Un boricua vigila el manglar de nutrias y cocodrilos más grande del hemisferio occidental

Conoce a Pedro Ramos, el superintendente puertorriqueño del Parque Nacional de los Everglades
5 Sep 2016 – 11:45 AM EDT

En un área de Florida que se expande por más de 2,300 millas cuadradas (6,100 kilómetros cuadrados) se ubica el manglar de nutrias, manatíes y cocodrilos más grande del hemisferio occidental.

Se trata del Parque Nacional de los Everglades; el denominado ‘paraíso subtropical más importante de Norteamérica’.

Allí confluye una enorme diversidad de especies de agua dulce y también de agua salada. Por ello es un espacio excepcional para la protección de especies amenazadas.

Los Everglades, que se traducen literalmente como las ‘ciénagas eternas’, fueron nombrado como Patrimonio de la Humanidad en 1979, Reserva de la Biosfera en 1976 y un Humedal de Reconocimiento Internacional en 1987 y es el único lugar del mundo en el que aligátores y cocodrilos coexisten naturalmente.

El boricua Pedro Ramos, es el único superintendente hispano del Servicio de Parques Nacionales de EEUU y se siente profundamente privilegiado por ello. El oficial se ocupa de gestionar el terreno y de supervisar a todos los empleados que trabajan en el para conservar la joya más valiosa del sur de Florida.

Ramos nació y se crió en Puerto Rico pero se fue de la isla en 1985 cuando se graduó de secundaria; se vino a EEUU para estudiar en la Universidad de Massachussetts en Armhers.

Cuando se graduó de esta, el puertorriqueño empezó a trabajar para el Servicio de Parque Nacionales en el 2000. Desde el 2001 hasta el 2015 estuvo en Big Cypress National Preserve, el cual se encuentra al oeste del parque donde actualmente trabaja.

“Es el mayor proyecto de restauración de los ecosistemas en la historia del mundo”, afirmó el experto.

“Cuando vi los Everglades, me enamoré del lugar. Yo realmente siento que esta es mi casa, y me siento identificado con la increíble riqueza del sur de la Florida”, agregó.

El área natural está bordeada al sur por los Cayos de Florida y el Golfo de México y al este por Miami, Homestead y Florida City.

Desde esas ciudades se puede llegar en auto, pero la mejor manera de navegar y ver todos los pantanales es usando un hidrodeslizador, también llamados ‘airboats’.

Estos funcionan con ventiladores que usan el aire como propulsor para que el barco ‘patine’ sobre el agua y así no usen motores que matan a criaturas protegidas. Toda embarcación motorizada está prohibida en el parque.


Pedro contó a Univisión que desde que el agua dulce que naturalmente desembocaba en las ciénagas se desvió para la agricultura y otro s fines urbanos, muchas especies de aves y mamíferos se han visto afectadas, entre ellas la pantera de Florida.

“Estamos preocupados por lo rápido que se ha estado metiendo el agua de mar en zonas donde antes era salobre,” comentó. “La salinidad del agua afecta a las especies que viven en este agua, por lo que la restauración es sumamente importante.”

El superintendente admitió que uno de sus mejores momentos desde que empezó a trabajar en el parque fue cuando se adentró a las profundidades de las marismas y vio cachorros de panteras floridenses. “Tocar a esas crías tan jóvenes y tiernas pero a la misma vez tan vulnerables me estremeció y me hizo darme cuenta de lo importante que era trabajar duro para protegerlas.”

También le encanta el trabajo que hace por que no sabe lo que va a pasar de un día para otro. “Es una labor muy dinámica y nunca me aburro,” concluyó.


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