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A través de la aplicación “Háblame, bebé”, la lingüista Melissa Baralt pretende promover el bilingüismo y concienciar sobre su importancia en el desarrollo de los niños.

¿Qué significa la brecha de vocabulario entre niños hispanos?

¿Qué significa la brecha de vocabulario entre niños hispanos?

Los bebés de hogares acomodados están expuestos a 30 millones de palabras más que los de escasos recursos. Una profesora quiere combatir esa brecha en los niños hispanos con una aplicación que promueva el bilingüismo.

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A través de la aplicación “Háblame, bebé”, la lingüista Melissa Baralt pretende promover el bilingüismo y concienciar sobre su importancia en el desarrollo de los niños.

La brecha educativa también se manifiesta a través del acceso desigual al vocabulario, ese valioso conjunto de palabras que nos ayudan a interpretar el mundo.

Ya cuando tienen 3 años de edad, los niños de familias de clase media y alta están expuestos a 30 millones de palabras más que aquellos de hogares de bajos recursos que viven en el umbral de la pobreza.

Así lo concluyó un estudio de 1995 de los profesores Betty Hart y Todd Risley que puso de relieve cómo el estatus socioeconómico puede tener consecuencias en el ambiente de aprendizaje y el desarrollo de vocabulario de los niños.

Esa desventaja verbal y de habilidades cognoscitivas que proviene del rezago social puede llegar a predecir el éxito o el fracaso académico que tendrán esos niños, según una investigación del Departamento de Psicología de la Universidad de Stanford.

Investigaciones de esa naturaleza y los efectos que esa brecha de vocabulario tiene en el desarrollo cognoscitivo de los niños hispanos preocuparon a la profesora de lingüística de Florida International University (FIU), Melissa Baralt.

Según Baralt, esa brecha de 30 millones de palabras es a nivel general, independientemente del idioma o los idiomas a los que esté expuesto un niño.

“Sin embargo, puede ser aún peor para algunos niños cuyos padres creen que deben de abandonar su lengua de herencia y cambiar al inglés”, sostiene la investigadora que se especializa en ramas como la adquisición de un segundo idioma y educación bilingüe.

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¿Pero cómo es que ocurre esta brecha lingüística?

A los niños de familias de bajos recursos no les hablan tanto como a los de niños de familias de familias acomodadas, detalla Baralt.

Ese poco contacto con el lenguaje toma otros matices entre muchos niños hispanos en Estados Unidos.

“Muchos papás hispanos o cuidadores hispanos creen que solamente deben usar inglés en este país. La brecha de vocabulario entonces puede ser aún peor para los bebés hispanos porque no están tan expuestos a las propiedades críticas de una lengua nativa”, menciona Baralt.

Su preocupación desembocó en la búsqueda de más información y así descubrió que las aplicaciones móviles pueden promover el aumento del vocabulario en los niños si estas incluyen un tiempo para hablar.

Ello le dio forma a su deseo de crear la aplicación “Háblame, bebé”, una idea que la Administración de Recursos y Servicios de Salud de Estados Unidos eligió como una de diez ganadores del reto “Bridging the Word Gap Challenge” (“Cerrando la brecha de palabras”).

¿Cuál era el reto? Académicos debían desarrollar soluciones a través de la tecnología al problema de la brecha de vocabulario entre niños de familias de bajos recursos económicos.

La aplicación que Baralt desarrollará junto a las investigadoras Ashley Darcy Mahoney, de Emory University, y Natalie Brito, de Columbia University, pretende seguir el progreso del vocabulario de los niños e incluir una herramienta que siga el tiempo de conversación en español e inglés. De igual modo, los padres podrán monitorear la evolución de las palabras en distintas etapas del desarrollo del bebé.

Baralt debe iniciar este verano un estudio piloto con familias hispanas en Miami y espera lanzar la aplicación en un año.

Defensa por el bilingüismo

Baralt quiso enfocar su proyecto en los beneficios del bilingüismo en el desarrollo lingüístico y sus ventajas cognitivas en niños hispanos.

“Los bebés necesitan que les hablemos para que desarrollen el idioma y su vocabulario. Y los papás hispanos están en una posición privilegiada porque pueden darles a sus hijos el regalo de bilingüismo”, explica.

Como resalta Baralt, los niños que hablan dos lenguas tienen funciones ejecutivas más avanzadas –aquellas que ayudan que el cerebro organice la información para actuar y resolver problemas–, mejor capacidad metalingüística y tienen perspectivas más democráticas porque aceptan mejor las diferencias lingüísticas, léxicas y hasta culturales.

La aplicación “Háblame, bebé” busca entonces promover el bilingüismo y reducir la brecha de vocabulario entre niños hispanos.

El espíritu de la aplicación, ante todo, es evitar que por asimilación cultural el español quede relegado como lengua materna y romper con los mitos de que la enseñanza de dos idiomas atrasa el desarrollo de un niño.

“Con abandonar la lengua de herencia”, finaliza Baralt, “no solo les estamos privando a que adquieran su lengua materna, sino también a que el cerebro ejercite el cambio diario de un idioma al otro, el cual tiene enormes efectos positivos en el lóbulo prefrontal”.

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