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Nueva York y California desafían a Trump al anunciar que continuarán sus planes contra el cambio climático

Los gobernadores Jerry Brown, de California, y Andrew Cuomo, de Nueva York, indicaron que el decreto firmado este martes por el presidente que desmantela muchas regulaciones ambientales "es profundamente erróneo y hace caso omiso de la ciencia básica".
29 Mar 2017 – 3:34 AM EDT

Los gobernadores de California y Nueva York dijeron el martes que proseguirán con sus agresivas políticas contra el cambio climático pese al decreto del presidente Donald Trump que busca dar un impulso a la industria del carbón al desmantelar regulaciones ambientales de la administración anterior.

Los gobernadores demócratas Jerry Brown, de California, y Andrew Cuomo, de Nueva York, indicaron en un comunicado conjunto que ayudarán a ocupar el vacío provocado por la decisión de Trump de deshacer el plan para frenar el calentamiento global que promulgó su predecesor, el presidente Barack Obama.

"Con o sin Washington, trabajaremos con nuestros socios de todo el mundo para combatir agresivamente el cambio climático y proteger nuestro futuro", escribieron los gobernadores.

El decreto de Trump va en contra de casi una decena de regulaciones de la era Obama en un esfuerzo por impulsar la producción local de combustibles fósiles. El mandatario republicano ha calificado en repetidas ocasiones las políticas climáticas de Obama como un ataque contra los trabajadores estadounidenses y contra la alicaída industria del carbón. Aseguró que con su decreto se recuperarán empleos.


Con su acción ejecutiva, Trump pidió revisar y reescribir las directrices del Plan de Energía Limpia de Obama, lanzado en 2015 con la meta de que Estados Unidos reduzca para 2030 en un 32 % las emisiones de carbono de las centrales eléctricas con respecto a los niveles de 2005.

Con ese plan, pieza fundamental de los esfuerzos de Obama contra el cambio climático y bloqueado provisionalmente por el Tribunal Supremo en febrero de 2016, el expresidente pretendía ir reemplazando las centrales eléctricas de carbón por plantas abastecidas con gas natural y energías limpias como la eólica o la solar.

Los gobernadores Brown y Cuomo dijeron que el retorno a la industria del carbón decretado por Trump "es profundamente erróneo y hace caso omiso de la ciencia básica".



California y Nueva York, en donde viven casi el 20% de los estadounidenses, se han embarcado en los esfuerzos más ambiciosos del país por reducir la cantidad de emanaciones a la atmósfera de gases que alteran el clima, fijándose objetivos más estrictos que los dispuestos por Obama y mismos que ha revertido Trump.

Ambos estados prometieron reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% por debajo de los niveles de 1990 antes de 2030, y en un 80% menos hacia 2050. También ordenaron que para 2030 la mitad de la electricidad que produzcan sus estados provenga de fuentes renovables.


Brown también firmó un comunicado por separado difundido por líderes políticos de la costa oeste, en el que describen al cambio climático como una de las mayores amenazas de la región debido a los incendios forestales, la acidificación de los océanos y la sequía.

"Afirmaremos nuestro propio liderazgo del siglo XXI y trazaremos un camino distinto", se indica en el comunicado firmado por los gobernadores de Oregon, Washington y California, así como los alcaldes de Los Ángeles, San Francisco, Oakland, Portland y Seattle.


Repudio de ecologistas e investigadores de medicina

También secundaron las críticas a la orden ejecutiva de Trump en materia ambiental, grupos ecologistas y de investigación médica que alertaron sobre el impacto negativo que tendrá para el clima y para los habitantes del planeta.

"Estamos profundamente decepcionados con la orden ejecutiva de Trump que protege a los contaminadores y no a la gente", dijo en una conferencia telefónica con la prensa Lyndsay Moseley Alexander, la vicepresidenta adjunta y directora de la campaña "Aire Sano" de la Asociación Americana del Pulmón.


Esta asociación es una de las más importantes de Estados Unidos en la prevención de las enfermedades de pulmón mediante investigaciones y actividades educativas.

Para Alexander, la decisión de Trump sobre el Plan de Energía Limpia supone "un paso hacia atrás" en los progresos para la salud de los estadounidenses.

"Durante décadas, nuestro país ha dependido de combustibles sucios como el carbón, el petróleo y el gas natural. La quema de estos combustibles ha producido contaminación en el aire y ha provocado ataques de asma y ataques cardíacos, ha causado cáncer y ha acortado vidas", aseguró.


El exvicepresidente Al Gore, uno de los más prominentes activistas de la lucha contra el cambio climático también reaccionó al decreto de Trump que tildó como "un paso equivocado", que no solo afectará al planeta completo sino a la economía.

"No importa cuán desalentadora puede ser esta orden ejecutiva, nosotros debemos, podemos y resolversemos esta crisis climática", aseguró Gore en un comunicado difundido por su cuenta de Twitter.

La decisión de Trump impactará especialmente en las comunidades con pocos recursos y en la minoría hispana, según afirmó Hilda Nucete, directora del programa "Protégete: nuestro aire, nuestra salud" del grupo Conservation Colorado, que ha liderado diferentes acciones en este estado del oeste del país.

"Las comunidades latinas están en mayor riesgo de sufrir los impactos de la contaminación del aire en su salud", dijo Nucete.

El enfado de los ecologistas y los grupos médicos contrastó con la alegría de trabajadores y mineros de la industria del carbón, que estuvieron presentes hoy en la firma del decreto.

El sector minero ha celebrado las medidas de Trump, pero los expertos advierten de que un aumento en la producción de carbón puede no ser sinónimo de nuevos empleos, dada la creciente mecanización.


El cambio climático en imágenes

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