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Estos avistamientos de ballenas tienen desconcertados a los científicos

Los cetáceos que se consideraban animales solitarios se congregaron en la costa suroeste de Sudáfrica, un comportamiento que sorprendió a investigadores de todo el mundo.
14 Mar 2017 – 11:11 PM EDT

Las ballenas jorobadas tienen sorprendidos a científicos de todo el mundo. No solo por su habitual belleza ni tampoco por su tamaño (miden hasta 17 metros de largo y pesan entre 30 y 50 toneladas), sino por un comportamiento atípico que fue registrado en Sudáfrica. Unas 200 de ellas fueron vistas y fotografiadas comiendo juntas en el suroeste de las costas de ese país, a cientos de kilómetros de su lugar natural en el Antártico.

La magnitud de esta agrupación resulta espectacular a simple vista, pero también plantea interrogantes para su comprensión y conservación, pues hasta ahora se creía que esta especie de ballena era predominantemente un animal solitario que solo se veía junto a otro animal en pocas ocasiones y que este era, generalmente, su ballenato.

¿Qué ocurrió diferente esta vez? ¿ Estuvimos siempre equivocados sobre los hábitos sociales de las ballenas jorobadas?

Una nueva investigación publicada esta semana en la revista PLOS ONE plantea esta pregunta y provoca la discusión internacional en busca de respuestas, que ellos reconocen aún no tener.

Las ballenas jorobadas pasan el verano en el Océano Antártico, alimentándose y creando sus reservas de grasa para el resto del año. Durante el invierno, estos mamíferos marinos se desplazan hacia regiones más calurosas donde dan a luz a sus ballenatos.

Como son mamíferos, necesitan consumir grandes cantidades de alimento diariamente. Esa alimentación consiste básicamente en kril, zooplancton y pequeños peces.

El equipo científico a cargo de la investigación realizó tres expediciones a los mares del hemisferio sur en los que observaron diferentes grupos que iban de las 20 a las 200 ballenas.

El estudio sugiere que ante las alteraciones que está sufriendo el océano, las ballenas jorobadas han desarrollado una nueva dinámica para alimentarse, una que nunca antes había sido registrada y que los investigadores definen como "frenética". Estas observaciones fueron hechas en 2011, 2014 y 2015.

"Nunca he visto nada así", dijo Ken Findlay, autor principal del estudio de la Universidad de Tecnología de la Península del Cabo en Sudáfrica. Findlay describe que se observó a las ballenas buceando verticalmente, girando fuertemente y realizando otras maniobras propias de su alimentación.

Además, el color de sus excrementos y el olor a pescado que fue expulsado por sus respiraderos también confirmó que se trataba de un rito de cacería y no de otro tipo de actividad. El análisis recién publicado sugiere además que hay alteraciones importantes en los periodos migratorios, pues los científicos registraron estos grupos a finales del verano en Sudáfrica, cuando normalmente migran a aguas antárticas para alimentarse.

Según los científicos, es probable que el cambio en su comportamiento sea consecuencia de las alteraciones en su hábitat natural o del clima, pero se requiere más investigación para confirmar exactamente en qué.

La primera alternativa es que esto ocurra como consecuencia de una alta concentración de la presa disponible en el Sistema de Benguela como camarones mantis. Una segunda posibilidad es que los recientes aumentos en el número de jorobadas están poniendo más presión sobre los suministros de alimentos, empujando a las ballenas a nuevos territorios de caza. La tercera hipótesis es que el número de ballenas ha aumentado, lo que les ha permitido retomar una antigua estrategia de caza utilizada en el pasado.

En las dos últimas décadas, el número de jorobadas ha aumentado rápidamente y a medida que las poblaciones de estas ballenas sigan recuperándose, no se descarta que empiecen a observarse patrones de comportamiento sociales que eran invisibles o habían dejado de ocurrir porque las poblaciones de esta especie eran mucho menores, sugieren los investigadores.

La mayoría de las poblaciones de ballenas jorobadas han sido retiradas de la lista de especies en peligro de extinción, en la que habían sido incluidas hace casi medio siglo (1960) cuando registraban un nivel históricamente bajo a causa de la caza.

Ese estatus, atribuido a los animales en peligro, no se justifica más para 9 de 14 poblaciones de cetáceos que existen en el mundo, como decidió la Agencia americana oceánica y atmosférica (NOAA).

Conocer cómo se alimentan estos animales no solo es una curiosidad científica o un espectáculo natural, sino que ofrece argumentos científicos para apoyar la generación de regulaciones que permitan protegerlos.


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