Tras la tragedia de Charlottesville, la madre que perdió a su hija sigue su lucha contra el supremacismo

Su hija Heather Heyer falleció el 12 de agosto del año pasado cuando un supuesto simpatizante nazi embistió con su auto a un grupo de manifestantes que rechazaban la presencia de supremacistas blancos en la ciudad. Tras su muerte, ella asumió la labor de denunciar los movimientos racistas.
11 Ago 2018 – 10:39 AM EDT

Hace un año, Susan Bro tuvo la dolorosa tarea de hablar en el funeral de su hija Heather Heyer, la activista que unos días antes, el 12 de agosto, murió atropellada por un supuesto simpatizante nazi que estrelló su auto contra un grupo de personas que protestaban la presencia de grupos supremacistas y ultranacionalistas blancos en Charlottesville, Virginia.

Ese día, con un aplomo poco común en un padre que ha visto a su hijo encontrar la muerte de manera tan insensata y violenta, Bro recordó a Heather y dejó una advertencia

“Trataron de matar a mi hija para silenciarla, pero ¿adivinen qué? La acaban de magnificar”, dijo Bro a los asistentes al funeral y les explicó que uno de los mensajes favoritos de su hija en redes sociales era: "Si no estás indignado, no estás prestando atención".

"Ella prestó atención e hizo que muchos de nosotros prestáramos atención (...) Quiero que esto se extienda, no quiero que esto muera, esto es solo el comienzo del legado de Heather", dijo hablando de su desaparecida hija, una asistente legal de 32 años muy apasionada por los temas de justicia social y muy crítica de la discriminación contra los afro estadounidenses que veía a diario en la pequeña ciudad de Virginia.

Un año después, Bro se encarga que otros presten atención y ese legado no muera al frente de la fundación que lleva el nombre de su hija, una organización dedicada a dar asistencia educativa a personas que quieran cursar carreras relacionadas con desarrollo social y la transformación no violente del país, como abogados, trabajadores sociales, o maestros.


Bro trabaja todos los días en los mismos espacios donde su fallecida hija se desempeñaba como asistente legal, en una oficina del centro de la ciudad, no muy lejos de donde murió Heather, en una calle que ahora lleva su nombre.

“No solo voy a hablar y hablar fuerte y frecuentemente. Me voy a asegurar que otras personas hablen”, dijo Bro en una entrevista esta semana con la radio pública nacional NPR.

“Ellos le quitaron el testigo de la mano. Bueno, yo lo recogí y no solo voy a correr con ese testigo sino que le voy pasando pequeños testigos a cuanta gente pueda”

La fundación reportó ingresos por 117,000 dólares en 2017, producto de donaciones hechas tras los eventos en Charlottesville y hasta ahora ha entregado tres becas por su cuenta y otras cinco en conjunto con otra fundación.


Mientras atiende la fundación, Bro dedica tiempo a asistir a las audiencias en la corte al hombre acusado de atropellar a Heyer y causar heridas a decenas de otros manifestantes el trágico día.

“Una parte de mí desea que todo fuera un mal sueño. Que el país no está tan dividido, que las vidas negras realmente han sido tratadas como si importaran. Que Heather está aquí”.

Susan Bro grabó un testimonio para StoryCorps, una organización sin fines de lucro que se dedica a recolectar y grabar historias personales de gente común para crear un registro oral de la vida en EEUU que se archiva en la Biblioteca del Congreso en Washington DC.

En su pieza habla con el jefe de su hija Alfred Wilson, cofundador de la fundación Heather Heyer, sobre cómo ha llevado el dolor de pérdida en el año que ha pasado.

“Para mí, el duelo es como estar en un océano poco profundo, con el agua hasta las rodillas. Cada tanto, una ola me baña. Y entonces me permito llorar y estar realmente triste mientras esa ola está allí, pero sé que se irá. Y eso es lo que me ayuda”, dice Bro.

En fotos: Así fue el violento atropello durante una marcha de supremacistas blancos en Charlottesville

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