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Ex jefe de campaña de Trump enfrenta posibilidad de ir a la cárcel por influenciar a testigos

Paul Manafort es acusado por el fiscal especial Robert Mueller de violar los términos de su libertad bajo fianza al ponerse en contacto con testigos en su caso por fraude y delitos fiscales.
4 Jun 2018 – 09:33 PM EDT
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Manafort es el único acusado en el marco de la investigación del Rusiagate que se ha declarado inocente. Crédito: AP

Fiscales federales presentaron este lunes una acusación contra Paul Manafort, ex jefe de campaña de Trump, por intentar influenciar a testigos en su caso por fraude y delitos fiscales enmarcado en la investigación que intenta determinar si hubo coordinación entre la campaña del presidente y Rusia para afectar los resultados de las elecciones que ganó en noviembre de 2016.

En los documentos de la corte, los fiscales que trabajan para Robert Mueller indican que Manafort intentó contactar a testigos vía telefónica y a través de mensajes encriptados.

Los fiscales señalaron que eso es una violación a su libertad condicional en momentos en que Manafort espera juicio. Por ello pidieron al juez federal del caso que revise los términos de su libertad bajo fianza o que la revoque completamente, lo que lo enviaría a prisión mientras se inicia el proceso judicial.

Un testigo, según indicó el agente del FBI Brock Domin, dijo que Manafort intentó comunicarse con él para decirle cómo debía responder a la forma en que el acusado lleva a cabo su cabildeo en Washington DC para influenciar a políticos.


El pasado mes de febrero, Manafort se declaró inocente ante un juzgado del Distrito de Columbia de cargos de fraude bancario, delitos fiscales y lavado de dinero presentados por el fiscal especial Robert Mueller. El juez federal fijó el inicio del juicio para el 17 de septiembre en Washington.

Manafort es el único de los 19 acusados por Mueller -13 de ellos rusos- que sigue defendiendo su inocencia. Sin embargo, las acusaciones que enfrenta no están vinculadas a la investigación que se adelanta por la intervención rusa en los comicios y el papel que pudo jugar la campaña republicana que llevó a Trump a la Casa Blanca.

El ex jefe de campaña de Trump es acusado de lavar 30 millones de dólares, que depositó en cuentas en EEUU sin pagar impuestos, para luego derrocharlos en una vida llena de lujos, según detalla la acusación presentada por los fiscales del caso.

El exasesor también enfrenta acusaciones similares en una corte de Alexandria, en Virginia, ante la que deberá comparecer el próximo viernes para responder otros 18 cargos, entre ellos fraude bancario, presentar declaraciones de impuestos falsas y ocultar cuentas extranjeras para evadir impuestos.

En la corte de Washington Manafort enfrentará una docena de cargos que fueron presentados en octubre pasado, un expediente que compartía con su socio y exasistente durante la campaña, Rick Gates.

Se trata de delitos por conspiración para defraudar a Estados Unidos al no declarar decenas de millones de dólares en 2006 obtenidos durante su trabajo como asesores para una organización política en Ucrania con vínculos con el gobierno ruso.

Algunos observadores han afirmado que estas acusaciones judiciales paralelas al Rusiagate son parte de las presiones que lleva a cabo el fiscal Mueller para que tanto Manafort como Gates negocien algún tipo de acuerdo extrajudicial a cambio de colaborar en la investigación que busca determinar si hubo colusión entre la campaña republicana y Rusia para influenciar en las elecciones.
Manafort apenas estuvo cuatro meses como jefe de campaña de Trump, cargo que dejó en agosto de 2016 cuando se descubrieron datos ocultos sobre su trabajo como asesor político en Ucrania entre 2012 y 2014.

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