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Obama entra en campaña para impulsar a los demócratas con miras al 2018

La aparición del presidente en la vida política, la primera vez desde que dejó la presidencia en enero, será en Nueva Jersey y Virginia, donde abogará por los candidatos de su partido a esas gobernaciones.
19 Oct 2017 – 12:13 PM EDT

Parece normal que cuando en Washington hay un presidente que rompe con las tradiciones políticas, también haya un expresidente que se salga del molde de compartimiento considerado hasta ahora normal para quienes dejan la Casa Blanca.

No es muy normal que un expresidente salga a hacer campaña a meses de haber dejado el cargo. Pero este jueves Barack Obama vuelve al ruedo electoral para poner su alta popularidad dentro y fuera del Partido Demócrata al servicio de los candidatos de su partido a las gobernaciones de Virginia y Nueva Jersey.

Las actividades proselitistas del expresidente, las primeras desde que dejó la presidencia en enero, empezarán por la tarde en Nueva Jersey, donde hablará con los voluntarios de la campaña de Phil Murphy, el demócrata que aspira a suceder al actual gobernador republicano Chris Christie.

Luego, Obama irá a Richmond, Virginia, para participar un evento de la campaña del demócrata Ralph Northam para gobernador de ese estado que gobierna su compañero de partido Terry McAuliffe.

Virginia y New Jersey realizan siempre elecciones al año siguiente de las presidenciales. En ambos estados hay límites a la reelección, lo que impide a Christie y McAuliffe aspirar a un nuevo término al frente de sus gobernaciones.

Obama ha aparecido en eventos de menor relevancia este año, pero en esta ocasión el exmandatario seguirá sus esfuerzos de campaña con miras a las elecciones parlamentarias de medio término que se realizarán en 2018.

Está previsto que a fines de mes Obama esté en Chicago en la primera cumbre de liderazgo de la Fundación Obama, en la que participarán líderes del mundo entero de esferas como la políticas, las artes y el deporte.

En agosto, Obama hizo una sorpresiva aparición de última hora en las elecciones de la alcaldía de St Petersburg, Florida, para evitar la derrota del alcalde demócrata Rick Kriseman, quien finalmente logró pasar a segunda vuelta en nviembre. En aquella oportunidad Obama no hizo una aparición pública sino que abogó por en un comunicado.

Efecto trump

Puede decirse que Obama no ha desaparecido completamente de la vida pública, en gran parte por la constante referencia que hace a su gobierno el actual presidente Donald Trump, quien se ha empeñado en desmontar gran parte del legado del demócrata, desde la ley de salud u Obamacare, hasta la Acción Diferida para Menores Inmigrantes o DACA.

De hecho, cuando en septiembre pasado el presidente Trump derogó el decreto con el que se creó DACA en 2014, Obama cumplió su promesa de salir en defensa de una política que consideraba que protegía a un sector de la población que solo conoce a EEUU como su país y calificar de "cruel" la decisión de acabarla.

Obama y Trump tienen una inusual relación sucesor-antecesor para las costumbres políticas estadounidenses, donde los presidentes suelen retirarse y no cuestionar las políticas del mandatario de turno, independientemente que compartan visiones ideológicas.

Cuando Obama reemplazó a George W. Bush en la Casa Blanca, este desmanteló la polémica estrategia antiterrorista que llevó a las guerras en Afganistán e Irak y criticó prácticas como el establecimiento de la prisión militar en Guantánamo.

Sin embargo, Obama nunca personalizó en su predecesor lo que consideraba políticas fallidas. Por su parte Bush tomó varios años antes de opinar sobre el trabajo del gobierno demócrata porque, como dijo en varias oportunidades, no quería hacerle el trabajo más difícil de lo que él sabía que era.

Con Trump todas las costumbres de Washington se han visto alteradas y, en su dinámica de campaña electoral permanente en la que luce embarcado el mandatario, arremete frecuente y duramente contra su antecesor y hasta contra la perdedora candidata demócrata, Hilary Clinton.

Un reciente estudio de NBC/Wall Street indica que el 51% de los estadounidenses tiene una opinión positiva de Obama, frente a un 35% que lo ven negativamente. Exactamente lo inverso que la misma encuesta arrojaba para Trump: 36% positivo contra 52% negativa.

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