente Donald Trump. Crédito: Gertty Images

Este jueves el presidente Donald Trump tuiteó una vez más sobre Amazon, una empresa hacia donde ha dirigido su artillería últimamente por supuestamente competir amparada en varios privilegios que le dan ventajas comparativas.

No es la primera vez que el mandatario se enfrenta a la compañía de Jeff Bezos, el hombre más rico del planeta de acuerdo con la clasificación que hace la revista Forbes, quien además es dueño del diario 'The Washington Post', muy crítico de la gestión del republicano.

En días pasados el medio digital 'Axios' publicó una nota donde habla de la supuesta obsesión de Trump con el gigante del comercio electrónico, especialmente por la forma en que paga impuestos y usa el servicio postal del estado.

Tras ese reportaje las acciones del gigante de comercio en internet cayeron drásticamente, lo que genera temores sobre el impacto que esta guerra de palabras de Trump pueda tener en el comportamiento económico de la empresa.

En todo casi el tuit de Trump esta mañana plantea serias imprecisiones sobre la verdadera posición de Amazon en el mercado estadounidense. A continuación analizamos lo escrito por el presidente.


“He manifestado mis preocupaciones sobre Amazon mucho antes de la Elección. A diferencia de otros, ellos pagan poco o ningún impuesto a gobiernos estatales y locales, usan nuestro Sistema Postal como su Muchacho de Mandados (causando tremendas pérdidas a EEUU) y están sacando miles de comercios del negocio”.

En este mensaje lo único exacto es que la obsesión del presidente con Amazon es de vieja data, al menos desde el 7 de diciembre de 2015, en vísperas del arranque de las primarias por la nominación presidencial del Partido Republicano, cuando escribió contra Amazon y Bezos en un tuit en el que arremetía contra The Washington Post, diario que es propiedad de Bezos.

“He manifestado mis preocupaciones sobre Amazon mucho antes de la Elección”

Hasta aquel tuit de diciembre de 2015, Trump se había referido a Amazon para promocionar su lirbo de 2011 “Time to get tough. Making America No. 1 again” (que en 2015 fue reeditado con el subtítulo ‘Making America great again’ para que coincidiera con su lema de campaña). También alabó el éxito de ventas de libros de gente como la exportavoz de la Casa Blanca de George Bush Dana Perino o el presentador conservador de radio Rush Limbaugh. En ningún momento se quejó sobre cómo las librerías podían estar perdiendo frente a la competencia de Amazon o cómo la empresa no pagaba impuestos sobre ganancias generadas por la venta de su obra. En la campaña de 2016 no volvió a referirse al gigante comercial hasta que llegó a la Casa Blanca. Desde entonces ha dedicado 10 tuits contra Amazon, aunque en realidad han sido ataques en paralelo contra The Washington Post. Muchos analistas consideran que la ira presidencial va dirigida en realidad contra el diario capitalino que, junto a The New York Times, ha mantenido la presión sobre la Casa Blanca y desenterrado información que ha llevado a la caída de gente cercana a Trump (como su asesor de defensa nacional Michael Flynn o su ex jefe de campaña Paul Manafort, por citar solo dos de los más relevantes)

“A diferencia de otros, ellos pagan poco o ningún impuesto a gobiernos estatales y locales”

La acusación del presidente no tiene bases. Hasta hace poco tiempo, Amazony el resto de las empresas de comercio por internet, tenían el atractivo de ofrecer precios menores que las tiendas tradicionales porque no cobraban impuestos a las ventas, pero eso cambió. Ahora la empresa paga impuestos federales y cobra los impuestos a las ventas locales y estatales en 46 estados de EEUU (Alaska, Delaware, Montana, New Hampshire y Oregon no tienen ese tipo de tasas). Según su declaración del 2016, Amazon pagó 412 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales. Además, la compañía paga impuestos por las propiedades que maneja en estados donde iene centros de almacenamiento y distribución. Sin embargo, Amazon sigue siendo sujeto de críticas por no colectar los impuestos cuando se trata de ventas de terceros que usan su plataforma para comercializar sus productos, algo que representa cerca de la tercera parte de sus ventas. Amazon y otros sitios se amparan en una decisión de la Corte Suprema de 1992 que impide que los estados cobren impuestos a las transacciones que hacen compañías que no tienen propiedades o empleados en sus estados. Esas diferencias podrían eliminarse si el Congreso adopta la Ley de Mercado Justo para forzar a los negocios online a cumplir con las mismas leyes que los comercios tradicionales, una legislación que por cierto cuenta con el respaldo de Amazon.

Ahora bien, Amazon, como toda empresa, aprovecha los recovecos legales para reducir su cargaa impositva. Algo de lo que el ahora presidente se ufanó en repatidas ocasiones durante la campaña electoral, cuando autoalababa su sagacidad empresarial precisamente diciendo que aprovechaba todo hueco legal para pagar menos impuestos. Cuánto sigue siendo un misterio porque Trump sigue sin presentar sus declaraciones.

“Usan nuestro Sistema Postal como su Muchacho de Mandados (causando tremendas pérdidas a los EEUU)”

El Servicio Postal de EEUU (USPS, por sus siglas en inglés) tiene un buen negocio con Amazon, no como parece sugerir el presidente. De hecho, el sistema de distribución de paquetería es una de las ramas más prósperas del correo, que entre 2016 y 2017 creció casi 12% en sus ganancias. El correo estadounidense es una operación deficitaria con pérdidas de casi 2,700 millones de dólares en 2017, pero su problema no surge de que cobre “barato” a Amazon (o a cualquiera que use su sistema de envíos) sino los altos costos de mano de obra y las obligaciones financieras que tiene producto de una legislación que lo fuerza a destinar grandes sumas al sistema de salud y retiro de sus empleados. En el negocio de los envíos de paquetes, USPS es una empresa que debe competir con grandes como Fedex o UPS y por tanto debe ofrecer tarifas atractivas a sus clientes, sean grandes o pequeños. Esos acuerdos han sido criticados por sindicatos que consideran que son demasiado favorables a las empresas. El servicio postal despacha millones de paquetes de Amazon, aunque no todos los que distribuye el gigante comercial. Un estudio de Citigroup del año pasado sugería que el precio promedio por paquete que cobra USPS (no solo a Amazon) debería ser dólar y medio mayor. Sin embargo, ese estudio fue hecho para analizar un mercado en el que participan clientes de Citigroup.

“Están sacando miles de comercios del negocio”

El comercio electrónico, del cual Amazon es su símbolo más potente, es considerado como el responsable de los cambios en los patrones de compras de millones de personas que han hecho que las tiendas físicas y los centros comerciales hayan perdido relativa importancia. Grandes librerías o cadenas de electrodomésticos han desaparecido en la última década, supuestamente por su incapacidad de competir en el nuevo ambiente comercial. Sin embargo, hay gigantes como Walmart, Target y otras grandes cadenas que han logrado establecer exitosas operaciones electrónicas, por lo que parte de la responsabilidad de la desaparición de las tiendas tradicionales puede recaer más en un tema de administración y adaptación que de competencia desleal. De hecho, el pequeño negocio de barrio se ve amenazado desde mucho antes de la irrupción de las ventas online, acosado por las grandes firmas que por sus capacidades de compra pueden vender a precios muy por debajo del promedio. Las pequeñas librerías se vieron llevadas casi al borde la extinción por las grandes cadenas como Barnes and Nobles o la desaparecida Borders. Hoy, algunas de esas firmas se quejan de que Amazon los está sacando del cuadro. Así de terrible es el competido mundo de los negocios, y el Trump empresario debería saberlo. Por otras parte, aunque esté en proceso de transformación, el comercio físico con seguridad no está del todo muerto. Si así fuera Amazon no habría invertido 14,000 millones de dólares el año pasado para comprar las 450 tiendas de supermercados Whole Foods. Además está estableciendo centros de recogida, especies de mini tiendas, en algunos de esos mismos centros comerciales que algunos presagian que van a desaparecer.

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