En el Mar del Norte hay malas noticias para las ballenas minke

El ministro de Pesca de Noruega anunció que el país aumentará 28% la cuota anual de caza de ese cetáceo, alegando que su población no está en peligro.

En un intento por reavivar una industria que está en declive, Noruega anunció este martes su intención de aumentar un 28% su cuota anual de caza de ballenas minke llegando hasta los 1,278 ejemplares. Esta es una medida controvertida que revive la polémica sobre esta práctica en el mundo.

El ministro de Pesca, Per Sandberg, dijo en un comunicado oficial este martes: "Espero que la cuota y la fusión de zonas de pesca sean un buen punto de partida para una buena temporada para la industria ballenera". Hace varios años que los balleneros no alcanzan las cuotas establecidas por Oslo y el número de barcos dedicados a esta actividad se redujo.

Aunque existe un veto global contra la cacería de ballenas desde los años 80, Noruega e Islandia son los únicos países del mundo que la autorizan.

Aprovechando un vacío legal en la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, Noruega se ha opuesto a la moratoria de la captura de enormes cetáceos (de hasta rondan los 7 metros de longitud) y además, establece su propia cuota para el número de ballenas a cazar. El país escandinavo reanudó la caza de ballenas minke en 1993, considerando que sus existencias eran suficientemente grandes. Según Oslo, hay más de 100,000 minke en aguas noruegas.

Sus balleneros están autorizados a matar cierta cantidad de animales por razones comerciales. En el año 2000 la cuota era de 671 ballenas minke, pero esta ha subido. Ellos alegan que es una práctica tradicional y herencia cultural de sus antepasados. Dicen, además, que esta especie, la Balaenoptera acutorostrata, "es común y numerosa y por lo tanto, no está en riesgo".

Japón también las captura, asegurando que lo hace solo con fines científicos, aunque se ha comprobado que gran parte de la carne de estos mamíferos termina en los platos.


Falta de interés

No obstante, la caza de ballenas parece perder adeptos. Información que revela que el 90% de las ballenas de minke cazadas en Noruega son hembras con madurez reproductivo, ha hecho que antiguos defensores retiren su apoyo a esta actividad. Además, los defensores de los derechos de los animales aseguran que la caída en la demanda refleja la falta de interés de los consumidores en este producto.

Según ha reconocido el propio ministro Per Sandberg, el número de ballenas cazadas ha descendido históricamente porque cada vez hay menos demanda, en el 2015 se capturaron 660 y en el 2018, 432. Los profesionales de la caza de ballenas han dicho que estas cifras se deben a que las plantas procesadoras de carne de ballena carecen de capacidad y a los altos precios del combustible.

Los científicos evalúan si, debido al calentamiento global, las ballenas también buscan aguas más frías cada vez más lejanas a estas zonas de pesca lo que ha dificultado su captura.