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Por qué la vida en la Tierra sería insostenible sin los huracanes y tifones

Científicos explican los beneficios asociados a las tormentas y el porqué sin ellas la temperatura global no estaría en equilibrio.
25 Ago 2017 – 2:06 PM EDT

Los huracanes y las tormentas tropicales por lo general son vistos como fuerzas destructivas de la naturaleza. Nos asustan, los tememos y los consideramos como desgracias pues destruyen paisajes y acaban con la vida de innumerables seres humanos a su paso.

Sin embargo, estos son fenómenos naturales necesarios para el planeta pues cumplen con la función vital e impostergable de -entre otras cosas- regular la temperatura global, explica a Univision el meteorólogo Anthony Reynés, del Servicio Nacional de Meteorología.

“Sin estos mecanismos atmosféricos, la vida en nuestro planeta no sería posible”, detalla. Reynés asegura que, aunque nunca es deseable el impacto que puede ocasionar en las zonas donde toca tierra, hay al menos cuatro beneficios climatológicos primordiales.

1. Funcionan como el radiador del planeta
En las áreas del Trópico, cerca del Ecuador, a veces se acumula un exceso de energía o de calor. Los huracanes cumplen con la tarea de redistribuir ese calor excesivo hacia las zonas polares que, evidentemente, carecen de este.

“Es por eso que le decimos que los huracanes son como el radiador de la madre naturaleza, un sistema de enfriamiento, tal cómo lo hace el radiador del carro que dispersa el calor del motor”, detalla Reynés.

2. Favorece lluvias en zonas donde no llovería en ese momento del año
Los huracanes son capaces de desatar más de 2,4 billones de galones (9 billones de litros) de lluvia al día. Por eso, “estos pueden proporcionar unas precipitaciones benéficas y en ciertos casos hasta tienen el potencial de terminar sequías”, explica a Univision el doctor en Ciencias Ambientales Phil Klotzbach de la Universidad Estatal de Colorado.

Esto ocurre porque los huracanes son capaces de llevar o traer mucha humedad excesiva a lugares donde no la iban a tener durante ese periodo del año. Por el comportamiento de los vientos ellos pueden burlar las barreras naturales en ciertos lugares, como las montañas, y llevar hasta allí más humedad.

“En Baja California Sur sólo llueve gracias a la presencia de ciclones tropicales ya que casi no cuenta con fenómenos locales y frontales, es decir, en ellos la actividad local es prácticamente inexistente y no alcanzan a llegar los frentes fríos que bajan del Polo Norte”, afirma el científico mexicano José Raynal.

Aunque se informó que en la Sierra Nevada de Colombia llovió y hasta nevó, ni Reynés ni Klotzbach afirman que haya una relación directa, pero no descartan que pueda haber contribuido de alguna forma.

3. Contribuye a la limpieza de ríos
El paso de un huracán provoca lluvias torrenciales que provoca escorrentías y, al hacer que los ríos y quebradas se desborden, estos cuerpos de agua expulsan la basura que tienen acumulada en su interior.

Las fuertes lluvias también contribuyen a ‘recargar’ los mantos acuíferos. Según Peter Ortner, de la Universidad de Miami, “el viento permite que en una zona donde se acumula materia orgánica y sedimentos se despeja, permitiendo la normal circulación del agua”.

4. Favorece la renovación del bosque
Con sus vientos superiores a las 75 millas por hora, el paso de un huracán por el bosque ayuda a derribar los árboles viejos y débiles para darle paso a los árboles nuevos y más fuertes.

“Los huracanes pueden realizar la misma función de limpieza que tienen también los incendios forestales en el mantenimiento de las condiciones necesarias para la existencia de bosques costeros sanos”, afirma el experto Timothy Schott, meteorólogo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

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