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Trump no fue el único: el Partido Republicano y los votantes también perdieron en el debate

“Donald Trump tenía la misión imposible de lucir presidenciable, es decir, hacer propuestas de gobierno, debatir ideas y abstenerse de insultar a su oponente”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2016-09-28T07:43:02-04:00


Fue un debate de contrastes entre una candidata consciente de la seriedad de una contienda presidencial y un candidato evidentemente incapaz de tomársela en serio. Hillary Clinton debía cuidarse de cometer errores garrafales y de lucir demasiado a la defensiva, como le ha sucedido a menudo a lo largo de su carrera política. Y logró su cometido. Donald Trump tenía la misión imposible de lucir presidenciable, es decir, hacer propuestas de gobierno, debatir ideas y abstenerse de insultar a su oponente como hizo con casi todos los precandidatos republicanos a quienes se enfrentó en las primarias. Lamentablemente para él, Trump fue Trump, aunque acaso un poco menos que el Trump lenguaraz que suele descalificar a sus rivales con apodos denigrantes: “Ted, el mentiroso”, “el pequeño Marco”, “el Jeb de baja energía”.


En la ya larga historia de los debates presidenciales del país, el del lunes fue uno de los más desequilibrados. Clinton llegó bien armada de dardos verbales y una estrategia para sacar de quicio a un Trump fácilmente irritable y pobremente preparado. Y le funcionó. El candidato republicano perdió varias veces los estribos, interrumpió a Clinton más de 50 veces y cayó en las trampas temáticas que ella le tendió. Para perplejidad de muchos, admitió haber apostado por el colapso del sector inmobiliario a mediados de la década pasada. “Eso se llama negocio”, dijo con displicencia, demostrando una asombrosa insensibilidad hacia el sufrimiento de millones de norteamericanos que perdieron sus viviendas. En otra ocasión presumió de su habilidad para evadir impuestos. “Los únicos años en que alguien ha visto (sus impuestos)”, recordó Clinton, “fue cuando tuvo que presentarlos a autoridades estatales mientras trataba de conseguir una licencia de casino”. A lo que Trump contestó, con un cinismo inusitado en un candidato a la presidencia: “eso me hace inteligente”.

Varios sondeos de opinión reflejan hoy la disparidad del primer debate presidencial. En el que informalmente realizara Univision Noticias entre los hispanos, 88 por ciento de los participantes dieron a Clinton como la ganadora y apenas 12 por ciento a Trump. En el que llevara a cabo CNN entre diversos grupos étnicos, 62 por ciento vio a ganar a Clinton y 27 por ciento a Trump. Como era de esperarse, el candidato reclama la victoria. Pero su lenguaje corporal tras el debate decía lo contrario. También sus quejas posteriores. Trump acusó hoy a los organizadores de haber conspirado para “bajarle el volumen” a su micrófono en beneficio de Clinton. Y tronó contra el moderador, Lester Holt, a quien acusó de haberle hecho preguntas más fuertes a él porque supuestamente tiene inclinaciones izquierdistas.

En los peores momentos de la noche, Clinton exageró sus críticas, como en la ocasión en que culpó a Trump por no haber pagado nunca impuestos federales. En realidad, el empresario neoyorquino los pagó en la década de los setenta. Pero ni Clinton ni nadie saben a ciencia cierta si ha vuelto a pagarlos. Él se niega a divulgar sus declaraciones de impuestos, algo que no se había atrevido a hacer ningún aspirante a la presidencia en la era moderna. Por contraste, en sus peores momentos, Trump mintió como un bellaco. Negó, por ejemplo, haber apoyado alguna vez la invasión de Irak, cuando en realidad hay pruebas de que lo hizo en 2002 durante una entrevista con Howard Stern. También negó haber afirmado que los chinos inventaron el calentamiento global para anular la competencia de productos hechos de Estados Unidos. Pero esa delirante afirmación apareció en un tuit del empresario el seis de noviembre de 2012.

Aunque ostensiblemente perdió el primer debate presidencial, Trump no fue el único perdedor. También lo fue el Partido Republicano, cuyos líderes deben de haber comprobado con pavor el bajo calibre del candidato al que nominaron para el cargo más importante del país. Y lo perdieron los votantes norteamericanos. El encuentro puso de relieve que una de las opciones que tendrán en noviembre en realidad es un bufón que ni siquiera los respeta lo suficiente como para prepararse para un debate presidencial. Trump incluso tuvo la gandinga de reprocharle a Clinton el haberse preparado. El llamado “debate del siglo”, en suma, resultó patético. Otro síntoma de los males políticos que aquejan a la nación.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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