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Melania Trump visita inesperadamente un centro de detención para "ver de cerca" lo que está pasando

La primera dama aterrizó esta mañana en McAllen, Texas para conocer la realidad de los niños que son llevado a los centros de detención. Sin embargo, el lugar que visitó acoge igual niños que llegan a la frontera no acompañados así como niños que han sido separados de sus padres forzosamente, dos realidades muy diferentes.
21 Jun 2018 – 1:48 PM EDT

En una visita inesperada la primera dama viajó esta mañana en McAllen, Texas, para visitar un centro de detención de niños inmigrantes. La inusual presencia de Melania Trump, siempre tan distante de los asuntos del gobierno, llega justo un día después de que su esposo, el presidente Donald Trump, firmara una orden ejecutiva para que se detenga la separación de familias en la frontera, resultado que, según fuentes de la Casa Blanca, se produjo en parte por la presión que ejerció Melania sobre el mandatario.

La primera dama sostuvo una conversación abierta con los directores de las diferentes áreas del centro de detención en donde se encuentran actualmente 55 niños, muchos de los cuales son menores que han llegado a Estados Unidos sin sus padres o sin ningún familiar que los acompañe.

“Quiero agradecerles por su gran trabajo, compasión en estos difíciles días, quiero conocer este centro y quiero saber cómo ayudar para reunir a estos niños con sus familias lo mas fácil y rápido posible”, dijo la primera dama que luego, en ausencia de las cámaras, se reunió con algunos menores del centro.

Melania Trump increpó a los representantes del centro de detención sobre cuáles eran las condiciones mentales y físicas en las que llegaban los niños, aunque la pregunta no especificó si se estaba refiriendo a los niños que llegan sin acompañante y son llevados por las patrullas fronterizas al centro, o los niños que había sido separados las últimas semanas de sus padres en la frontera después de operar la política de ‘Tolerancia cero’ del gobierno.


“La mayoría de los niños que recibimos son guatemaltecos, cuando llegan no saben en dónde están o si esto solo hace parte del viaje duro que llevan teniendo. Así que las veinticuatro primeras horas son cruciales para nosotros”, dijo una de las responsables del centro quien añadió “tratamos de mantenerlos calmados, de que sepan que se encuentran en un ambiente seguro y que no tienen por qué preocuparse”. La gran mayoría de los niños que están en este centro de detención tienen entre los 12 y los 17 años.

La primera dama también lanzó una pregunta sobre cuánto era el tiempo máximo que pasan los pequeños en este centro antes de ser reunidos con sus familias, a lo que el equipo contestó que “entre 42 y 45 días”. Ella respondió con un simple “eso es maravilloso”, muy al estilo de su marido.

Sin embargo, la pregunta de nuevo no especificó a qué casos se estaban refiriendo, porque no es comparable el proceso por el que debe pasar un menor que no tiene un adulto a su cargo y que en tanto ha llegado al país solo, a un menor que entró con su madre o su padre y que por ser detenidos en la frontera por las nuevas disposiciones legales tuvieron que forzosamente separarlos.

Justamente, dentro de los cambios migratorios introducidos por la administración Trump se define a un 'niño no acompañado' como a un menor extranjero que no ha cumplido los 18 años, que no tiene un padre o tutor legal en Estados Unidos y que tampoco cuenta en el país con una persona que le proporcione cuidado y custodia física.


En ese caso, el dato de una reunificación familiar del menor con algún familiar en 42 o 45 días no es alarmante, porque como lo explicaron los mismos representantes, hay que encontrar un familiar que efectivamente esté relacionado con el menor y que tenga cómo sostenerlos. Pero si el caso es completamente diferente y se refiere a esos más de 2,000 niños que han sido recientemente separados de sus padres en la frontera, 45 días puede ser una eternidad, sobre todo teniendo en cuenta que, como lo especificaron los trabajadores en la rueda de prensa, los menores hablan dos veces por semana con sus padres detenidos.

Así, quizás la pretensión de la primera dama de obtener en este viaje la posibilidad de “ver lo que es real, ver de cerca lo que ha visto en televisión y tener una visión realista de lo que está pasando”, como lo explicó su vocera de prensa en un breve comunicado antes de la visita, no se vaya a poder cumplir a cabalidad. La realidad que está viendo la primera dama es una mezcla de niños que han pasado por dos situaciones muy diferentes.

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