Exilio o muerte para el pingüino rey debido al cambio climático

Para que ellos y sus crías sobrevivan, estos animales necesitan una playa, un mar sin hielo y una fuente de alimentos abundante y cercana. Todas estas variables están cambiando muy rápidamente, lo que amenaza la continuidad de la especie.

El 70% de los 1,6 millones de parejas reproductoras de pingüinos rey del mundo seguramente se exiliarán de forma brusca o desaparecerán antes de fines de siglo, reportan los especialistas en un estudio publicado en Nature Climate Change.

Las poblaciones de este pingüino, de un tamaño un poco menor al emperador, viven en las islas subantárticas Crozet, Kerguelen y Príncipe Eduardo, en Tierra del Fuego, así como en las Malvinas.

Una parte crucial de su ciclo de vida consiste en cuidar, de forma alternada entre la madre y el padre, al huevo por 50 días y luego a la cría nacida por más de un año. Mientras uno resguarda a su cría, el otro busca comida para traerles a ambos. Para ello, necesitan una playa, un mar sin hielo y una fuente de alimentos abundante y cercana.

El cambio de temperaturas debido al cambio climático pone en riesgo esta etapa y por ende a la continuidad de la especie. Esto se debe a que el calentamiento global moviliza más al sur a los peces y pulpos de los que se alimentan pero las condiciones geofísicas del hábitat restringen su propia migración y resulta en viajes cada vez más largos para poder acceder a su comida.

De las alrededor de 1.6 millones de parejas reproductivas que componen la población de esta especie, se proyecta que el 49%, que se encuentra en las islas Crozet y Príncipe Eduardo, perderán su hábitat allí por completo. También un 21%, que se encuentra en Kerguelen, islas Malvinas y Tierra del Fuego, sufrirán de cambios drásticos a su hábitat debido al incremento en las distancias recorridas para buscar comida.

"Si no se toma ninguna medida para parar o limitar el calentamiento (...) la especie podría desaparecer en un futuro próximo", resumen a la AFP los tres principales autores del estudio, Robin Cristofari, Céline Le Bohec y Emiliano Trucchi.

Sin embargo los expertos aseguran que se podrían evitar cantidades significativas de pérdidas si las aves colonizarán la isla Bouvet y si la población creciera en las islas Heard y South Georgia ya que allí las condiciones para conseguir comida mejorarían.