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Las tres cosas que te ayudarán a sobrevivir un encuentro con un oso

Ante un encuentro cercano con uno de estos animales la diferencia entre sobrevivir para contarlo o morir está en tres cosas: la rapidez con que evalúes qué especie es el oso, que prestes atención a cuál es su actitud contigo y que decidas cómo vas a actuar. Esta información te ayudará a tomar esas decisiones de forma responsable.
27 Jun 2017 – 5:22 PM EDT

Si bien por regla general, la prevención es la mejora arma para evitar incidentes peligrosos en un entorno natural silvestre. Eso significa, mantener distancias prudentes, no sobresaltar a un animal salvaje inadvertido de tu presencia, evitar que se sienta acorralado y sobre todo, no enfurecer a una madre.

Así y todo, hay recomendaciones específicas para los diferentes animales y aquí te los detallamos.

Con los osos en general, la mejor apuesta es que tu presencia no les resulte sorpresiva, que sepan que te estás aproximando al área donde se encuentran. Así, el oso simplemente preferirá alejarse hacia otro sitio para no tener que lidiar contigo. Por eso, se recomienda siempre ser ruidoso cuando uno anda en su territorio -estar en grupo, conversar e incluso se venden cascabeles para amarrar a tu ropa para hacer algún nivel de bulla con simplemente andar -.

En caso de un encuentro, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EEUU recomienda que primero trates de evaluar qué tipo de animal es. Si estás de paseo o acampando, conviene informarse con antelación de cuáles osos son los que habitan la zona. Dos de los más comunes son los pardos y los osos negros.


Los osos negros ( Ursus americanus) son oscuros, miden de 60 a 100 cm de 1.2 a 2.1 metros (de 4 a 7 pies) cuando están parados y pesan entre 56 kg a 300 kg (de 125 a 660 lb). Tienen una mancha blanca en la garganta o en el pecho, una cabeza pequeña, una cara recta y garras cortas de color oscuro.

Por su parte, los osos pardos "grizzly" ( Ursus arctos horribilis) miden de 2.74 a 3.65 m (de 9 a 12 pies) y pesan alrededor de 250 o 450 kg (de 250 a 450 libras). Este destaca por su pelaje: tiene las puntas de color plateado de modo que parece que tiene "canas".

Si te encuentras cara a cara con una de estas bestias, primero debes quedarte quieto para ver la reacción del animal. Los expertos insisten que no debes correr ni darle la espalda, pues esto solo provocará que te persiga como si fueras una presa.

Recuerda ambas especies pueden correr más rápido y por más tiempo que tú y ambos también saben subirse a árboles, es su naturaleza.

En cualquiera de los casos, debes inicialmente quedarte quieto, hablar suavemente para que el animal detecte tu ‘calma’ (los expertos aseguran que esto también te ayudará a mantener dicha actitud), mientras miras a tu alrededor evaluando hacia donde puedes escapar o protegerte en caso de necesidad.

También en este momento debes asegurarte de no estar provocando más tensión involuntariamente. Por ejemplo, asegúrate de no tener acorralado al animal ni que estés entre una madre y su cría.

Si es así, lentamente y con desplazamiento hacia tus costados, elimina la amenaza. Así, le darás la oportunidad al animal a hacer su propia evaluación y ojalá, decidir marcharse y seguir con sus asuntos.

Si tienes comida, puede ser eso lo que lo atrajo, ante lo cual, lo mejor que puedes hacer es soltar toda comida que tengas y alejarte lentamente de ella.

Una vez que sabes que especie es esto es lo que sigue. Es muy diferente en cada caso:


Si es un oso pardo (como los grizzly) y continúa hacia ti, entonces debes hacerte el muerto. En ese caso, déjate el morral o la mochila puesta si tienes (así te protege) y tírate al piso boca abajo y con tus manos cubriéndote la nuca para proteger el cuello. Abre las piernas de forma firme para hacerle más difícil que te pueda voltear.

Solo si el ataque persiste por mucho tiempo, entonces debes cambiar de técnica: dejar de hacerte el muerto y defenderte tratando de golpear al oso en el rostro con lo que encuentres a mano: como piedras o ramas, coinciden el Servicio de Parques Nacionales de EEUU y Servicio Federal de Pesca y Vida Salvaje.

Si tu encuentro es con un oso negro, la prevención es la misma, pero a la hora de hallarte de frente a uno, debes reaccionar de forma diferente. No te hagas el muerto. Debes actuar agresivamente, dando pisotones y gritando, haciéndote ver grande para que te considere un equivalente y desanimarlo a acercarse más (ojo que esto no funciona con los osos pardos).

Si esto no funciona, trata de escapar del oso negro a un sitio seguro como un auto o una construcción. Si no tienes esta alternativa, debes confrontar al oso con cuanto objeto tengas a mano. Enfoca tus patadas y golpes en la zona del rostro, es preferible si tienes un objeto duro con qué defenderte.

Algunos expertos recomiendan tener un “repelente para osos”, es un material similar al gas pimienta que se utiliza para humanos pero que no les provoca daño a los osos, sólo los distrae. Según ellos, el uso de este puede darte tiempo para salir del área evitar el inminente ataque.


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