"No soy racista": Trump se ve obligado a defenderse de la polémica por los 'lugares de mierda'... horas antes del día de Martin Luther King

Este lunes EEUU celebra el día de Martin Luther King, un festivo en el que se conmemora el cumpleaños del mítico luchador contra la discriminación racial. Unas horas antes, el presidente del país se ve obligado a justificarse tras la polémica por los "lugares de mierda".

Jueves: el presidente de los EE UU se refiere a Haití, El Salvador y varios países africanos como " sitios de mierda" ( shithole, en inglés) en una reunión bipartidista en la que se discuten políticas migratorias y pide que se traigan al país más noruegos, según varios testigos presentes. La ONU muestra su rechazo y Haití pide explicaciones.

Domingo: el presidente de los EE UU dice "No soy racista" a un grupo de periodistas en West Palm Beach, después de que un reportero de Florida le pregunte directamente si lo es. "Soy la persona menos racista que has entrevistado", añade.

Lunes: un país en el que ocurren cosas como que el presidente se vea obligado a defenderse diciendo que no es racista celebra el día de Martin Luther King, un festivo en el que se conmemora el cumpleaños del mítico luchador contra la discriminación racial.

Las declaraciones de este domingo, que alimentan aún más la polémica de los últimos días sobre la ideología del presidente, ocurrieron en un breve encuentro con la prensa a la salida de una cena con Kevin McCarthy en West Palm Beach.

DACA y la cuenta atrás

Trump también se refirió al cierre del gobierno ("No sé si habrá un shutdown, no debería haberlo"), que sucederá si demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo para aprobar el presupuesto antes del viernes, cuando vence el plazo para hacerlo. Este acuerdo está condicionado a la inmigración, concretamente encontrar una solución para el programa DACA, que protege a algunos inmigrantes traídos a Estados Unidos de niños.

Fuentes demócratas dijeron este domingo a Univision Noticias que confiaban en alcanzar un acuerdo antes del viernes, a pesar del fracaso de las conversaciones la semana pasada y los presuntos comentarios racistas del mandatario.

Ante la prensa, dijo que estaba "listo, dispuesto y capacitado" para un acuerdo sobre DACA aunque los demócratas "no quieran ayudar a las personas con DACA". Unas horas antes, a través de su cuenta de Twitter ya había dicho que el programa “probablemente está muerto porque los demócratas realmente no lo quieren, solo quieren dialogar y quitar los recursos que nuestras fuerzas militares tanto necesitan”.


En el centro de la disputa se encuentra el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), creado por el presidente Barack Obama para amparar de la deportación a cientos de miles de inmigrantes jóvenes conocidos como “dreamers”. Trump, que ha adoptado una postura estricta contra la inmigración ilegal, anunció el año pasado que pondría fin al programa a menos de que el Congreso presente antes de marzo una iniciativa para una solución.

Los republicanos y los demócratas tienen fuertes diferencias sobre la financiación del gobierno, y las negociaciones se complicaron después de que los demócratas -cuyos votos son necesarios para aprobar la iniciativa de gastos gubernamentales- insistieran en que el tema de la inmigración fuera incluido. La financiación del gobierno expira el viernes en la noche si antes no se llega a un acuerdo, y algunas áreas gubernamentales comenzarán a paralizarse.

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