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Una “ruptura histórica” en Venezuela

Las elecciones de la Asamblea Constituyente del domingo en Venezuela fueron el fruto de un viejo sueño socialista del ex presidente Hugo Chávez para ponerle fin a la democracia. Pero, ¿acaso el país se dirige ahora a un escenario apocalíptico?
Opinión
Senior Editor, Univision News,
2017-08-02T16:40:35-04:00

Al menos algo está más claro ahora después de las ampliamente denunciadas elecciones de Venezuela el domingo.

El presidente Nicolás Maduro es un "dictador", según la administración Trump.

Por supuesto, eso puede no significar mucho viniendo de una Casa Blanca en un estado de total confusión a causa de acusaciones de encubrimiento y complicidad. El propio Maduro se apresuró a señalar eso, recalcando que Trump perdió el voto popular por un amplio margen de 3 millones de votos.

Dejando eso de lado, el gobierno de Maduro ahora se ha deslegitimado ampliamente como un régimen totalitario. Ha desaparecido cualquier apariencia o pretensión del régimen democrático.

Por lo tanto, ¿qué es lo siguiente?, se pregunta todo el mundo.

En su discurso de victoria el domingo, Maduro ofreció escasas soluciones para la profundización de los problemas económicos del país, una inflación galopante, la caída de la producción de petróleo, o la falta generalizada de alimentos y medicinas. En su lugar, se enfocó principalmente en la supervivencia del régimen con la esperanza de que una oposición desinflada simplemente se derrita y le permita gobernar sin obstrucciones por todo el tiempo que él quiera.

Ésa fue, después de todo, la tan ansiada meta de su mentor, el difunto Hugo Chávez, el padre del llamado proyecto socialista del siglo XXI de Venezuela.

"Ruptura histórica"

En sus discursos, a Chávez le gustaba hablar acerca de la necesidad de Venezuela de someterse a una "transición al socialismo" de 20 años, después de la cual, ya no serían necesarias las tradicionales manifestaciones de la democracia. La llamó la "ruptura histórica" en el camino hacia un estado socialista al estilo cubano, en el que un partido se ocupa de las necesidades esenciales de la población.

Eso es básicamente lo que ocurrió el domingo, dijo Phil Gunson, analista de la región andina para el International Crisis Group, quien ha radicado en Caracas desde 1999. Aunque no es la forma en que Chávez había previsto.

Chávez pensó que había llegado el momento en 2007, cuando celebró un referéndum para abolir los límites al mandato presidencial, y darle al presidente el control sobre el banco central y las reservas internacionales del país, así como el control sobre gobernadores y alcaldes.

Perdió por estrecho margen.

"Maduro sacó esta (Asamblea Constituyente del domingo) de la caja de herramientas en su desesperación, porque ya no le quedaba ninguna otra opción", dijo Gunson.

El gobierno intentó usurpar las facultades de la Asamblea Nacional en marzo, pero se vio frustrado de nuevo después de que su escogido Tribunal Supremo se asustó. Eso llevó a los cuatro meses de protestas callejeras y al retiro de Venezuela de la Organización de los Estados Americanos.

Así que a Maduro se le ocurrió la idea de una Asamblea Constituyente, esencialmente volviendo al plan de Chávez en 2007 de reescribir la constitución, y lograr la "ruptura histórica" con la democracia.

Oposición aplastada

Sin dudas, lo del domingo fue un golpe demoledor para los partidos de la oposición en Venezuela, los cuales pronto se quedarán fuera de la Asamblea Nacional, el espacio político del que habían retomado el control en 2015, después de 16 años de dominio por parte de los 'chavistas' gobernantes.

El lunes, Maduro no perdió el tiempo: encarceló a los líderes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma.

Está prevista una marcha de protesta para el jueves, pero después de este fin de semana será revelador ver cuánta energía le queda a la oposición. "Las elecciones del domingo extendieron la agonía, pero nada podrá detener los cambios que vendrán", dijo Carlos Vecchio, un aliado de López, exiliado en Miami. "Maduro sólo profundizó la crisis y aceleró su fracaso".

La administración Trump reaccionó previsiblemente con más sanciones, añadiendo el nombre de Maduro a una lista de "nacionales especialmente designados", congelando sus activos en Estados Unidos e impidiéndoles viajar a Estados Unidos.

Las sanciones estadounidenses son de dudoso efecto. En su lugar, Maduro se regodeó en su designación especial, sacando el pecho y aceptando la estigmatización como si se tratara de una insignia de honor.

"Creo que los chavistas de corazón aprendieron a esperar esas sanciones. Ellos las consideran parte del riesgo del país de trabajar con el gobierno", dijo Javier Corrales, profesor de ciencias políticas de Amherst College en Massachusetts.

Una "ruptura histórica" en Venezuela

Las elecciones de la Asamblea Constituyente del domingo en Venezuela fueron el fruto de un viejo sueño socialista del ex presidente Hugo Chávez para ponerle fin a la democracia. Pero, ¿acaso el país se dirige ahora a un escenario apocalíptico?

"Me temo que demasiada intervención directa puede resultar inútil o incluso contraproducente", añadió Corrales. "Estados Unidos debe dedicar más esfuerzos a ayudar a los países latinoamericanos interesados en presionar a Venezuela o persuadir a aquéllos que siguen apoyando a Venezuela. Estados Unidos tiene influencia económica en las negociaciones con Venezuela, pero poca influencia política en este punto".

Como señala Corrales, la economía de Venezuela es el punto débil de Maduro. De hecho, a pesar de toda su riqueza petrolera, Venezuela podría estar a punto de incumplir una enorme carga de deuda en cuestión de pocos meses. El creciente aislamiento internacional y nuevas sanciones por parte de Estados Unidos también aplicarán presión sobre sus dirigentes.

Aunque Maduro puede haber comprado un poco más de tiempo extra para sí mismo en el poder, sigue siendo difícil ver cuánto durará eso.

Talón de Aquiles

El mayor activo de Maduro — las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo — es también su mayor talón de Aquiles. Venezuela depende de las exportaciones de petróleo para el 90% de sus ingresos en divisas. Sin embargo, sólo le quedan dos clientes que pagan en efectivo — Estados Unidos y la India. Los envíos a China, su segundo mayor cliente, no aportan nada excepto pagar préstamos anteriores.

Eso deja las finanzas de Maduro funcionando — casi literalmente — con los vapores.

"Sería desastroso para Venezuela si Estados Unidos suspende la importación de 700,000 barriles al día de crudo venezolano", dijo Jorge Piñón, director para la región de América Latina y el Caribe del Programa de Energía de la Universidad de Texas en Austin. Eso provocaría un total colapso económico y social.

La administración Trump tiene recelos de seguir ese camino. "La preocupación es acerca de las consecuencias sociales que ello traerá consigo. La incógnita será peor que la situación actual", dijo Piñón.

"Ése es el escenario apocalíptico", añadió.

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