Vamos a luchar por un futuro con igualdad

“El derecho a tener armas no es más importante que el derecho a la vida de los miles de hombres y mujeres que han muerto a manos de la violencia armada”.
Opinión
Directora de Comunicaciones de Latino Victory Project
2016-06-15T14:51:50-04:00


Como latina gay, estoy acostumbrada a mantenerme alerta y a la defensiva porque sé que sin importar en donde me encuentre, en cualquier momento alguien puede atentar contra mí por mi sexualidad o por mi herencia latina. Como alguien que trabaja en la política, veo y oigo a diario insultos y ataques contra mis comunidades que solo perpetúan más odio, intolerancia y violencia. Pero pocas veces me he quedado sin palabras como este pasado fin de semana. No puedo dejar de pensar que el odio es poderoso y que no estamos haciendo suficiente para pararlo: abunda dentro y fuera de nuestro país, para algunos en nuestra comunidad incluso dentro de su propia familia.

Lo que empezó como una celebración del mes del orgullo LGBTQ, rápidamente se convirtió en una pesadilla que nos ha calado hasta los huesos y nos ha dejado sin poder respirar. Escribo esto todavía con lágrimas en los ojos, con cólera y enojo, un corazón pesado, y sin aliento. Y es que perdimos a miembros de nuestra comunidad LGBTQ, a hermanas y hermanos, a padres e hijos, latinos y no latinos, que fueron el blanco del odio. Ellos solo querían vivir libres, bailar sin parar, y existir en un espacio donde nadie los juzgara por su sexualidad. Cuando de repente en un abrir y cerrar de ojos un hombre lleno de odio y de rencor les robó la vida, y nos robó a los demás la oportunidad de conocerlos, de ver sus sonrisas, y compartir esa paz, libertad y alegría que muchos solo encontramos en las noches latinas de un club nocturno gay.

Es que el odio y la intolerancia hacia las comunidades de color, y hacia la comunidad LGBTQ, en este país, están cada vez peor. Hemos avanzado en muchas áreas, y hoy por hoy los latinos y la comunidad LGBTQ tenemos más derechos y más representación que en el pasado; pero al mismo tiempo el racismo, el sexismo y la homofobia cada vez están más y más a la orden del día.

Hace un año, Donald Trump lanzó su candidatura para la nominación presidencial del partido Republicano. Durante este último año, gracias a Trump y al apoyo que el partido Republicano le ha dado, cada vez los insultos y llamados a la violencia se han vuelto menos sorprendentes y más usuales. Trump ha tenido un efecto nefasto sobre nuestro país.

El candidato al que ningún político con dos dedos de frente hubiera apoyado hace un año, es ahora la cara de uno de los partidos políticos en los Estados Unidos. Y nos ha convertido en una nación dividida llena de odio hacia el “otro” donde “ojo por ojo” se ha vuelto la mentalidad predominante, y “el respeto al derecho ajeno es la paz” valió madre. Ya nada nos sorprende.

Pero esta vez el ataque que sufrió nuestro país fue tan grande que no podemos seguir vendándonos los ojos e ignorando lo que está enfrente nuestro. Debemos recapacitar y darnos cuenta que el alma de nuestro país está en decadencia. Debemos luchar contra el odio sin importar de donde venga –no se trata solo de ISIS–, debemos darnos cuenta de que ya sea interno o externo, el odio es igual de poderoso; que el peligro que se avecina es real, y las consecuencias para nuestro país y para la humanidad son demasiado grandes.

Los ataques violentos y verbales, domésticos e internacionales, incluso políticos, contra la humanidad, hacia los latinos, los afroestadounidenses, los asiáticos, y la comunidad LGBTQ no paran, y las excusas para no hacer algo al respecto siempre ABUNDAN.

Estoy de acuerdo en que debemos seguir recordando a las víctimas y a sus seres queridos, conociendo sus nombres y sus historias. Porque fueron seres humanos que perdieron su vida demasiado pronto, y porque, aunque duela, son un recordatorio diario de las consecuencias del prejuicio, la intolerancia, y el odio. Pero nuestras acciones no pueden quedarse solo ahí.

Debemos pedirles cuentas a nuestros oficiales electos; a los políticos cínicos que mandan sus condolencias y planean minutos de silencio por las víctimas, pero que al final del día propagan el mismo odio con sus palabras y su legislación; quienes por su propio egoísta interés político se rehúsan a hacer algún cambio legislativo substantivo en nuestro control de armas, que bien ayudaría a evitar estas tragedias. Los mismos políticos cínicos que ven a los latinos como violadores y criminales, y los que no creen que en la comunidad LGBTQ merecemos protecciones contra la discriminación, o incluso el derecho a la felicidad.

Como si fuera poco, ahora varios de esos políticos cínicos en el Partido Republicano se rehúsan a reconocer a las víctimas de esta tragedia como miembros de la comunidad LGBTQ. Hasta en muerte siguen tratando de enclosetarlos, y de borrar el crimen de odio que ha lastimado a nuestra comunidad. ¡Debería darles vergüenza! Estas víctimas fueron LGBTQ, y como tal tienen el mismo valor y derecho a reconocimiento que cualquier otra persona.

Estos políticos cínicos son los que han ayudado a propagar la intolerancia, y es momento de ponerles un alto.

El derecho a tener armas no es más importante que el derecho a la vida de los miles de hombres y mujeres que han muerto a manos de la violencia armada. Y así como Trump y su bando de hipócritas tienen el derecho de decir lo que se les de la gana, nosotros también tenemos el derecho de protestar, de luchar y demostrar con nuestro voto que el odio no tiene lugar en este país.

Nuestra comunidad LGBTQ no se va a quedar callada. Vamos a celebrar el mes del orgullo LGBTQ, vamos a luchar, y lo vamos a hacer bailando, riendo y cantando. Aunque nos tome un poco de tiempo recuperarnos, no nos vamos a esconder. Nos vamos a organizar y vamos a pelear por un futuro con igualdad, un futuro justo y respetuoso para todos. Y en ese futuro no caben los prejuicios de Trump, los momentos de silencio y las condolencias de políticos hipócritas, ni la violencia que causó esta horrible tragedia.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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